Por Mundoagro.cl el 13 junio, 2017

A engordar la ganadería

¿Por qué desaparecieron un millón de vacunos en Chile? Los factores a corregir para generar un repunte de la masa ganadera.

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a engordar la ganaderia

A mediados de marzo las autoridades chilenas bloquearon el ingreso de carne brasilera a nuestro territorio debido a la información de que plantas procesadoras de dicho país exportaban carne en mal estado, mezclada con carne fresca.

Además se determinó en la investigación que algunas plantas procesadoras habían usado “productos carcinogénicos” para ocultar los productos podridos. En los mercados, la crisis de uno puede ser la oportunidad para otro.

Por eso es un buen momento para analizar la industria cárnica chilena y ver cuáles han sido los frenos que no han permitido dar el siguiente paso para el desarrollo y, en tal caso, qué debe hacerse para su reactivación.

Para el presidente de Fedecarne, Carlos González, el retroceso de la industria, que se evidencia en la pérdida de casi un millón de cabezas de ganado se explica por la propia rentabilidad del negocio: “se han hecho esfuerzos para aumentar la competitividad del rubro, pero han sido insuficientes, frente a otras alternativas agropecuarias que son más rentables”.

Los expertos coinciden en que los ganaderos y la industria en general han realizado trabajos para repuntar la masa ganadera, ya sea en inversiones en genética, infraestructura, logística, y apertura de nuevos mercados, por mencionar sólo algunos. Pero para González ha faltado un elemento fundamental para dar el arranque necesario al sector, una visión estratégica de largo plazo y esto no se ha concretado en parte debido a los continuos cambios de las autoridades y por consecuencia de los programas de trabajo.

El presidente de Sago, Christian Arntz, agrega que existe una responsabilidad de parte de la industria en el estancamiento del sector. “No hemos sabido generar negocios de largo plazo, hemos llegado a todas las partes del mundo pero no hemos consolidado ningún mercado, ni modelo de negocio; no se incentiva a los productores porque hay años buenos y otros malos”.

El hecho de que los periodos de bonanzas de precios sean cortos hace que los productores se vean en la obligación de buscar otros rubros con una rentabilidad sostenida, como es el caso de los frutales, convirtiéndose en una competencia directa de la ganadería. Christian Arntz indica que “la competencia por suelo es muy importante, donde el suelo es cada vez más caro y la ganadería no ha logrado encontrar un espacio de negocio para competir a los otros rubros”.

Alejandro Vial, Gerente General de Tattersall, comenta que la ganadería encuentra una fuerte competencia sobre todo en la producción de granos, avellanos y arándanos. “Muchos productores liquidaron vacas y se cambiaron de rubro, por la alta rentabilidad del negocio”. Vial observa otro factor que ha incidido en el descenso de la masa ganadera a nivel nacional: el clima.

Es que los tres años de sequía provocó que muchos productores hayan liquidado un gran número de vientres, “hoy estamos viendo el resultado, una baja del 25 % de la masa ganadera”.

Trabas al desarrollo  

Actualmente existe una normativa de clasificación para la carne nacional y tipificación del ganado que tiene un doble propósito final: llegar al consumidor con carne tierna, blanda y jugosa por una parte, y por otra, lograr un ordenamiento de la ganadería, de manera que el productor obtenga los precios adecuados de acuerdo a la calidad del ganado que entrega al mercado.

Alejandro Anweandter, Gerente General de Frigorífico Osorno, comenta sobre la normativa que se encuentra vigente desde hace más de dos décadas: “claramente va en contra de la competitividad de la masa ganadera en Chile, incluso de la industria, porque la clasificación tiene un error conceptual en su origen, que los animales se clasifican y tipifican como varas completas, o sea el animal completo”.

Anweandter agrega que hoy en día el mercado tanto a nivel mundial como en Chile funciona por medio de cortes y partes del animal. “Se está perdiendo un espacio grande para cortes que no necesariamente son V, pero tienen una muy buena aceptación en el público y no tienen diferencia alguna en palatabilidad”.

El presidente de Sago considera que la normativa distorsiona el mercado: “no nos ofrece ninguna ventaja, genera que probablemente la carne que sea importada tenga una categoría distinta generando un problema de competitividad y no ofrece una orientación de calidad al consumidor porque no agrega valor al producto”.

