Por Mundoagro.cl el 12 febrero, 2019

Con margen para madurar

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La producción de arándanos en Perú tiene un gran potencial, pero aún debe resolver ciertos retos productivos, como la poca estabilidad en la condición y calidad de la fruta, entre otros.

Desde que visito Perú, hace dos años, he presenciando la dinámica que lleva el cultivo de arándanos con la ansiedad de llegar a aprovecharlo como uno de los más rentables de todo el rubro agroindustrial de este país.

Existen empresas que se han dedicado por años a diferentes cultivos y frutales y han ingresado al mundo de los arándanos para complementar su actividad comercial. Entre las más importantes se encuentran Camposol S.A., que lidera en esta especie, y le siguen Talsa, HortifrutTal S.A.C, HFe Berries Perú S.A.C, Hass Perú, Complejo Agroindustrial Beta S.A, Agroberries Perú, Agrícola Cerro Prieto, Agro Visión, Frusan Agro S.A.C y Agrícola Santa Azul por nombrar algunas de relevancia en términos de superficie.

110_Con margen_interiorLa producción peruana de arándanos partió tímidamente allá por el 2008 con una muestra de diez hectáreas de plantación en Arequipa. Diez años después el cultivo supera las cuatro mil hectáreas plantadas desplegadas en distintas áreas geográficas comprendidas principalmente en Cañete, Mala, Arequipa, La Libertad, Caraz, Trujillo, Pisco, Cajamarca, Lima, Lambayeque Ancash, Ica, además de zonas como Piura y Nazca en las que se está empezando a probar.

El principal mercado de destino de los arándanos peruanos corresponde a EE.UU., con el 85% de lo exportado, mientras que los Países Bajos, Asia y el Reino Unido se reparten la diferencia. En los últimos años se ha logrado un crecimiento sostenido en el mercado asiático, que es el que presenta los mayores desafíos para cualquier oferente que desee conquistarlo. De hecho, ya durante la temporada 2017 Asia les trajo problemas serios por la calidad de la fruta en su arribo, lo cual se hizo sentir fuertemente en las liquidaciones finales en este mercado, que descendió drásticamente su promedio logrado en temporadas anteriores.

A la fecha el interés comercial, dada su distribución geográfica, pasa por posicionarse en la ventana comercial agosto – diciembre, encontrando su peak de envíos en el mes de octubre. Los volúmenes exportados la temporada 2017 cerraron en casi 43.000 toneladas y la expectativa para esta temporada 2018 es lograr un volumen de envío por sobre las 60.000 toneladas.

VARIEDADES Y RETOS AGRONÓMICOS

Desde un inicio, en Perú han practicado el secretismo entre cada agroindustria, con un manejo de la información de manera muy celosa, ya sea esta de experiencias buenas o malas, por lo que al escuchar su discurso técnico muchas veces se advierten caminos diametralmente opuestos.

El desafío de entender el comportamiento de las variedades, pensando en sus diferentes condiciones climáticas, es un tema no menor. Si bien la variedad más estable en su adaptación climática ha sido Biloxi, es cierto que muestra respuestas erráticas o no deseadas según sea la zona geográfica de plantación y el comportamiento climático, lo que hoy por hoy representa un gran desafío temporada a temporada dadas las variaciones en la radiación solar incidente, temperatura y humedad relativa.

Hay ingreso de variedades de la nueva camada, ya sea de club o abiertas de nueva genética, que han tenido diferentes comportamientos según la zona de cultivo. Esto hace dudar sobre la respuesta de una variedad de características conocidas pero que cambia según la locación. Por tanto, escoger nuevas variedades no se ve sencillo.

Estos factores muestran una condición y calidad frutal poco estable y aún no manejable técnicamente. Así lo ha hecho saber el mercado de destino.

SUELOS Y AGUA

Si agregamos condicionantes edáficas variables, como tipos de texturas y dentro de ellas diferentes granulometrías en sus arenas según la zona, hace que sea muy diferente la respuesta en planta y por ende en la fruta.

El factor suelo  como variable no es menor y presenta uno de sus mayores retos a controlar en el beneficio de la longevidad de las plantaciones, que a simple vista engañan sus edades debido a un pronto envejecimiento de sus maderas y raíces. Este problema se observa cuando se revisa el sistema radicular, que muchas veces es de bajo volumen y densidad, básicamente superficial, sin lograr profundidad y, sobre todo en la zona norte del país, dejando gran parte de la temporada en continuo estrés por la alta temperatura a nivel radicular.

La baja exploración radicular se debe básicamente a estados de compactación de las texturas de suelo, inclusive de sus arenas, obteniendo rangos de compactación desde media (80 PSI) a severa (120 PSI) para esta especie. Además, esto se ve acompañado de bajísimos niveles de materia orgánica que no contribuyen a lograr una microbiota benéfica que ayude a mantener el sistema radicular activo por mayor tiempo.

Otro tema que se suma a las variables comentadas para esta especie son las calidades de agua para el riego en las diferentes zonas en cultivo, en las que se encuentra gran variabilidad en parámetros complejos como son pH, conductividad eléctrica, niveles de sodio, sulfatos y cloruros presentes.

SINCRONIZACIÓN DE ESTADOS FENOLÓGICOS

Estos factores, que son detrimentales en la producción de calidad de arándanos, se presentan cuando se revisa la sincronización de los estados fenológicos. En estos cuesta hacer realidad lo que se espera para un orden productivo ya que fácilmente entran en competencia estados fenológicos diferentes como son floración, cuaja, crecimiento de fruta, desarrollo vegetativo, inducción y diferenciación de yemas, muchas veces todos presentes en distinto grado.

En muchas zonas el tiempo entre cosecha e inicio de un nuevo ciclo es acotado, presentándose la planta agotada y, como el suelo generalmente no es un buen reservorio nutricional (baja CIC y materia orgánica), la recuperación y equilibrio de la planta es un problema técnico a solucionar. Es uno de los factores que define la calidad frutal de la futura temporada.

OPERACIÓN Y POSTCOSECHA

Un tema relevante y no considerado aún por algunas grandes agroindustrias, es que la calidad de los arándanos tiene mucho que ver con la operación. Esto involucra mano de obra calificada tanto en la supervisión, cosecha y postcosecha en una primera etapa del proceso. Luego cobra relevancia la operación que busca lograr el menor daño posible de la fruta producto de la manipulación y maquinaria empleada para procesar los arándanos.

Hoy la necesidad de lograr el menor tiempo entre cosecha y preenfriamiento es clave en la vida de postcosecha de la fruta. Operaciones de gran envergadura de cosecha por sobre los 20.000 a 30.000 kg/día son operaciones de alto riesgo en la uniformidad de su calidad.

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