Por Mundoagro.cl el 24 septiembre, 2019

Una esperanza para el tomate

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone
Imprimir

Las plantas parásitas son las que obtienen uno o más nutrientes necesarios para su desarrollo a expensas de otra planta, a la cual se le denomina hospedero. Estas plantas parásitas tienen estructuras especiales llamadas haustorios, con las cuales se conectan al sistema vascular de las plantas hospederas, a través de sus raíces, peciolos u hojas. Existen más de 4.100 plantas parásitas en la naturaleza, existiendo sólo unas pocas de importancia económica en la agricultura.

Hay dos tipos de parasitismo: las plantas hemiparásitas (parásitas parciales) y las holoparásitas (parásitas totales). Las hemiparásitas poseen clorofila y por lo tanto realizan fotosíntesis, pero obtienen el agua y algunos nutrientes del hospedero. Mientras que las plantas holoparásitas carecen de clorofila o no son fotosintéticamente activas y obtienen todos sus nutrientes y agua exclusivamente del hospedero.

Entre las especies de plantas parásitas que afectan cultivos agrícolas de mayor importancia económica en el mundo están las especies del género Striga spp, infestando una superficie de 50 millones de hectáreas en África y causan miles de millones de dólares en pérdidas anuales, por efecto de disminución de los rendimientos. Otro grupo importante corresponde a las especies del género Cuscuta spp. con más de 170 especies parásitas, entre las cuales está C. chilensis, C. racenosa y C. pentagona, conocidas como “cabello de angel”, con amplia distribución en nuestro país. Un tercer grupo de especies destructivas de cultivos agrícolas son las plantas holoparásitas pertenecientes a los géneros Orobanche y Phelipanche (de la familia Orobancheae).

OROBANQUE EN EL MUNDO

Las especies de la familia Orobancheae (orobanque en español; broomrape en inglés) son parásitas de raíces, nativas del Mediterráneo, de Asia, y del sudoeste y del centro de Europa, que se han distribuido ampliamente por el mundo como planta invasiva. De las más de cien especies de los géneros Orobanche y Phelipanche, sólo unas pocas poseen importancia económica como malezas y son consideradas como una gran amenaza de cultivos en las áreas donde se ha establecido.

Tras una primera etapa exitosa, el equipo de trabajo realizará un ajuste de la época de aplicación de los herbicidas de acuerdo con los grados de desarrollo de la maleza observado en las raíces en función de la acumulación de días grados.

Orobanche spp y Phelipanche spp parasitan un amplio rango de especies, entre las cuales se encuentran tomate, tabaco, berenjenas, papa, repollo, coliflor, lechuga, pepino, maravilla, apio, arveja, habas, lentejas y porotos. En campos con alto nivel de infestación,pueden provocar fuertes caídas de rendimientos o la pérdida total del cultivo.

Las especies de mayor importancia en el mundo entre estos dos géneros son P. aegyptiaca, P. ramosa, O. crenata, O. cernua y O. minor. En particular, Phelipanche ramosa (conocida internacionalmente como “branched broomrape”) está ampliamente distribuida en el mundo y es una agresiva maleza en donde se ha establecido. Hasta 2009, esta especie fue conocida como Orobanche ramosa, cuando fue reclasificada gracias a información de tipo molecular, que permitió reagrupar las especies en dos géneros: Orobanche y Phelipanche .

SITUACIÓN EN CHILE

Justamente, Phelipanche ramosa es la primera especie de la cual se tiene información sobre la presencia de orobanque en Chile, específicamente en cultivos de tomate en 1978 (Kogan, 1992). Las plantas de Phelipanche ramosa alcanzan una altura de hasta 35 cm, con gran ramificación floral en la base, hojas reducidas a bractéolas y flores de color blanquecino a azul pálido. Cada planta de P. ramosa puede llegar a producir miles de pequeñas semillas (250- 300 µm), las cuales son de un color café a café claro.

La distribución de Phelipanche ramosa en Chile va desde la región de Coquimbo a La Araucanía, parasitando una amplia gama de cultivos y malezas. Sin embargo, el principal cultivo afectado por esta planta holoparásita es el tomate, con disminuciones en el peso de los frutos de 53 a 78% (Kogan, 1992), lo que se traduce en pérdidas de rendimiento que pueden alcanzar hasta un 85% (Díaz y Norambuena, 2001).

Prospecciones hechas por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) durante tres temporadas -de 2008 a 2010-, entre las regiones Metropolitana y del Maule, arrojaron como resultado que un 53% de las 446 hectáreas plantadas con tomate industrial presentaron diferentes niveles de infestación con P. ramosa (Díaz y Galdámez, 2010). Por su parte, la empresa Sugal, la más grande procesadora de tomate industrial en Chile, indica que la superficie afectada sería de al menos cuatro mil hectáreas.

En el marco de un estudio realizado en 2018 por la Universidad de California, Davis en Chile (UC Davis Chile), se encuestó a técnicos de las empresas procesadoras de tomate industrial, determinándose que de un total de 12.100 hectáreas, un 47% tiene algún nivel de infestación de P. ramosa. Debe considerarse que en el negocio del tomate industrial, la mayoría de los agricultores arriendan predios para la producción del cultivo, dejando de lado los campos que ya están altamente infestados con P. ramosa, por lo que la superficie realmente afectada debiese ser ampliamente superior a la estimada en dicha encuesta.