Para Anweandter es un factor que va en contra de las exportaciones, “porque muchas veces uno tiene posibilidades de exportar una fracción del animal y la otra fracción queda en Chile, en ese momento es difícil comercializar los excedentes porque la clasificación del supermercado no la toma”. Un tercer elemento que considera el Gerente General de Frigorífico Osorno es la difícil fiscalización de la ley. “En consecuencia es mucha la carne que llega del extranjero y no necesariamente es categoría V, sino que C u otra”.

Una estrategia en común

Si este es el momento adecuado para que la ganadería chilena dé el puntapié inicial que reactive al sector, los expertos concuerdan en que para eso es necesario tomar una posición de liderazgo y unificación entre el mundo productivo y la industria: tener una estrategia en común. A ojos del especialista en bovinos de carne, Adrián Catrileo, se justifica realizar una profesionalización del sector productivo. “Es necesaria una mayor incorporación de razas de carne de forma de poder mejorar volúmenes de un producto específico; hay experiencias en países como Argentina, Francia y el Reino Unido donde se han potenciado marcas sobre la base de la unión entre grupos de productores, comercializadoras y frigoríficos, alianza en la cual los beneficios son compartidos”.

Actualmente existen alrededor de tres millones de cabezas de ganado, de las cuales la industria láctea aporta entre 400 a 500 mil vacas. El resto del ganado se utiliza para la producción de carne, que proviene de animales asociados también a la elaboración de leche, por lo que existen pocos animales que sean netamente para carne.

El ingeniero agrónomo Adrián Catrileo, indica, indica que la mayoría de los animales vacunos son de razas de doble propósito. “La carne tradicionalmente ha sido un subproducto de la lechería debido a la mayor proporción de razas doble propósito y lecheras en comparación a la razas de carne (75% v/s 25%), lo que le resta especialidad”.

¿Será entonces la poca especialización del ganado uno de los factores que ha provocado un freno a la ganadería nacional? Para el docente de la Universidad de Concepción en Genética, especialista en mejoramiento animal, Mario Briones el estancamiento se debe a que se utilizan razas europeas de gran tamaño y musculosas, lo que hace difícil su mantención. “La ganadería nacional necesita vacas que sean más pequeñas, que gaste poco en mantener su cuerpo y se recupere rápidamente en el postparto, para que se vuelva a preñar, y así al año siguiente tenga una cría”.

Otro elemento que potenciaría el desarrollo ganadero para Mario Briones es el cruzamiento entre razas británicas, “ya que el hibridaje le otorga a la vaca casi dos años más de vida en el rebaño y dos terneros extras, alrededor de 400 kilos de carne adicionales, disminuyendo obviamente el costo de producción del ganadero. Hay que usar el concepto del manejo genético a lo largo de la industria, porque en la base de la cadena el animal de alta calidad es el animal chico y al final de la cadena, el animal de alta calidad es el grande. Se puede compatibilizar por medio de cruzas”.

En lo técnico Catrileo recalca buscar una diferenciación por especies, resaltando la presencia de Bos Taurus. Agrega que la industria debe analizar si le conviene estar libre de anabólicos, como es el caso de Uruguay que hace algunos años tomó la decisión de eliminarlos y darle a su carne una imagen natural.

Entre las herramientas técnicas a incorporar y mejorar, Catrileo destaca que la ganadería se debe concentrar en especies forrajeras que estén mejor adaptadas a las condiciones de clima y suelo, realizando una selección de razas que se adecúen a las condiciones de cada productor y por consecuencia a las demandas del mercado. El asesor recomienda mejorar los indicadores de porcentaje de parición, edad al primer encaste, entre otros, que permitan aumentar la productividad y eficiencia del sistema. Además agrega “para un aumento de la masa ganadera creo importante mejorar la información estadística y de precios al ganadero. Con información actualizada, se pueden tomar mejores decisiones”.

En lo concreto la industria está haciendo los esfuerzos correspondientes para aumentar la masa ganadera, pero necesitan un espaldarazo que incluye la opción de créditos ganaderos y así poder realizar inversiones de crecimiento.

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