Por Mundoagro.cl el 26 septiembre, 2019

«Evolución en proceso» entrevista exclusiva con el Ministro de Agricultura

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone
Imprimir

Con cada aniversario se presenta la oportunidad de hacer un balance y evaluar si se trata apenas de un número más o se está en presencia de un cambio de ciclo. Para eso es necesario hacer un recuento de los principales hitos que marcaron una etapa, preguntarse qué se ha logrado y que ha quedado pendiente. Diez años son más que suficientes para advertir si hubo una real evolución, si se cumplieron los desafíos y qué nuevas tareas surgieron. Remontémonos a 2009. Corría un año marcado entre otras cosas por la pandemia provocada por el virus H1N1, el fallecimiento de Michael Jackson y el inicio de la era Obama.

Pero si hubo un aspecto que no pasó desapercibido y qué dejó huellas hasta el día de hoy fue la crisis financiera internacional, cuyo impacto también sintió el sector agrícola. A modo de ejemplo cabe recordar las bajas en los precios que se advertían en plena temporada, en magnitudes del 30% al 50%. El por entonces presidente de la SNA, Luis Mayol, comentaba: “Los productores de trigo sembraron cuando el grano se pagaba a $22.000 el quintal y cosecharon cuando el precio bordeaba los $14.000 con una tendencia decreciente; hoy su valor no alcanza los $12.000. A los productores lecheros, que en la primavera 2008 ven dían su leche a más de $200 el litro, en menos de un año se les anunciaron precios en torno a los $130. Es decir, una baja de más de un 60%”.  

Bajo este panorama, además, la agricultura chilena enfrentaba uno de sus grandes desafíos: el costo y disponibilidad de la mano de obra. ¿Cómo se encuentra el sector diez años después? ¿Se mantienen los mismos desafíos hoy y de cara al futuro?  

EVOLUCIÓN POSITIVA

Muy bueno. Así es como el ministro de Agricultura, Antonio Walker, califica el resumen del sector en los últimos diez años, especialmente en fruta fresca. Y es que hay una serie de factores que han jugado a favor, entre los que enumera la estabilidad económica y política, la incorporación de tecnología, de acceso al crédito y de genética, además de la inversión en riego tecnificado, embalses e infiltración de acuíferos. 

Todo ello además tuvo un efecto directo en el agro del 2018, un año especialmente bueno para el sector. Se registró un crecimiento del 5,8%, cuando la economía del país lo hizo en 4%, se emplearon a 800.000 personas y se exportaron US$18.000 millones como sector silvoagropecuario, cifra que aumenta a US$24.000 millones como sector alimentario. “Lo que hemos logrado en agricultura en 2018 no hubiéramos pensado lograrlo hace diez años”, advierte Walker, quien destaca que en esta década se ha avanzado mucho en productividad y acceso a nuevos mercados.

Se han aumentado los rendimientos y mejorado la calidad de los productos, junto con haber incorporado nuevos mercados. En este sentido el secretario de Estado destaca la penetración en el interior de China para no sólo concentrarse en Guangzhou, Shanghai y Beijing, además de lo que se ha hecho en el Sudeste Asiático y lo que se está realizando en el norte de África.

Sin embargo existen una serie de desafíos que se deben trabajar desde hoy para que la agricultura siga creciendo al ritmo del 2018 y que permitan que en el futuro sean parte de las evoluciones y no de las tareas aún pendientes.

AGUA: EL GRAN CUELLO DE BOTELLA

Hace unos quince o veinte años se pensaba que el principal desafío del sector agrícola era la disponibilidad de mano de obra, pero hoy el panorama es distinto. Así lo recuerda el ministro Antonio Walker, quien señala que la llegada de inmigrantes ha sido una gran noticia para Chile, y en especial para este rubro. “Hoy día hemos tenido la disponibilidad de mano de obra para realizar las últimas tres o cuatro cosechas en Chile, cosa que hace diez años pensábamos que iba a ser muy difícil. También ha ayudado la automatización, mecanización y el diseño de huertos modernos”, aclara y añade que, sin ninguna duda, el principal cuello de botella que existe hoy es el agua.  

La mayoría del país, si es que no su totalidad, se enfrenta a una megasequía, por lo que el Ministerio de Agricultura trabaja en tres aspectos: infiltración de acuíferos, grandes obras de riego y su tecnificación. En cuanto a los embalses Walker recuerda que había 40 pero se optó por priorizar los 26 más competitivos y necesarios. Sin embargo, este tipo de infraestructuras implica otra traba: el tiempo. “Desde el estudio de prefactibilidad al diseño y de éste a su construcción, hablamos de unos treinta años cada embalse. Eso estamos tratando de acortarlo con el MOP, porque si seguimos con este mismo sistema y procedimiento, no nos sirve”, advierte y comenta que este Gobierno dejará dos embalses inaugurados, otros dos iniciados y un quinto licitado.  

La tecnificación del riego es otro de los aspectos en los que se encuentra trabajando el Ministerio. En la actualidad sólo un 30% de la superficie cuenta con este tipo de sistema, el que según indica Walker ocupa la mitad del agua que sin riego tecnificado. En este sentido ejemplifica que un riego por goteo ocupa un litro por segundo por hectárea, mientras que un riego por tendido ocupa dos litros por segundo por hectárea. “Es clave tecnificar y para eso tenemos la Ley 18.450 –la que se encuentran renovando-. El año pasado hicimos 15.000 hectáreas y tenemos que hacer mucho más, ojalá 30.000 hectáreas al año”.  

