Por Mundoagro.cl el 13 diciembre, 2017

Siempre en movimiento

Abiertos a incorporar maquinaria, probar nuevos productos y nuevas variedades, el fundo JR, enfocado en cerezas y a cargo de Carolina Ramírez, apunta a automatizar lo máximo posible el campo.

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Siempre en movimiento

La búsqueda siempre ha estado presente en la vida de Jaime Ramírez. Así lo demuestra el hecho de que un ingeniero en computación haya creado un fundo dedicado a las cerezas, manzanas y peras, que hoy en día se distingue precisamente por estar abierto a incorporar cosas nuevas. El riesgo forma parte del ADN de esta compañía. Todo se remonta a los años ’80, cuando don Jaime decide comprar cuatro parcelas ubicadas en la zona de Requínoa. Si bien junto a su señora eran de la zona, su hija Carolina —quien actualmente maneja el Fundo JR— recuerda que de chica salían los fines de semana a buscar parcelas por Buin y Paine hasta que en este lugar se dieron las condiciones: le gustó el sector, estaba el precio y había disponibilidad.

Posteriormente los predios de alrededor también se fueron vendiendo y los Ramírez decidieron ampliarse. Así pasaron de cuatro parcelas a las quince con que cuentan hoy en día.

El gran objetivo: Automatizar

Un desafío que tiene don Jaime es el de inventar máquinas, las que ha incorporado al campo. Así es como cuentan con tecnología propia con el objetivo de automatizar lo máximo posible. Si antes la poda se hacía 100% manual, hoy cuentan con un tractor que desplaza una máquina con cuatro cuchillos que podan de manera vertical y horizontal.

La tarea de amontonar las ramas y picarlas, también se automatizó, al igual que la aplicación de herbicidas, labor que cuenta con inventos de don Jaime. En vez de que asistan personas, pasa un tractor con una barra que tiene incorporadas una serie de boquillas. Así, a medida que se desplaza, va realizando las aplicaciones. “La idea es tratar de ocupar la menor cantidad de mano de obra y tener todo lo más automatizado posible”, asegura Carolina, subgerente general de la compañía.

Con este objetivo en Carolinamente, otro tipo de mejora que han implementado es el riego tecnificado, que pasó de diez a treinta hectáreas. Pero la meta es aún más ambiciosa y apuntan a contar con el 80% del campo bajo este tipo de riego. De la mano de estas modificaciones han visto una serie de beneficios en el caso del agua, como un uso eficiente del recurso, una mejor dosificación y aprovechamiento de los nutrientes. Así es como se han vuelto más eficientes, lo que también se ve reflejado en una disminución de los tiempos. Tiempos y los costos. A modo de ejemplo, cuenta que el tiempo del proceso de poda disminuyó alrededor de un 40%.

Otra reducción que les ha traído la automatización es respecto al uso de la mano de obra en procesos que no sean la cosecha, permitiendo además no depender tanto de ella. “Nosotros por ejemplo, que vamos a ser fuertes en cereza, no existe nada para que la cosecha sea automática. Es una fruta extremadamente sensible, pero todo el antes y después de la cosecha estamos tratando de automatizarlo lo máximo posible. Eso porque la mano de obra está cada vez más escasa, es más difícil, la gente ya no quiere trabajar en el campo y como saben que son escasos, también piden más. El campo no es una mina de oro, hay épocas buenas y malas. Pero en la época buena tienes que acumular para la mala que viene”, profundiza Carolina y agrega que así tampoco dependen tanto de los trabajadores: “Cuando está más automatizado las cosas salen mejor, hay menos posibilidad de error”.

Transformación de manzanas

Bien es sabido que la cereza es un producto muy susceptible a las lluvias, por lo que es necesario contar con algún tipo de tecnología para proteger los cultivos. En este sentido, en el Fundo JR nuevamente prima la innovación. Por eso cada vez que sale un producto nuevo, están dispuestos a considerarlo. “Hemos experimentado con el control de partiduras, con machucones, con nutrientes para que la fruta crezca y mejore el color y el árbol esté más vigoroso. Entonces ya tenemos varios productos que sabemos que funcionan perfecto, pero siempre seguimos innovando. Viene algo nuevo, probemos. No hay año en que no hagamos una prueba de algo”.

En estas aplicaciones siempre tratan de utilizar bioproductos, aunque según advierte, para el control de plagas aún no encontraron uno que las controle al 100%. Así es que nuevamente, con la innovación en el ADN, entre sus planes se encuentra transformar el cuartel de manzanas a uno orgánico. El mayor precio que se obtiene frente a una manzana tradicional fue algo que les llamó la atención, sumado a que apuntan a no alterar el ecosistema.

