Por Mundoagro.cl el 16 agosto, 2019

Cambio de escenario

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Lo que se conoció como la época de oro de la nuez chilena comenzó en 2006, cuando Chile recién empezaba a divulgar la gran calidad de sus nueces con cáscara y la excelencia de la nuez partida a mano a un mercado que evidentemente no había visto una nuez de calidad superior. Esto, asociado a una alta demanda y un valor sobre el promedio del mercado internacional.

Con estos altos y bajos partieron los retornos a productor con un promedio de 2,6 USD/Kg, un precio que hasta ese momento nunca había ocurrido, y sólo se registraban precios de nueces de 1,8 a 2,0 dólares. Semejante incremento de precios provocó una mayor inversión y un aumento de las superficies plantadas en un aproximado de 3.000 hectáreas al año.

La cosecha del 2014 alcanzó el mayor precio de venta y retorno al productor, con un promedio de 4,9 USD/kg de nueces secas en el campo del productor. En esos años, yo formaba parte de la industria estando a cargo del abastecimiento de una de las compañías que integró el proceso y el área productiva, y recuerdo que los precios más elevados asociados a calidad de nueces fueron sobre 5,7 USD/kg. Este fenómeno estaba relacionado a la alta demanda de la industria por un abastecimiento insatisfecho, como consecuencia de un cambio de alimentación de las generaciones más jóvenes y de adultos que optaban por un snack más saludable.

Producto de este nuevo escenario, se generó por parte de los agricultores, inversionistas y fondos de inversión un gran interés de recambio de producción desde otros cultivos hacia el nogal, lo que provocó un aumento de la superficie y grandes cambios en los manejos de producción y fertilización. Esta etapa fue importante para el desarrollo del país y representó un cambio en el escenario agrícola, pasando el nogal de ser una especie poco conocida a convertirse en uno de los cuatro cultivos con mayor aumento de superficie a nivel nacional.

OTRA DEMANDA

En la actualidad, la superficie estimada es de 45.000 hectáreas y, ante la baja de los precios internacionales, la tasa de nuevas plantaciones ha ido reduciéndose fuertemente: de 3.000 hectáreas a unas 800 – 1.000 hectáreas al año. Por rentabilidad, hoy se plantan otros cultivos, como cítricos y paltos en la zona norte y centro norte, cerezas en todos los lugares donde sea viable producir, y ha surgido una clara competencia con el avellano europeo desde Talca al sur.

Estimo que es parte de un ciclo de una industria en vías de maduración, donde debe ajustarse la calidad de las nueces que se producen para mejorar los retornos. La industria de las nueces no fue bien resguardada y se guió solo por la cantidad, que en ese momento era muy bien valorada por los comercializadores en épocas de bajo stock. Hoy el comercializador final demanda que Chile como industria levante como slogan “aquí están las mejores nueces del mundo”, algo que en las últimas tres temporadas no se ha interpretado ni modelado bien. En esta temporada, la calidad fue exigida y pagada con un umbral muy potente de discriminación. Previamente, el mercado no discriminaba el calibre mínimo exportable, que tenía un rango de diámetro ecuatorial de la nuez con cáscara seca de entre 28 y 30 mm de radio ecuatorial.

Hoy, los calibres menores a 30 mm son indeseables y claramente representan un problema para la comercialización. Si evaluamos la situación actual de la producción chilena en el Gráfico 1 de calibres, podremos ver las tendencias de la variedad Serr, que corresponde al 20% de la superficie plantada.


CONTROL DE CALIDAD

Los productores que no han integrado nuevos manejos tales como mejoras de fertilización radicular, fertilización foliar, nuevas estrategias de poda y uso de reguladores de crecimiento, entre otras, no han logrado superar los umbrales de rentabilidad de producción por hectárea, calidad y calibre. Elite Walnut comenzó en 2014 a estudiar y cambiar las estrategias de riego, poda, fertilización y condiciones de estrés de la planta para generar mejoras en calibres, colores y rendimiento por hectárea.

En la variedad Chandler, que corresponde al 75% de la superficie plantada, y otras variedades principalmente antiguas que alcanzan al 5% de la superficie, trabajamos enfocándonos en que los productores dejen atrás la visión de un negocio de “gran margen, sin gran calidad”. El cambio de paradigma comenzó en 2014, con miras a un manejo del árbol de nogal en todos sus aspectos.

PROBLEMAS RECURRENTES

Los principales desafíos son control de la calidad y en la cantidad producida, y suena simple pero es más complejo de lo que parece. Los frutales de aceite tienen un alto desgaste de producción ya que generar aceite es bastante más difícil que generar azúcar como en otros cultivos.

