Por Mundoagro.cl el 4 febrero, 2016

Fundos: Visionario

La tecnología y el agua han sido factores clave en el desarrollo del Fundo La Greda, donde Gabriel Muñoz cuenta con mil hectáreas propias de cultivos tradicionales y otras mil arrendadas. Hoy, los proyectos energéticos ocupan la cabeza de este agricultor de la comuna de Yungay, en la Octava Región.

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POR: Eugenia Fernández.

Hace más de cuarenta años que está dedicado a la agricultura y desde entonces los ojos de Gabriel Muñoz han estado puestos en la tecnología. Esta es una de las claves en el éxito que ha tenido Fundo La Greda, donde el buen uso del agua también ha sido protagonista.

Durante un trayecto de cinco horas que lo lleva desde Santiago a su fundo —ubicado en la comuna de Yungay, en la Octava Región—, Muñoz reconoce que siempre está en busca de nuevas tecnologías y maquinarias que le permitan realizar mejores cultivos y más rentables. Sin embargo, por estos días otro tipo de proyecto ocupa su cabeza: generar energía renovable para inyectar al Sistema Interconectado Central.

Preocupación en el gremio Un escenario de preocupación y malestar es el que advierte entre los agricultores y manifiesta que se necesita tranquilidad para poder seguir trabajando, y producir lo que más se pueda para el país. “Necesitamos apoyo del Gobierno, si no lo tenemos no vamos a llegar a buen fin”. Agrega que entre los empresarios industriales también existe una intranquilidad por las reformas que se buscan implementar. “No hay tranquilidad y bienestar para seguir invirtiendo en Chile y eso es lamentable ya que lo ideal es que todo lo que se haga o produzca quede en Chile”.

El objetivo de la iniciativa pasa por buscarle un uso a la paja de trigo y no contaminar el medioambiente con las quemas de rastrojos. Así, Muñoz proyecta instalar dos plantas de biomasa de 20 MW cada una, un parque eólico de 80 MW, uno fotovoltaico de 20 MW y dos plantas de 2,5 MW cada una. A todo ello se suma una planta de 1 MW para autoconsumo.

Todo partió hace unos cinco años atrás cuando en un viaje a Estados Unidos, precisamente en Miami, conoció a Choi, un chino radicado en este país que en ese entonces planeaba instalar una planta de champiñones en Chile. Según recuerda Muñoz, el problema era que no contaba con el abastecimiento de la paja de trigo, la que corresponde al 80% del alimento de los champiñones. Llegaron a un acuerdo y lo abasteció con su paja de trigo durante varios años, evitando quemar los rastrojos. Sin embargo con el paso del tiempo, esta compañía, Natures Farm, radicada en Concon, quebró.

Fundo La greda

“Cuando vi el término de esta empresa me empecé a preocupar, y salí a ver qué otro uso le podía dar a la paja de trigo. Busqué el tema energético, empecé a estudiar y viajé a España y Alemania a ver plantas que ya estaban funcionando con este sistema. Desde ahí no he parado de buscar y desarrollar proyectos para producir energía eléctrica”, cuenta.

Si bien aún no hay ninguna planta instalada, las dos de biomasa están aprobadas. Actualmente se encuentran trabajando en la búsqueda de inversionistas, dado que implican una inversión de unos US$ 120 millones.

En cuanto al parque fotovoltaico, comenta que se encuentra en estudio y que la idea es tenerlo desarrollado y aprobado de acá a un año para comenzar su construcción. En cuanto al parque eólico, señala que instalarán treinta molinos de viento en el campo, los que se incluirán dentro de los cultivos. “No me afectan en absoluto porque son compatibles unos con el otro”, aclara.

Actualmente visita el campo cada quince días, pero es tal el entusiasmo que le generan los proyectos eléctricos, que hoy Muñoz piensa en mudarse de Santiago, donde además de su mujer, viven sus dos hijas y cinco nietos.

POR EL MUNDO

Las fábricas, su funcionamiento y la producción de sus maquinarias o tecnologías es lo que conoce Gabriel Muñoz en los viajes que realiza. Dubai, China, Japón, Alemania, Francia, España y Rusia, donde recientemente estuvo en fábricas que utilizan energía renovable. Recuerda que cuando viajó a España, a la ciudad de Singueza, asistió a dos plantas de la empresa Axiona, la que produce energía eléctrica a través de la paja de trigo.

