Por Mundoagro.cl el 28 noviembre, 2017

El camino de la conquista del nogal

Previo al Simposio de nogal, pecanos y castañas de cajú, Gamalier Lemus señaló los factores tecnológicos que permitieron el boom de la nuez en Chile.

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nogal

Desde  hace más de treinta años Chile se está consolidando como productor de nueces, principalmente de contra-estación en relación a la oferta del hemisferio norte. El próximo 29 de noviembre, en la ciudad de Santiago, se realizará la 8° versión del Simposio Internacional de Nogal, Pecanos y Castañas de Cajú, en el que se espera la participación de más de cien científicos extranjeros y alrededor de cincuenta científicos chilenos.

Según el investigador del INIA Rayentué, Gamalier Lemus, uno de los factores que ha permitido el crecimiento de este fruto en nuestro país, es que en Chile, la nuez se cosecha entre los meses de marzo y mayo y su máximo consumo es entre diciembre y enero en Europa o Asia, por lo tanto la nuez está guardada sólo ocho meses entre su cosecha y su consumo. Por otra parte, la producción del hemisferio norte – entre septiembre y noviembre – no alcanza a estar lista en enero, en consecuencia el fruto está más de un año guardado antes de su consumo; es decir, la fruta chilena es mucho más fresca.

Sin embargo, existe un factor muy importante en el crecimiento de este fruto en nuestro país y es que tecnológicamente el nogal ha mejorado mucho estos últimos treinta años, básicamente por los trabajos desarrollados por INIA desde la propagación vegetativa, el manejo de huertos y todo lo que es la agronomía del nogal; esto ha sido la base del crecimiento de las plantaciones a lo largo de todo Chile. “La producción de nueces se ha concentrado en las regiones de Valparaíso, sector cordillera, Metropolitana y Sexta región que debe representar (esta última) entre el 25 y 30 y algo por ciento de la producción chilena y hoy, por el interés que hay, se está extendiendo la zona de cultivo a la región de Coquimbo que ya tiene bastantes plantaciones, la VIII hasta en la IX hay plantaciones nuevas de nogal, pero la concentración lógica está en las tres regiones centrales”, señala Lemus.

Lo primero que hizo INIA fue desarrollar la injertación del nogal, la propagación clonal. Ya existen huertos homogéneos que permiten obtener fruta de una sola variedad, “antes de que INIA hiciera eso las plantas se ponían de semillas y todas ellas eran distintas unas de otras. Cuando INIA desarrolló este concepto en los años ‘80 se consiguieron huertos comerciales modernos”, comenta Lemus.

En segundo lugar el INIA ha trabajado muy fuerte en todo lo que son los manejos agronómicos, densidades de plantación, riego, nutrición, uso de reguladores de crecimiento y además, la introducción de la poda y conducción. El concepto de poda del nogal no se hacía antes del desarrollo industrial de la especie. También se ha involucrado en el secado solar, la mecanización de las labores y la producción de nueces a escala comercial.

Actualmente INIA Rayentué se encuentra trabajando en la evaluación de los nuevos portainjertos de nogal en la región. “Uno de los problemas más serios que tiene la industria es una enfermedad del cuello de la planta y las raíces, la Phytophthora spp. Para esto se han introducido portainjertos tolerantes o resistentes en alguna medida y el INIA va a evaluar los próximos seis años el comportamiento agronómico de cuatro de estos portainjertos comparándolos con un portainjerto que se usa habitualmente, que es la semilla de Juglans regia. Los otros son híbridos que vienen principalmente de California, que allá tienen comportamiento aceptable para Phytophthora spp y que nosotros tenemos que evaluar en Chile para ver cómo van a funcionar”, indica Gamalier Lemus.

Nuevas hectáreas

El nogal necesita suelos que no sean extremadamente arcillosos, profundos para las raíces, con las características climáticas del valle central de Chile (IV a VI y algunas localidades hacia el sur), alta acumulación de calor, libre de heladas entre septiembre y noviembre y libre de lluvias entre marzo y mayo. Históricamente las regiones de Valparaíso y O’Higgins cumplen esas condiciones.

Sin embargo, las mejores condiciones están en zonas con influencia marina, vale decir en Ovalle, Limache y Melipilla, por ejemplo.

Por eso una de las zonas en las que se advierte un fuerte potencial para el cultivo es la Región de O’Higgins. Lemus afirma que “al igual que en todo Chile, en la región hay un alto porcentaje de huertos que todavía no entran en producción o están empezando a producir. Si calculamos, habría diez mil en la región de O’Higgins, de las cuales debe haber un tercio que no ha entrado en producción.  Sin embargo, si los precios se mantienen, es muy probable que el nogal siga ocupando nichos de otras especies frutales que no están en buena posición económica. Si la manzana y la pera, que están en la región, no repuntan en precio, probablemente van a seguir dándole lugar a nogales, como ha ocurrido con el duraznero y el damasco en los últimos diez años”.

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