Por Mundoagro.cl el 13 junio, 2017

El sentido del agua

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del campo mayo

Hemos terminado una nueva temporada agrícola y para muchos ha sido quizás una de las más complejas. Junto a la baja de los precios de diversos productos agrícolas, hortícolas y frutícolas (maíz, trigo, papas, arándanos y frambuesas), hemos debido enfrentar una notable escasez hídrica en dos de las más importantes regiones del país (Maule y Bio Bio) y finalmente una gran incertidumbre respecto a la modificación del Código de Aguas.

Nos enfrentamos entonces a una coyuntura donde debemos tomar definiciones decisivas respecto del riego en cuanto a la forma de enfrentarlo y a las metodologías de tecnificación que se nos hace necesario implementar.

En cuanto a la metodología de riego, es importante no descartar opciones per sé. Cada una (goteo, aspersión, micro aspersión y full cobertura o mini aspersión) tiene sus ventajas, desventajas y ámbitos de aplicación de manera que para hacer una correcta elección debemos considerar varios elementos y las funciones que cada uno cumple.

Veamos entonces:

1.- El suelo: Sus funciones primordiales son formar el principal reservorio de agua y nutrientes, junto con otorgar el sostén mecánico que permita lograr el adecuado desarrollo de las plantas. De esta funciones la más importante para nuestros propósitos es la de formar un reservorio o estanque de agua. Por ello será de suma importancia conocer las características físicas (textura, estructura y perfil) y químicas (contenido de nutrientes, pH, CE, etc) del mismo, su heterogeneidad y distribución espacial dentro del predio.

2.- El agua: Deberemos conocer o más bien considerar su disponibilidad, origen (superficial o pozos) y características químicas, pues todas ellas juegan un rol fundamental a la hora de definir la metodología y estrategia de aplicación del riego.

3.- Las plantas: Son el objeto a regar y nutrir, de manera que debemos identificar las características propias de la especie, sus hábitos de desarrollo (crecimiento), profundidad de enraizamiento, demanda hídrica, resistencia o sensibilidad a enfermedades radiculares, etc.

Estos tres principales elementos interactúan entre sí en la llamada “relación suelo-agua-planta”, la cual también es necesario estudiar y comprender.

4.- El clima: De él se desprende por un lado la disponibilidad de agua para satisfacer el consumo de las plantas y también puede acentuar o atenuar la demanda requerida por cada especie, de manera que contar con información climática histórica será un buen elemento para tomar una decisión correcta.

Pareciera entonces que la definición de la metodología a utilizar fuese una decisión compleja, que requiere de un elevado conocimiento para poder ponderar en forma correcta todos los elementos antes mencionados y así no equivocarse. La verdad es que, siendo algo compleja, la respuesta es algo más sencilla pues parte de ella está en la propia naturaleza y tampoco es muy diferente a la toma de otras definiciones que realizamos a diario y sobre las que probablemente tenemos buena experiencia que nos puede servir de referencia. Algunos ejemplos nos pueden servir de guía.

Cuando hablamos de capacidad de estanque o reservorio del suelo, podemos hacer la relación con el tamaño de estanque de un automóvil o camioneta. Cada uno tiene una capacidad diferente que todos bien conocemos y es el que de alguna forma nos indica la autonomía de kilómetros que podemos recorrer antes de necesitar reabastecernos.

Si lo aplicamos al riego nos daremos cuenta que el tamaño de estanque (suelo) depende tanto de las características del mismo como también de la especie a regar (profundidad y hábito de enraizamiento). De esta manera podemos comprender que ciertas especies (plantas) se adaptarán mejor al riego por aspersión y sus variantes (micro y mini aspersión o full cobertura) y otras en las que el riego por goteo será más recomendable.

Cuando hablamos del agua y su disponibilidad limitada, podemos también hacer la relación con un deportista que practica disciplinas de largo aliento como maratones, donde sabe que para llegar a la meta hidratarse correctamente es un elemento fundamental previo a la carrera pues durante ella transpirará mucho y sufrirá una importante deshidratación que muy posiblemente no logre suplir con los puntos de reabastecimientos que ofrece la carrera.

Aplicándolo esto nuevamente al riego, es frecuente ver que las plantas deban pasar un período (1 ó 2 semanas) en que los sistemas de riego no logren reponer la demanda requerida por ellas, ya sea por eventos climáticos extremos o por la falta del recurso agua. Así entonces podemos comprender que los sistemas de riego que aplican el agua a la totalidad de la superficie (aspersión, micro y mini) permiten cargar un mayor volumen de agua y por tanto potenciar la capacidad de estanque del suelo. En contraposición, al aplicar el agua en un área menor de suelo los sistemas de riego localizado (goteo) permiten cargar un menor volumen antes que este se sature y por ende limita su capacidad.

En resumen, al decidir sobre la metodología de riego a implementar es importante considerar los fundamentos básicos del riego y considerar la aplicación para la cual cada sistema fue originalmente creado, evitando forzar a una metodología a lograr un resultado que por naturaleza resultará más difícil de lograr, pues los riesgos son altos y en materia de riego conviene ser conservador.

Escrito por: Ignacio del Campo Tagle, Consultor, Asesor de Riego Nelson Irrigation Corporation

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