Así, los planes son realizar la última cosecha que queda de este año, para el próximo implementar el cambio. De esta manera se dedicarán a analizar cómo funciona para ver si extienden este tipo de transformación. “Queremos ver cómo nos va. Con la manzana, como está el precio no arriesgo tanto, pero cambiarte a orgánico con una cereza, que muchas veces es la que ayuda a la manzana y la pera, no nos atrevemos”, cuenta.

Apostando por lo nuevo

En los inicios del fundo don Jaime contaba con alfalfa y maíz y poco a poco fue incorporando árboles frutales. En ese entonces contaban con 33 hectáreas de cerezas, 33 de manzanas y 12 de peras. Hoy las proporciones cambiaron y poseen 50 de cerezas, 10 de manzanas —las que buscan pasar a orgánicas— y 12 de peras.

El primer lugar entre las variedades de cerezas lo ocupa Santina, seguida de Royal Dawn, Lapins, Sweetheart y Skeena. Si bien todas apuntan al mismo mercado, que es China, la gracia es que son de distintos periodos, lo que a su vez les permite acomodarse con la mano de obra. “Nosotros partimos con la Royal Dawn y terminamos con la Sweetheart y eso nos hace trabajar más o menos entre cuatro y cinco semanas. Eso es también para acomodarnos con la cosecha y estar presentes toda la temporada”, profundiza Carolina.

Pero a esta lista el próximo año incorporarán Frisco, una variedad nueva que aún no tiene cosecha en Chile. “No queríamos crecer mucho en las mismas variedades y Frisco tiene características de Santina, que es una cereza buena y rica; pero con mejoras. Quisimos innovar en este sentido porque a Frisco todavía no se le ha sacado ninguna cosecha en Chile. Recién este año empezaron a hacerse las primeras plantaciones, es una cereza con royalty, súper protegida y hay una cantidad de hectareaje para Chile. Quisimos innovar, dijimos veamos; tiene las características; arriesguémonos”.

La incorporación de una nueva variedad de cereza a este fundo forma parte de la esencia de innovar y no necesariamente de la necesidad de un recambio varietal. Y es que, como explica Carolina, en esta especie no se da lo que sucede en la manzana en que las nuevas variedades son las mismas madres pero mejoradas. Así es que advierte que Chile no tiene tantas posibilidades de hacer una renovación: “Si miras en otros países existe una cantidad de variedades gigantesca, pero nosotros necesitamos una variedad que tenga una muy buena postcosecha. Entonces por eso han salido tan poquititas variedades nuevas. Yo tengo que seguir apoyándome en una Lapins, en una Santina porque no puedo traer una variedad nueva como hay en Europa. Allá se la comen a los dos días; entonces la postcosecha que tienen no son buenas”.

Dado este escenario una posibilidad que piensan muchas personas es optar por el traslado en avión, pero para Carolina no se trata de una opción dado su alto valor. Si a futuro existiera alguna especie de acuerdo con los envíos aéreos en que no se lleven todas las ganancias, es algo que podrían analizar.

En ese caso podrían innovar con nuevas variedades que no tengan una postcosecha de un mes o más, pero mientras se sigan trasladando en barco, no es una alternativa.

Cerezas en cerros

Un total de 10 hectáreas de las cerezas se ubican en la falda de un cerro que se encuentra cercano al fundo. Allí cuentan con una parte plana, como si fuera tierra convencional y otra, que empieza a ser la falda, con tierra arcillosa. Según explica Carolina, se tratan de tierras que se tienden a endurecer y no cuentan con los nutrientes necesarios por lo que se ha trabajado para acondicionarlas al cerezo.

Agrega que no existe ninguna ventaja productiva al plantar en un cerro, sólo aprovechar las tierras. Sin embargo, deben prestar atención a las temperaturas. “En esa ladera tenemos en invierno entre 2 a 3 grados menos; entonces cuando se pensó a lo mejor en techar, lo primero que nosotros pensábamos en techar es el cerro porque si aquí caía una helada de -1 que es lo que ya te empieza a afectar a la cereza, allá eran -3, ya te mató la flor. Y en verano son 2 a 3 grados más; entonces también se te madura más pero es una cereza con más azúcar. El cerro para nosotros es como un hijo de otra familia; es totalmente distinto a todos nuestros cuarteles, en clima y en tierra”.

Hacia huertos peatonales

Junto con las variedades, un concepto que toma cada vez mayor relevancia en la industria de la cereza es el diseño de huerto, una idea que en el Fundo JR tienen muy clara. Por ello es que están optando por huertos peatonales de muy alta densidad. Entre los diseños que más se ocupan a nivel nacional se encuentran el eje, el doble eje, el KGB y el UFO.