Con este objetivo en mente, durante el mes de octubre viajará también a Estados Unidos, en particular a las ciudades de Portland y Oregon a conocer más sobre la energía renovable, la que califica como su nuevo nicho. En una gira de diez días visitará fábricas de equipos de energía eólica, fotovoltaica y de gasificación —la que busca para su autoconsumo—, además de agricultores que ya están implementando dichos sistemas.

LOS INICIOS

En el año 1972 Gabriel Muñoz empezó a desempeñarse en este rubro tras hacerse cargo de los campos que poseía su padre con cultivos tradicionales de avena, trigo y raps, a los que se sumaba algo de ovejería. Si bien durante el Gobierno de la Unidad Popular les expropiaron ocho campos grandes, después de dos años logró recuperar la mayoría de ellos. “Habían sido mal expropiados, fueron temas políticos que llevaron a la expropiación, pude demostrar que estaban bien trabajados y recuperé”, recuerda.

Tras fallecer su madre en el año 1989, Gabriel Muñoz continuó en esta labor pero buscando más tecnología y eliminando las ovejas: “Los animales no eran muy rentables y los campos no eran aptos para ese tipo de desarrollo”, cuenta.

Agrega que se trataba de un campo seco, en el que no había agua para darle a los animales, por lo que precisamente a este recurso es al que le atribuye la mayor importancia.

EL PRIMER REGANTE

“Cambió totalmente mi tipo de cultivo y mi desempeño agrícola”. Así es como resume lo que significó para él la obra de riego Canal Laja Diguillín, la que comenzó a realizarse en el año 1996, y que pasa por el interior de su fundo en una extensión de unos cinco kilómetros.

Señala que gracias a esta obra implementó modernos sistemas de riego, con pivotes y carretes, lo que a su vez modificó sus resultados de siembra incrementando los rendimientos.

Antes contaba con rendimientos de 50 quintales promedio por hectárea en el caso del trigo, 40 quintales en el caso de la avena y 20 en el raps. “Hoy día mi rendimiento promedio en el trigo está en alrededor de 100 quintales, en la avena de 70 y en el raps de 50. Ha sido muy importante, me es más rentable mi trabajo”.

Fundo La Greda cuenta con cinco pivotes de riego, además de cinco carretes.

Fundo La Greda cuenta con cinco pivotes de riego, además de cinco carretes.

Algo relevante en este fundo es que siempre va a contar con agua ya que Gabriel Muñoz es el primer regante. “Por ubicación a la primera persona que le entregan agua es a mí. Es importante porque siempre voy a tener agua, aunque sea poca”, destaca y agrega que en el mes de octubre comienzan a sacar este recurso, proceso que dura hasta abril y que realizan a través de diez bombas.

En 2001 Gabriel Muñoz recibió el agua de este canal por primera vez, año que también estuvo marcado por su inicio como agricultor en remolacha. Si bien consistía en un cultivo que no conocía, se inició con 127 hectáreas, lo que lo llevó a conseguir el récord mundial en superficie.

DE ÚLTIMA GENERACIÓN

El largo del periodo de la cosecha de remolacha, que llegaba a los seis meses, fue lo que hizo que Muñoz apuntara aún más a la tecnología. Hace unos diez años atrás conoció una máquina que estaba saliendo al mercado que acortaba este proceso de forma drástica. Se trataba de una Holver, de origen alemán, con la que la operación respecto de la remolacha alcanzaba una duración de 24 días.

Así, en los últimos diez años ha estado incorporando nueva tecnología y cambiando por equipos nuevos los que van quedando fuera de uso o que cree que no son necesarios. Entre las últimas máquinas que ha incorporado al fundo destaca una sembradora de trigo, proveniente de Suecia, con seis metros de ancho y una tecnología muy moderna: “Trabaja con sistemas de aire, con siembra de precisión, y deja todo el cultivo a una profundidad uniforme, lo que permite también obtener mejores resultados”.

