Por Mundoagro.cl el 14 agosto, 2019

Gestión interna

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone
Imprimir

Desde que el Gobierno inició su gestión en marzo del año pasado, el Ministerio de Agricultura ha definido su programa agrícola como abierto. Por ello es que recorrieron las distintas regiones del país y mantuvieron reuniones con los gremios, organizaciones sindicales y servicios. Una de las temáticas que en ese entonces marcó la agenda fue el agua.

El cambio climático, una realidad ya instalada en el quehacer agrícola, ha generado una escasez hídrica en diferentes zonas del país, que ha llevado a considerar como prioridad la construcción de 26 nuevos embalses. Existe un plan a nivel país, pero considerando que son obras que requieren de muchos años y que estamos frente a una megasequía, se debe actuar en forma paralela. Los propios agricultores pueden eficientizar el uso del agua en sus predios, tienen las herramientas a su alcance.

Gabriel Sellés, investigador de INIA La Platina

Eficacia y eficiencia, dos conceptos muy comúnmente escuchados y en base a los que los productores deben trabajar hoy en día para lograr el ansiado y necesario ahorro de agua. El primero de ellos hace referencia a los litros de agua por kilo producido; es decir, se debe entregar al cultivo todas las facilidades para que exprese su potencial en una zona determinada. Así es que lo relevante, entonces, pasa por las tareas previas que se puedan realizar. Entre ellas, Gabriel Sellés, investigador de INIA La Platina, menciona la preparación de suelo para que el sistema radicular de las plantas se pueda desarrollar de buena manera. A ello suma la elección de especies y variedades adecuadas para la zona donde se encuentre. 

Así se llega entonces a la eficiencia, un concepto que se refiere a la cantidad de agua que queda disponible en el sistema radicular de las plantas, por lo que se asocia al método de riego que se utilice. Según consigna Sellés, se estima que un riego por surco –un sistema superficial- podría tener una eficiencia de riego de entre un 45% y 50%, niveles que podrían llegar a 65%-70% realizando una serie de labores intraprediales. 

Dado que el sistema radicular de los nogales explora un área y volumen de suelo mucho mayor, se recomienda distribuir el agua en toda la superficie de suelo a través de un sistema micro / mini aspersión. Fotografía: Nelson Irrigation

En general los predios poseen un micro relieve, con sectores más bajos donde el agua no llega. Por eso es que, en su opinión, la primera labor a realizar pasa por la nivelación de suelos, lo que permitiría que el agua escurra pareja a lo largo del surco. Un segundo punto es contar con un sistema de distribución para que el agua llegue con fácilidad a los puntos de riego, como pueden serlo sistemas de manga o de riego californiano con tubería de baja presión, de modo de distribuir el agua uniformemente en el potrero y que a cada surco de se le pueda aplicar más o menos el mismo caudal. Finalmente para Sellés se debe considerar el tiempo de riego, es decir cuánto se deja correr el agua a lo largo de los surcos para asegurar que moje la profundidad según se requiere.

Carolina Cruz, presidenta de Uvanova

Pese a que puede incrementarse la eficiencia de riego de un sistema superficial, hoy el consenso de la industria apunta a que la base es tener un sistema tecnificado, que según Carolina Cruz, presidenta de Uvanova, puede alcanzar una eficiencia de 90%. Sin embargo, aquí también los agricultores deben tener en consideración una serie de factores.

¿GOTEO O ASPERSIÓN?

No sólo el método de riego debe ser eficiente. Un punto previo y de vital relevancia es que el sistema esté diseñado de tal manera que el agua se distribuya de forma eficiente para que su uso sea efectivamente por parte del cultivo. “Hoy día la mayoría de los sistemas están diseñados con doble manguera de modo que haya una mejor distribución del agua en el suelo y evitar contar con riegos largos que permiten lateralizar”, comenta Cruz.

En este sentido añade que los canales de llegada o salida de agua del predio idealmente debieran ser con acequias revestidas para evitar las pérdidas en el transcurso de la distribución. Así, comenta, es imprescindible mantener acequias limpias, libres de maleza, para que no haya un factor adicional que sustraiga agua al sistema.