La efectividad y velocidad con que esta maleza va invadiendo nuevas áreas de cultivo está muy influenciada por los mecanismos de dispersión de las semillas, único órgano reproductor de estas plantas. Las semillas, de tamaño casi imperceptible, son fácilmente dispersadas por el viento, agua, animales y acción del hombre. La utilización de riego por surco es un factor que favorece la dispersión de las semillas entre campos. Afortunadamente, la superficie de cultivo de tomate industrial regada mediante riego por goteo (cintas) ha ido aumentando cada año. En particular en el cultivo del tomate industrial se debe tomar precauciones para evitar dispersar la maleza con la maquinaria que se utiliza en las labores de cultivo .

MODELO DE CONTROL ISRAELÍ

Israel enfrentó un grave problema de infestación de Phelipanche aegyptiaca hace más de veinte años. Para dar solución a esta problemática, el Ministerio de Agricultura lideró un proyecto de largo aliento con la participación del Gobierno, universidades, centros de investigación y empresas privadas. En específico, generaron estrategias de manejo integrado para combatir esta especie parásita en tomate industrial. Entre otras herramientas, crearon un sistema de apoyo a las decisiones de campo llamado PICKIT, el cual se basa en la predicción de la dinámica de desarrollo de la maleza y el empleo de herbicidas selectivos en estados precisos de la maleza (preplantación, aplicaciones foliares y aplicaciones vía riego por goteo).

Estas soluciones incluyeron trabajos a nivel de laboratorio, en invernadero y ensayos de campo, a escala experimental y comercial, lográndose una exitosa adopción de la herramienta PICKIT en la práctica agrícola.

El uso de esta herramienta en campos de tomate industrial de la zona norte de Israel ha logrado un control efectivo de P. aegyptiaca, incluso en lugares con altos niveles de infestación, traduciéndose en un aumento en los rendimientos de 40 ton/ ha, en comparación a parcelas no tratadas. En 2016, PICKIT fue implementado comercialmente en 33 campos que abarcaban 400 hectáreas, con un control del 95% de P. aegyptiaca y rendimientos de tomate de 115145 ton/ha. El resultado de esta investigación ahora está permitiendo a los agricultores cultivar tomates en campos infestados con esta maleza parásita con un mayor rendimiento asegurado y, por lo tanto, altas ganancias.

EXPERIENCIA DE CONTROL EN CHILE

La empresa Sugal Chile abarca poco más de 7.500 hectáreas de tomate industrial entre las regiones de O’Higgins y Maule mediante la contratación de agricultores. Esta firma identificó a Phelipanche ramosa como un grave problema para la industria. Por este motivo, en 2017 se acercó al centro de innovación UC Davis Chile para abordar el desafío de controlar esta maleza, materializándose en un proyecto en el que se está adaptando el modelo de control desarrollado en Israel.

La iniciativa está desarrollando un modelo de manejo integrado para el control de P. ramosa, efectuando ensayos en invernadero y en campo. El objetivo de los primeros es determinar los ciclos de desarrollo de la maleza de acuerdo con la acumulación de días grado, de manera de optimizar la aplicación de herbicidas. Mientras que los ensayos de campo del modelo israelí han arrojado excelentes resultados. Además, el proyecto busca identificar labores culturales que reduzcan la carga y dispersión de semillas a otros campos de cultivo. Entre las prácticas culturales recomendadas están la eliminación temprana de plantas parásitas antes de que éstas florezcan, limpieza de maquinarias y equipos que se mueven entre un predio y otro, con el fin de evitar el traslado de tierra con semillas de orobanque.

Adicionalmente, se está trabajando en un sistema que permita implementar un manejo sitio específico de la maleza, determinando áreas de infestación a nivel predial y también a nivel regional, desarrollando mapas que permitan localizar áreas de mayores niveles de infestación que requieran manejos diferenciados, utilizando variación temporal y espacial de esta maleza parásita.

Técnicos de las empresas procesadoras de tomate industrial estiman que de un total de 12.100 hectáreas un 47% tiene algún nivel de infestación de P. ramosa.

En este proyecto colaboran activamente especialistas israelíes en malezas parásitas, quienes han visitado regularmente la zona central del país, apoyando al equipo de UC Davis Chile que coordina esta iniciativa y al equipo técnico de la empresa Sugal Chile. El objetivo es incorporar medidas de prevención que eviten que esta maleza aumente su dispersión predial.

En la temporada 2018 /2019, se evaluaron dos herbicidas para el control de esta maleza parásita en tomate industrial, utilizando dosis y momentos de aplicación de acuerdo con la experiencia de Israel. Estos herbicidas no están disponibles comercialmente en Chile, por lo que sería de gran utilidad realizar el esfuerzo de su registro en nuestro país.

Los resultados de la temporada indican que las parcelas tratadas con herbicidas tuvieron reducciones en el número de brotes por metro cuadrado de P. ramosa entre 74 y 91% en comparación a los tratamientos testigos no tratados con herbicidas. Adicionalmente, los tratamientos de herbicidas tienen efecto sobre la viabilidad de las semillas de P. ramosa, obteniéndose semillas no viables (0% germinación) en comparación a un 95% de germinación de semillas de los tratamientos testigo, lo que ayuda a disminuir la carga de semilla en los campos. Estos auspiciosos resultados deben corroborarse en las siguientes temporadas. El equipo involucrado realizará un ajuste de la época de aplicación de los herbicidas de acuerdo con los grados de desarrollo de la maleza estudiados en experimentos de rizotrones (observación de raíces) en función de la acumulación de días grados.

Por:
Juan Carlos Galaz, M.Sc. Especialista En Innovación Y Extensión, Uc Davis Chile
Yaakov Goldwasser, Ph.D. Especialista En Malezas

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone
Add Comment Register



Danos tu Opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

best wordpress themes - wordpress themes 2012 - wordpress travel themes