El frutal de aceite requiere ser forzado en una estimulación constante para que genere el resultado final esperado por la industria y los productores. Esto requiere de un alto nivel de análisis durante la consolidación de los calibres. El inicio de llenado de la nuez coincide con la fecha de mayor desgaste por acumulación de estrés térmico y cierre estomático, como condición general en las zonas de producción independiente que sean en el norte o sur.

Otro problema es el impacto de vientos moderados o severos que impactan directo sobre la capacidad de extracción de agua de la planta. Por otro lado, impactan los innumerables cambios de tipo de suelo y calidades de agua. A modo de ejemplo podemos citar que desde el norte de Santiago hasta Rancagua la calidad del agua es muy baja, con una alta salinidad que genera un importante deterioro en la calidad final de nueces.

Estos factores han generado un golpe duro en los huertos plantados desde el año setenta hasta fines de los noventa, ya que estos campos son los que sufren los mayores problemas de producción, por su sistema de formación, riegos por surco, etc.

Otros huertos antiguos poseen problemas de diseños básicos de riego, incluso subdimensionados, que a modo de ejemplo, precipitan un milímetro por hora, lo cual es claramente insuficiente para lograr una producción alta y de calidad. A este factor se suman la mala integración de manejos de fertilización y poda.

Los campos plantados desde el 2000 en adelante tienen un mejor umbral de producción, principalmente por un cambio de estructura. Adicional a lo anterior, se dimensionaron mejor los sistemas de riego, con la integración de proyectos con 2, 3 o 4 líneas de riego, que son las necesarias para lograr el aporte necesario de agua, reponiendo la demanda hídrica.

Todo esto es un gran logro para la industria de las nueces y para los asesores que ayudamos en su desarrollo. Antes Norteamérica era el polo de innovación en el cultivo y Europa tuvo algunas intenciones. Hoy percibimos que Chile ha realizado gran parte de las mejoras agronómicas que nos conducen en el camino de retomar la calidad y el volumen de producción, a ser rentables dentro del escenario actual y a proyectar un buen futuro en un mediano plazo.

DESAFÍOS ACTUALES Y FUTUROS

El generalizado y comentado calentamiento global cada año nos pasa la cuenta. Las severas condiciones de estrés térmico e hídrico generan daños asociados a quemaduras y deterioro de las nueces, que pueden afectar al 10% del volumen producido en algunos casos. Estas nueces son las que el mercado toma como descarte a precios de un dólar y bajando.

El problema de no disponer de una estructura de abastecimiento hídrico seguro como país es una gran amenaza para la zona central y centro sur. El agua se pierde, sí, pero no hay una intención de acumulación. Son envidiables los ejemplos que dan las zonas de Ovalle, Valle del Elqui y Copiapó, donde son conscientes de una sequía constante desde los años sesenta, lo que está confirmado por miles de estadísticas de los caudales y las aguas lluvias a la baja.

En la zona centro y sur de Chile, además de los factores antes mencionados, están las lluvias con temperatura sobre 12°C, que generan estragos en la producción por la pérdida de unidades de nuez debido al impacto de las xanthomonas, y que en el sur en la última temporada generaron pérdidas de incluso el 60% de la producción.

Hay una amenaza silenciosa. Es poco conocida por algunos, pero cada día más nombrada y con mayor importancia, por lo que debe considerarse sí o sí en el manejo de los campos. Me refiero al control de los hongos de madera aéreos de muerte regresiva. Esto hace tres años no se tomaba en cuenta, pero en las últimas primaveras hemos registrado una mayor humedad relativa, incluso algunas lluvias en zonas fuera de lo común, acompañado de otoños con poco frío que generan una mala entrada en invierno, sin lignificar adecuadamente la madera y yemas, lo que deja las zonas susceptibles para el ingreso de estos patógenos. Estos hongos, acompañados y solventados por un estrés climático poco considerado, pueden generar en un nivel medio una muerte de un 5 al 20% de los dardos productivos.

En conjunto a lo anterior, se observa un aumento importante en los casos de hongos de raíces, comúnmente llamado phythopthora spp por el productor. Esto podría ser causado por la baja de aportes de materia orgánica en los programas de fertilización, una mala política de bajar los costos, descuidando la calidad y eficiencia de la raíz, que es lo más importante. Contar con una raíz con buena sanidad y estructura radicular es importante ya que después de diez años comienzan a notarse las compactaciones de suelo y los consiguientes problemas de pudrición de raíz debido a anoxia radicular.

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