Ignacio del Campo, ingeniero de ventas para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay de
Nelson Irrigation

En función del tipo de cultivo, la implementación del sistema de riego presurizado puede variar por ejemplo, desde goteo hasta aspersión, entre los que también se pueden apreciar diferencias en cuanto a la eficiencia. Así lo observa Ignacio del Campo, ingeniero de ventas para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay de Nelson Irrigation, quien pone como ejemplos los arándanos y los nogales. “El sistema radicular de los arándanos es poco desarrollado y se confina bajo la línea de la hilera de plantación, máximo 1,5 m de ancho, por lo que no tiene sentido regar toda la superficie”, explica y agrega que en este caso, claramente el goteo es una mejor opción. 

Distinto es el caso de los nogales, especie que cuenta con un sistema radicular que explora un área y volumen de suelo mucho mayor. De esta manera, comenta, conviene distribuir el agua en toda la superficie de suelo y entonces el riego por micro / mini aspersión es más adecuado. 

Una opinión similar tiene Gabriel Sellés, quien indica que el sistema de micro aspersión tiene una eficiencia de alrededor de un 85%, pero que de acuerdo a la especie frutal que se trate, se puede incrementar si se cambia a riego por goteo, ya que es un sistema que también disminuye el componente de la evaporación.

Hoy en día contar con un sistema de riego tecnificado es un must en términos de eficiencia del agua. Pero los productores pueden avanzar aún más en este camino con el apoyo de una serie de herramientas tecnológicas.

HERRAMIENTAS PARA DECIDIR

Cuándo y cuánto regar. Esa es la interrogante que ya hace tiempo es posible escuchar en los diferentes predios. Es de vital importancia conocer de forma continua la demanda hídrica de los cultivos, para así regar lo justo y no en exceso. Bandejas evaporimétricas, estaciones meteorológicas y sensores de humedad son algunos de los instrumentos que se encuentran disponibles y en base a los que los agricultores pueden tomar entonces una decisión de riego.

José Ignacio Guíñez, asesor de Agrícola Antumalal

Precisamente ello es lo que hacen en Agrícola Antumalal, donde desde el año 2015 implementan riego por goteo. Hoy utilizan cuatro herramientas para conocer la demanda hídrica según estado fenológico, siendo la primera el balance hídrico. José Ignacio Guíñez, asesor de esta compañía, se refiere a éste como la relación entre el consumo y pérdidas de agua del cultivo (entradas y salidas), confeccionado en base a una ecuación de riego donde es considerado el cultivo (variedad, patrón, edad, estado y carga), evaporación, suelo, descarga y eficiencia del sistema de riego. En este sentido añade que el dato de evaporación diaria, obtenido a través de bandeja evaporimétrica o de la estación meteorológica, es un pilar fundamental de dicha ecuación.

El segundo instrumento pasa por calicatas periódicas, a través de las cuales pueden observar cómo se produce el mojamiento del sistema de riego, además de obtener una apreciación visual del contenido de humedad. La enumeración continúa con una sonda de capacitancia, que son sensores de capacitancia eléctrica que miden el contenido de humedad volumétrico del suelo a distintas profundidades y de forma continua, para finalmente realizar una observación del aspecto general de las plantas. 

En base a estos cuatro parámetros Agrícola Antumalal toma hoy sus decisiones de riego, pero en el corto plazo incorporarán además la teledetección satelital. “La integración a la ecuación de riego de imágenes satelitales o teledetección a nivel predial, bajo el complejo escenario hídrico que enfrenta el país, es fundamental para optimizar el uso del agua y riego de nuestros cultivos”, enfatiza.

Precisamente el INIA se encuentra trabajando con una plataforma satelital, cuyo análisis de imágenes ayuda a determinar el índice normalizado de la vegetación o el nivel de desarrollo que van teniendo los cultivos. Según explica Sellés un aspecto que se debe ir corrigiendo de acuerdo a cada cultivo específico es el coeficiente de cultivo, es decir la demanda de agua real, lo que se relaciona directamente con esta tecnología. “Hoy podrías aproximarte a tener una mejor estimación de los coeficientes de cultivos utilizando información de las plataformas satelitales”, comenta.

A la hora de aplicar el agua de riego un punto primordial es controlar la humedad del suelo, donde los principales instrumentos de apoyo son los sensores y sondas de capacitancia. Pero además, existen instrumentos, o más bien manejos, que permiten disminuir la evaporación de los cultivos, y por lo tanto, tener un uso más eficiente del agua. Se trata de los cobertores plásticos y las mallas.

