Por Mundoagro.cl el 10 octubre, 2017

Stock de herramientas para los cereales

Con gran parte de las cosechas guardadas, los stocks de granos a nivel mundial están en un punto histórico. Qué deben hacer los agricultores chilenos para mantener la rentabilidad del negocio.

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La apertura de fronteras chilenas por medio de Tratados de Libre Comercio, que tanto facilitó la exportación de diversos productos agrícolas, provocó un efecto colateral en la industria nacional de granos que es haber quedado mucho más expuesta a distintos factores del mercado mundial, tanto de demanda y precios, como la influencia de subsidios y demás distorsiones.

Para la temporada 2016 -2017 Odepa estimaba una producción nacional de 1.190.000 toneladas de trigo, lo que significa una baja de un 31,2% respecto a la temporada anterior, como consecuencia de una menor superficie sembrada y un menor rendimiento del cultivo. En el caso del maíz, se estimaba obtener 958.986 toneladas, con un descenso de un 18,3% en comparación a la temporada 2015 – 2016.

Frente al presente escena rio es vital analizar el mercado internacional para poder entender la industria en nuestro país. ADM Chile organizó una conferencia con ese objetivo y en la que estuvo presente el economista norteamericano Parry Dixon, doctor en Economía Agrícola de la Universidad de Illinois.

Dada la complejidad del mercado, según Dixon “lo más difícil es entender cuál de los factores es el más relevante hoy, porque la economía mundial siempre es importante,  pero puede ser que actualmente no sea lo más relevante”.

Dixon plantea que uno de los factores que más influye es la tasa de cambio, sobre todo en los países productores de Latinoamérica, “ya que la divisa que afecta al mercado cambia de país en país. Si observamos a Brasil y Argentina, que son los productores más grandes en Sudamérica, la mayoría de los agricultores son pagados en divisa local. Ahora si observamos Paraguay y Bolivia, los agricultores son pagados en dólares”.

Exceso de stock

Por sobre eso, Parry Dixon consideró los factores que fueron relevantes en la oferta y demanda en el último año. Las estimaciones de producción del gobierno de EE.UU. en agosto y septiembre del 2016 de maíz, soya y trigo fueron superiores a lo esperado por el mercado, lo que desencadenó una fuerte corrección de los precios a la baja.

También tuvieron buenos rendimientos Brasil y Argentina en la producción de maíz y soya, y cosechas récord en Uruguay y Paraguay, lo que provocó una sobreoferta a nivel mundial. El consumo de harina de soya en los mercados ha tenido un crecimiento de un 4% el último año y, específicamente China (mayor consumidor), ha presentado un incremento de un 8%.

Según indicó el economista de la Universidad de Illinois, si bien el dólar ha sufrido un debilitamiento en el último tiempo en relación al euro, frente a otras divisas el péndulo se acercó al fortalecimiento. “Lo más importante para Latinoamérica y el mercado local en Chile es la tasa de cambio para Brasil”. La baja relativa del dólar provocó, entre otras cosas, que los agricultores de EE.UU. guardaran gran parte de sus cosechas, lo mismo que muchos de Sudamérica, lo cual agrega un ingrediente de incertidumbre al mercado. “Para mí el stock que existe es el factor más importante hoy. La estimación de los stocks finales en EE.UU. para la temporada 2016/17 son 258 millones de toneladas de trigo, 228 millones de maíz y 95 millones de toneladas de soya, y son los stock más altos que hemos visto en el mundo”, indica Dixon.

Frente al panorama actual, señala que un día los productores se van a ver en la obligación de vender. “Pero para llegar a esa realidad, los stocks deberían bajar a 110 millones en el caso de la soya, para que el valor de los futuros en la bolsa de Chicago supere los USD 10/bushel, lo que hoy no parece que fuera a pasar”.

En el caso del maíz, Dixon explica que en el presente año se plantó una superficie menor, donde el gobierno de EE.UU. espera una producción de 362 millones de toneladas con un rendimiento promedio de 10,7 toneladas por hectárea. “En mi opinión tendríamos que bajar el inventario a menos de 352 millones de toneladas para levantar el mercado”.

La incógnita es clara: ¿qué incentivará a los productores a comenzar a vender? El doctor en Economía Agrícola piensa que los precios no deberían bajar más, “si miramos que los productores en EE.UU. quieren un precio para el maíz de 4 dólares por bushel, y para llegar a eso el precio futuro tiene que ser de US$ 4,25/bu y de acuerdo a la realidad del mercado interno en EE.UU., es probable que eso no pase enseguida”. Así las cosas, sin signos de que el precio vaya a subir, sino todo lo contrario, los agricultores no van a vender, hasta que necesiten hacerlo.

Aterrizando en Chile

En el contexto de que Chile es un tomador de precios del mercado internacional, es necesario conocer la opinión de un productor de granos para entender cómo piensan enfrentar esta coyuntura. Patricio Crespo observa que un factor a considerar en la realidad nacional es el momento del ciclo productivo, cuando el agricultor decide si quiere vender o no. “Algunos agricultores por necesidad tienen que vender inmediatamente después de la cosecha, ya que no tienen dónde almacenar los granos o porque no quieren asumir el costo de almacenamiento, para esperar al momento más propicio. En otras oportunidades uno prefiere esperar y pagar por almacenaje a la espera de un mejor momento, porque tiende a ocurrir en el mercado que cuando todos quieren vender, éste castiga el precio”.

Los expertos coindicen con que el mercado chileno de granos está maduro; específicamente en el caso del trigo y del maíz. Crespo indica que “el mercado chileno de los granos es previsible, se especula un poco en el caso del trigo porque hay variedades y calidades, pero en el caso del maíz es más uniforme”.

Los desafíos no tienen punto final para José Francisco Pastene, gerente comercial de ADM Chile, donde los agricultores chilenos tienen que avanzar a un manejo económico más responsable, “pero lo que no se hace en nuestro país es el manejo de riesgos, por lo que están totalmente expuestos al precio del futuro y no van vendiendo de a poco siguiendo al mercado, sino que se juegan el precio de la cosecha, siendo el mayor riesgo para un productor”.

Tener un solo precio y no aprovechar la oportunidad decir: cuando éste sube es lo que hacen los productores locales, decisión contraria a la que suelen tomar productores en EE.UU., Brasil y Argentina.

Pastene explica que el camino “es tomar herramientas de manejo de riesgos, que hoy no lo están haciendo. Me refiero a coberturas con futuro y tipo de cambio, lo que se puede hacer de forma eficiente en Chile”.

Chile es un productor en pequeña escala, por lo que para el agricultor Patricio Crespo el sector podría ser más sofisticado y aprovechar la ventaja de tener agricultura de riego. “No tener grandes volúmenes nos permite tener calidad y productividad, por lo que somos productores mundiales de altos rendimientos y por esa vía compensamos no tener ningún subsidio estatal”.

En un mercado que resulta cada vez más complejo, ya no basta con un manejo agronómico de excelencia ni con las ventajas del clima, la fertilidad o incluso el riego. Las herramientas financieras y entender el comportamiento del mercado puede marcar la diferencia entre un productor rentable y uno que sólo obtiene buenas cosechas.

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