A esta se suma una preparadora de cama de semilla, traída de Alemania, que deja el terreno más parejo. Pero el nuevo “chiche” de Gabriel Muñoz es la fumigadora Sprayer 4630, de John Deere, que a través de una señal satelital, se maneja prácticamente sola. El operador se limita a programar el computador que trae incorporado y girarla cuando termina el recorrido, con lo que la máquina toma el camino que corresponda iniciando la aplicación por donde está proyectado. Un aspecto que destaca Muñoz sobre esta máquina es que al volver a pasar por un lugar donde ya aplicó el producto, lo memoriza y automáticamente se cierran las boquillas.

A todo ello se suman tractores que cuentan con sistema satelital AMS, los que también se manejan prácticamente solos, y vertederas para arado que poseen un moderno sistema de teflón.

Fundo La Greda.

Fundo La Greda.

Todo el proceso de incorporación de dichas tecnologías ha sido por viajes. Recuerda que muchas veces ha sido invitado a diferentes fábricas a ver máquinas de última generación, mientras que en otras ocasiones les han puesto las máquinas en demostración en su propio campo.

En el último tiempo ha visitado España, donde vio preparadoras de camas de semilla, además de sembradoras de trigo y avena, pero lo más importante que le ha tocado visitar es Alemania, país que en su opinión está con mucha tecnología y en el que ha visitado fábricas de tractores y otro tipo de maquinaria.

Un cambio rotundo es el que ha experimentado su fundo con la incorporación de estas tecnologías, lo que le ha significado reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, y la visita de agricultores extranjeros, quienes conocen el caso de un agricultor que ha logrado cosas que en otros lugares no han sido posibles.

SIEMPRE CON LOS CULTIVOS TRADICIONALES

Siguiendo el camino que inició su padre Gabriel Muñoz siempre se dedicó a los cultivos tradicionales. Cuenta que son campos aptos para este tipo de productos y es que precisamente el trigo y la avena es lo que más se siembra en la zona de Yungay. Aclara que se debe al tipo de suelo, pero precisa que con el canal Laja Diguillín hay quienes están plantando frutales, como arándanos, uva de mesa, manzanos y cerezos, entre otros.

No se trata de su caso. Es enfático al señalar que no ha pensado en poner frutales y que prefiere seguir con sus cultivos tradicionales, con los que hoy posee mil hectáreas propias y otras mil arrendadas. “Se necesita mucha mano de obra (para los frutales) y está muy escasa. Con la nueva ley laboral creo que sería contraproducente tener mucha gente, si hay una huelga no tengo el derecho de reemplazar a las personas que necesito y la fruta no espera”, precisa.

¿Postergar proyectos? Por el momento, los proyectos energéticos son los únicos que tiene en mente, los que podrían verse retrasados ante la situación económica. Cuenta que estaría dispuesto a dejar pasar un par de años y no invertir hasta que se normalice la situación y exista claridad. “No estaría dispuesto a sacrificar algo que sé que no va a ser rentable a futuro y voy a tener problemas”, profundiza.

En cuanto a la posibilidad de incorporar otros cultivos, cuenta que ha intentado con el maíz, pero que al tratarse de una zona un poco helada en primavera, no ha tenido buenos resultados. “Hice las pruebas dos años seguidos pero lo descarté. Pasa más que nada por un problema climático porque el maíz necesita más temperatura, de lo contrario no se desarrolla”.

Muñoz, con sus cultivos tradicionales trabaja con 10 personas.

Muñoz, con sus cultivos tradicionales trabaja con 10 personas.

Un cultivo que sí está estudiando es el avellano europeo, que está llegando a la zona: actualmente existen unas 30 hectáreas en Yungay. “Lo estoy analizando por la rentabilidad, deja $1 millón por hectárea”, enfatiza.

En su opinión ponerle empeño, dedicación y proyectarse en el futuro han sido los aspectos que lo han llevado a posicionarse donde se encuentra hoy en día. “El campo hoy lo miro como una empresa agrícola, no como un campo tradicional. Está enfocado a otro nivel porque creo que si nos quedamos en el pasado, no tenemos buen resultado. La tecnología y maquinaria son factores claves porque hoy contamos con máquinas más modernas para aplicar los productos, sembrarlos y hacerlo cada día mejor”, resume.

 

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