USO DE COBERTORES

En distintas especies frutales se ha avanzado a nivel país en el uso de cobertores plásticos como un manejo para que los cultivos disminuyan los requerimientos hídricos. Así lo ha observado Claudio Hernández, asesor de Propal, quien asegura que diferentes investigaciones han demostrado que se pueden obtener ahorros de agua de alrededor de 20% utilizando mulch, e incluso más si se ocupa el cultivo completo bajo malla o plástico.

Claudio Hernández, Ing. Agrónomo Depto. Técnico Exportadora Propal

“En cítricos algo hemos avanzado en el país, un poco obligados también por la sequía enlas clementinas. Investigadores de INIA han avanzado en esa línea con buenos resultados, pero hay que resolver el tema de polinización bajo un ambiente cerrado, porque las abejas se desorientan y no trabajan bien”, aclara Hernández y añade que en el caso de los paltos es difícil trabajar de esa manera, dado que la mayoría de las hectáreas en el país se ubican en cerros con pendientes bastante pronunciadas.

INIA ha hecho evaluaciones cuantitativas en el uso de cubiertas plásticas en uva de mesa y se demuestra que las economías de agua disminuyen más de un 20% (Ver recuadro).  “La gracia que tienen es que te modifican las condiciones micro climáticas del ambiente, por lo tanto te bajan la demanda evaporativa. Las plantas transpiran menos pero no están provocando un déficit hídrico que afecte la productividad”, comenta Sellés.

Con esta postura coincide Carolina Cruz, quien advierte que es una técnica más eficiente que el uso de mallas, las que representan un menor costo y sí aportan a disminuir la temperatura. “Hoy el plástico es una realidad. Hay zonas donde no solo se utilizan por un tema de eficiencia en el agua, sino que está muy enfocado a la protección del cultivo ante la presencia de lluvias cercanas a la cosecha. Además han demostrado tener un plus en términos productivos porque el hecho de tener una planta que está menos estresada va a generar calibre y va a tener una respuesta en rendimiento mayor”.

Con el paso de los años se ha avanzado en la implementación de sistemas de riego tecnificados y también en el uso de todas estas herramientas. Sin embargo, un punto que se sigue debatiendo es su costo y la real posibilidad de los agricultores de acceder a ellas.

ALTERNATIVAS PARA TODAS LAS REALIDADES

Queda mucho por hacer, especialmente en los instrumentos de mayor tecnología porque todavía tienen un alto costo. Este es el diagnóstico que realiza Claudio Hernández, asesor de Propal, quien añade que si bien en los últimos años han tendido a bajar los valores por la mejora de la tecnología, siguen siendo altos sobre todo para el mediano y pequeño productor. “En general los grandes productores, que tienen recursos, invierten bastante en mejoras de tecnología para aumentar el uso eficiente del agua. El problema son los medianos y pequeños productores, que por supuesto tienen otras prioridades y no siempre cuentan con los recursos para invertir en este tipo de tecnología”.

En opinión de Sellés se trata de instrumentos que tienen un costo frente al que se hace difícil adquirirlos dada la rentabilidad de algunos cultivos. Sin embargo existen medidas que pueden implementar y que no requieren de grandes inversiones. “No necesariamente necesitas los sensores, sino que ir controlando el suelo y para eso requieres tener sistemas de extensión que vayan ayudando y guiando al agricultor y enseñándole cómo hacer los controles. Si tienen un tipo de suelo bueno, hacer una calicata con un barreno y con la mano ir determinando si está adecuado para regar o no, si tengo mucha agua en el suelo o poca”. 

Esta misma visión es la que posee Carolina Cruz, quien indica que el acceso a estas herramientas va a depender de la capacidad financiera de los productores. “No todas son baratas, a veces hay campos que tienen sectores muy estratificados de suelo, que con un instrumento no van a poder tener una realidad de lo que es su campo entero, por lo que exige tener varios puntos de medición. Lo que nos facilita a todos es que ojalá la información llegue al teléfono. Muchas veces eso está complementado con vendómetros o cámaras Scholander, o sea hay muchas herramientas para incorporarlas a la medición efectiva de la demanda. Pero lo importante es algo hacer. Si no se puede optar a estos sistemas más sofisticados, al menos complementar el timming de riego con el uso de barrenos, calicatas o tensiómetros, que eran los instrumentos antiguos”.