En el Fundo JR cuentan con un 20% de este último, sólo con la variedad Sweetheart, y es que según aclara Carolina, sobre el patrón Colt en UFO se ha comportado de buena manera y carga a muy buen nivel. El resto se encuentra en sistema de eje a una densidad de 1,2 o 1,3 entre plantas.

Entre las ventajas de la alta densidad, Carolina enumera que se tiende a contar con una maduración más pareja y una cosecha más fácil, y es que ya no se utilizan las escaleras grandes.

carolina 2Pero un punto que destaca es que se encuentra todo a la vista, no hay nada que esté oculto y que le esté llegando sombra. Agrega que además la fruta es más homogénea. “Las ramas tienden a ser todas del mismo tamaño, por lo que a todas les llega la misma cantidad de nutrientes. En los huertos antiguos tienes ramas grandes, ramas viejas, no te llega exactamente lo mismo, tienes cerezas grandes, cerezas chicas, cerezas más maduras. Y la mano de obra ya no quiere cosechar tampoco huertos antiguos, ya no quiere andar con la escalera de 2,20 metros. Quiere hacerlo con escaleras más cómodas y es mucho más rápido el huerto peatonal”.

Finalmente el resultado que se obtiene es una mejor fruta. Carolina recuerda que con los huertos antiguos se tiene lo que llaman una primera, segunda y hasta una tercera pasada. lo que se debe a que van esperando madurez. “Cuando el cosechero por ejemplo va en la segunda o tercera pasada ya no cosecha baldes de cereza tan rápido como antes; entonces ya no gana lo mismo, eso te empieza a encarecer. A eso se suma el machucón que tiene la fruta porque fuiste apoyando la escalera, fuiste trabajando en ramas, se te fue cayendo fruta. Entonces la cosecha es mucho más limpia”, sintetiza.

¿Una nueva innovación?

Si bien esta compañía avanza de la mano de la innovación, hay una que todavía les falta incorporar: la exportación propia. Este año Carolina ya se hará cargo de la cuarta cosecha de cerezas, ha adquirido los conocimientos necesarios, por lo que se trata de una idea que no descartan. Hoy exportan sus tres productos a través de Unifrutti, empresa enfocada en el mercado asiático. “Los calibres chicos se van al mercado latinoamericano, pero pagan un tercio de lo que paga el resto y no es el mercado objetivo de esta exportadora. Por lo tanto, tenemos un contrato donde tengo que tener de cierto calibre hacia arriba”, comenta y precisa que parten del XL.

Para lograr este tipo de calibre, indica, debe existir una preocupación por el árbol durante todo el año. Una vez que se cosechan cierta cantidad de kilos, se debe realizar un análisis de suelo y foliar y reponer todos los nutrientes que se sacaron. “Yo coseché el árbol y no lo puedo dejar de lado, le tengo que echar un bloqueador solar a las hojas porque viene el calor muy fuerte, lo tengo que seguir regando, lo tengo que nutrir. Después, antes de la cosecha tengo que empezar a ver cómo viene el árbol, tengo que nuevamente empezar a nutrirlo y trabajar en cada estado fenológico”.

Tareas pendientes

Como toda industria, la del cerezo presenta una serie de desafíos de cara al futuro, los que para Carolina pasan por tratar de hacer el cultivo lo más tecnificado posible y aprender a vivir con el cambio climático, una realidad que ya se instaló. “Las primaveras con heladas ya son una tónica.

Tenemos que aprender a trabajar y aplicar productos que sepamos que en algo ayudan a mitigar los efectos”, señala y añade que otra opción puede pasar por la instalación de techos, algo que podrían incorporar a futuro en algunos cuarteles. Se trata de una inversión muy alta y en esta compañía privilegiaron el recambio de cuarteles y el riego tecnificado. Así, quedó en el último lugar de la lista, dado también que han visto una serie de problemáticas en la fruta. Según comenta Carolina, hay quienes implementaron techos y están teniendo problemas fuertes con la toma de azúcar, con la dureza del fruto. “La cereza sin techo, dejando de lado que se te granizó o algo así, llega de mejor calidad. Te llega una cereza con el azúcar y la dureza óptima”. Sin embargo se trata de una idea que no han descartado en un 100% y que estudiarán muy bien para no cometer los errores que han visto.

Carolina pasó de trabajar en el área financiera de un banco en Santiago a hacerse cargo de un campo que progresa de la mano de innovación tras innovación, el atrevimiento de probar cosas nuevas y las ganas continuas de seguir abriendo nuevos caminos.

 

 

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