Pero a estas tres áreas de trabajo se suman otras dos que a juicio del ministro se deben mirar. La primera de ellas es la desalinización, dado que hoy en día hay de 8.000 millones a 10.000 millones de metros cúbicos que se vierten al mar todos los años. “No puede ser que estemos hablando de sequía cuando vierten al mar esta cantidad de agua. El mar necesita agua dulce pero no los 10.000 millones de metros cúbicos, necesitará el 20% de eso. Entonces nos quedan 8.000 millones que tenemos que ver cómo ocuparlos”. 

Si hace diez años se asistía a un huerto podían observarse árboles de cinco metros con un porta injerto franco, mientras que hoy en día se están promoviendo los huertos peatonales o semi peatonales, con árboles de 2,20 metros. Según consigna el ex presidente de Fruséptima, mientras más grande el árbol, más grande el espacio improductivo. “Si tienen un árbol de ocho metros, porque tiene mala distribución de luz, el espacio improductivo es muy grande. Por el contrario, cuando el árbol es más chico, es más eficiente y su espacio improductivo menor”, ejemplifica Walker, explicando que entonces se debe mirar también a la genética y ocupar porta injertos más eficientes en el uso del agua y variedades acordes a la realidad hídrica.

El agua representa uno de los principales desafíos que enfrenta la agricultura en la actualidad y de cara al futuro, por lo que también corresponde a uno de los ejes de trabajo del actual Ministerio. Pero no es el único. A este se suma la asociatividad, un concepto que abarca distintas formas, tales como alianzas productivas, GTT, encadenamiento productivo y cooperativismo moderno. “Creemos fielmente en este cooperativismo moderno que viene del modelo anglosajón más que de Europa del Este, donde la gestión es fundamental y es vista como un modelo de negocios más que como uno social. Hemos tenido una respuesta mucho más rápida que la que nosotros pensamos. Se han formado cuarenta cooperativas en el último tiempo y han aumentado los GTT en una forma muy importante”, comenta Antonio Walker.

UN NUEVO LEMA

Un cuestionamiento que ha surgido en los últimos años en el sector se relaciona con el cómo se produce. Bajo este escenario la sustentabilidad ha tomado gran relevancia y más aún de cara a la COP25 que se realizará en el país a fines de este año.

Hoy en día Chile tiene competidores como Brasil y Argentina, de los que debe buscar la forma de diferenciarse. “Nosotros no vamos a ser nunca un productor de cantidades, sino que debemos ser un país productor y exportador de alimentos sofisticados, de mucha calidad, donde la inocuidad, calidad, condición y sabor de nuestros productos sea nuestra gran arma. Nosotros no podemos competir por volumen, tenemos que competir por calidad y creemos que en los mercados nicho es donde tenemos las mayores ventajas comparativas”, profundiza el ministro y agrega que a propósito de ellos están trabajando en un nuevo lema. Ya no se hará foco en la búsqueda de ser una potencia alimentaria sino en tener una agricultura sostenible, productora de alimentos saludables, carbono neutral que deje una profunda huella social.

En este sentido destaca que la agricultura de Chile es carbono neutral en términos silvícolas y si se quitan los bosques corresponde a la agricultura que menos emisiones produce de América Latina –aspecto medido por cada millón de dólares que produce cada agricultura-.

MENOS BRECHAS

“Retengamos a los jóvenes en el campo”. Ese es el discurso que existía hace tiempo en torno a este sector y respecto del que el Ministerio hoy tiene otra mirada. Apuntan a que este segmento escoja la agricultura pero porque se trata de algo atractivo, entretenido y tecnológico. Por ello es que otro desafío, y en el que ya se está trabajando, pasa por la modernización, tanto de la cartera como del rubro, aspecto en el que toman vital relevancia los nuevos porta injertos, variedades, los huertos peatonales, la automatización y digitalización.

Otra tarea pendiente pasa por el desarrollo del mundo rural, lo que se relaciona con cómo disminuir la pobreza rural, que es el doble que la urbana, y cómo acortar las brechas entre ambos mundos. “Hay catorce ministerios comprometidos en esto, yo presido este comité interministerial de desarrollo, esta política nacional de desarrollo rural. Estamos trabajando en varios proyectos pilotos como Melipeuco y es un eje muy importante para el Ministerio”, comenta Walker, quien añade que en este sentido están muy comprometidos con el Plan Impulso Araucanía.

Y es que, según consigna, el eje más importante que tiene esta zona para salir de su rezago es la agricultura. Por eso se justifica que se haya incrementado el presupuesto en forma muy importante: pasó de $53.000 millones a $83.000 millones.

En los últimos diez años la agricultura en general ha evolucionado de manera positiva. Sin embargo, el consenso apunta a que la mayoría de las áreas que conforman al sector no han avanzado lo necesario. Se deben realizar una serie de medidas para que en 2030 estos aspectos se ubiquen ya no en la columna del debe sino del haber.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone
Add Comment Register



Danos tu Opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

best wordpress themes - wordpress themes 2012 - wordpress travel themes