La experta también menciona el costo de los cobertores plásticos como una de sus complejidades. Pone la uva de mesa como ejemplo y señala que se habla de unos US$ 18.000 a US$ 20.000 por hectárea porque requiere de una infraestructura para poder poner el plástico sobre el parrón.

Más allá de sus costos, otra de las barreras es la interpretación de los datos. “Poder determinar en forma precisa cuándo y cuánto regar es clave para hacer un uso eficiente del agua, pero no basta con poseer una o más de las tecnologías disponibles, deben estar bien parametrizadas, adaptadas a las condiciones del huerto e interpretadas en forma correcta, dado que una mala utilización puede llevar a un exceso o una deficiencia en el uso del recurso”, manifiesta Guíñez, opinión que comparte Del Campo, a juicio de quien faltan asesores especializados en riego.

INFORMACIÓN MÁS CERCANA Y SIMPLE

Hoy el panorama es claro. La pregunta básica es cuándo y cuánto regar y para eso hay una serie de instrumentos tecnológicos que ayudan a tomar estas decisiones, como los sensores de humedad o las estaciones meteorológicas. Sin embargo, muchas veces, hay agricultores que no se encuentran muy orientados a la hora de implementar y procesar los datos que entregan estas herramientas. Este es el panorama que advierte Ignacio del Campo, por lo que a su juicio falta hacer de esta información algo más simple para el productor.

“Nos falta mejorar la parte de hacerlo más amigable para que el productor lo entienda y diga: esto que me están diciendo que la humedad disponible a cierta profundidad es un determinado porcentaje, qué significa, qué hago con ese dato. No solamente cómo lo interpreto, sino que cómo lo aplico y mejoro mi sistema para ser más eficiente. En la mayoría de los casos, cuando la gente tiene poco conocimiento y elementos de decisión, tiende a sobreregar pensando que va a evitar cometer errores, pero a veces es peor porque los excesos también tienen implicancias en términos sanitarios”.

La solución, a su juicio, pasa por una mayor capacitación. Existen muy buenos asesores de producción, a quienes se les encarga que también lo sean en términos de riego y no necesariamente es así. “Un buen agrónomo que entiende muy bien los requerimientos nutricionales y manejos fitosanitarios para que un cultivo pueda lograr un buen desarrollo o potencial productivo, puede no tener su fortaleza en la parte de riego. No quiere decir que no sepan, pero sí que no sea su mayor fortaleza. A veces tienden a seguir pautas de cosas que les han dado éxito, pero esa no es la mejor metodología”, profundiza Del Campo.

El país enfrenta hoy un escenario de megasequía que seguirá presente. Se debe convivir con él pero sobre todo, tomar medidas para enfrentarlo y eficientizar el uso del agua. Las alternativas existen y van desde tareas más básicas o la incorporación de mayor tecnología, pero el consenso es uno: llegó la hora de actuar.

Efecto de cubiertas plásticas en uva de mesa

El boletín “Cubiertas Plásticas en Uva de Mesa”, elaborado por INIA, manifiesta que bajo condiciones de cubierta plástica la evapotranspiración de referencia disminuye alrededor del 22% respecto de situación al aire libre. Este mismo informe hace una comparación del comportamiento de la humedad del suelo y el estado hídrico de las plantas durante la temporada de riego (septiembre a marzo) bajo plástico y al aire libre.

“El volumen de agua aplicado fue el mismo en ambos tratamientos (con y sin plástico), 4.600 m3/ha y 4.050 m3/ha durante la temporada 2016/17 y 2017/18, respectivamente. El primer riego se dio en la segunda quincena de septiembre, dejando el suelo con un contenido de humedad cercano a capacidad de campo. La frecuencia de riego fue variable a lo largo de la temporada, de acuerdo con la programación realizada por el predio. Es posible observar que, frente al mismo volumen de agua aplicado, el contenido de agua en el suelo se mantiene más elevado bajo la cubierta plástica. Así, bajo plástico la HA% (humedad aprovechable) varía entre 90% y 100%, pero al aire libre la humedad de suelo va disminuyendo, hasta alcanzar valores cercanos al 70% de HA% (lo que equivale a un 30% de agotamiento) al momento de la cosecha”.

De esta manera, se puede señalar entonces, que bajo cubierta plástica existe una menor demanda de agua, ya que los niveles de humedad de suelo se mantienen más elevados que al aire libre.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Email this to someone
Add Comment Register



Danos tu Opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

best wordpress themes - wordpress themes 2012 - wordpress travel themes