Por Mundoagro.cl el 3 octubre, 2018

Una cosecha para recordar

El balance de la vendimia 2018 muestra buenos rendimientos y excelente calidad de los vinos. Pese a algunas complicaciones, la temporada genera buenas expectativas.

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cosecha para recordar 3

Un año más la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile realiza el Informe de Vendimia en base a la recopilación de antecedentes de la temporada 2017 – 2018 aportada por los propios asociados a lo largo de todo el país, al aporte de productores y organismos técnicos.

Este informe busca exponer los hechos objetivos ocurridos durante la temporada desde un punto de vista técnico, complementado con comentarios que dan una explicación sobre los efectos y consecuencias de los diferentes elementos manifestados durante la temporada.

La evaluación general es positiva, con una vuelta a la normalidad y una serie de aspectos interesantes a destacar, luego de dos temporadas no exentas de dificultades (2016 y 2017).

CLIMA

Del punto de vista de las condiciones climáticas generales la temporada se caracterizó por los siguientes elementos:

Primavera 2016: se presentó una alta luminosidad que fue favorable para la inducción de las yemas como consecuencia de la mega sequía que afectaba a vastas regiones vitivinícolas del país.

Verano 2017: caluroso, luminoso y seco.

Invierno 2017: frío y lluvioso, que permitió una suficiente acumulación de agua en el suelo y una adecuada sumatoria de horas frío, lo que originó una buena brotación y floración.

Primavera 2017: sin registro de heladas significativas, con adecuadas condiciones de temperatura y luminosidad y sin grandes lluvias. Esto produjo una excelente brotación de prácticamente todas las yemas dejadas en poda y una posterior floración también positiva.

Verano 2017 -2018:

cosecha para recordar1· Desde diciembre hasta mediados de febrero las temperaturas máximas fueron moderadas en toda la zona central, lo que determinó una prolongada cuaja, pinta y maduración.

· Es un año de buena acumulación de días-grado en general (sumatoria sobre 10°C entre 15 septiembre y 15 marzo). En un comparativo histórico de los últimos cuatro años, esta temporada 2017-2018 ocuparía el segundo lugar, después de la temporada anterior (2016-2017), con la diferencia de que la acumulación de la temporada actual representa una curva normal sin picos como la temporada precedente.

· Durante el verano 2018 hubo una alta frecuencia de vaguadas costeras, generando frecuentes y copiosas lloviznas matinales, bruma y condensación de agua. Esta situación, que se mantuvo durante marzo de 2018, tuvo consecuencias negativas desde el punto de vista sanitario, pero contribuyó a reducir el riesgo de incendios forestales.

· Al comienzo del verano las temperaturas fueron moderadas. A mitad de febrero aumentaron, con algunos días de altas temperaturas, lo que adelantó la acumulación de azúcares en variedades tempranas.

· Desde la segunda quincena de febrero 2018 se produjo un alza brusca de temperatura, con máximas sobre los 35°C, que aceleró los procesos de maduración de las variedades precoces. La cosecha se inició la segunda semana de febrero en algunos viñedos de Chardonnay, en particular aquellos destinados a vinos base de espumantes.

· Marzo, muy importante para el desarrollo de variedades de maduración intermedia y tardías, fue moderado o fresco, lo cual resultó muy positivo para la lenta acumulación de azúcares y sin gran pérdida de ácidos, clave para obtener vinos de gran balance.

Otoño 2018:

· Tranquilo y sin lluvias, lo que permitió que la mayor parte de las variedades más tardías pudieran ser cosechadas en fechas óptimas. Aquellas uvas destinadas para vinos de calidad, donde se controla la producción, el resultado fue muy bueno ya que las uvas mantuvieron una gran cantidad de ácidos naturales, maduración adecuada de taninos y los niveles de alcohol finales fueron moderados.

· A partir de marzo 2018, se produjo un descenso de temperaturas, con noches frías, que permitieron una maduración pausada de las distintas variedades.

RESULTADOS

Dadas estas condiciones climáticas, en términos generales, las características de la temporada se pueden resumir en:

  • Mayor desarrollo vegetativo y de racimos, con bayas más grandes, que determinó un aumento general de rendimientos, en particular con respecto a las dos cosechas anteriores. En la mayoría de los casos significó volver a volúmenes normales de acuerdo al registro histórico de cada viñedo.
  • Lenta  acumulación  de  azúcar  en  variedades  blancas  desde  inicios  de  marzo,  lo  que  determinó  ventanas  cortas  de  cosecha  entre  variedades  blancas  y  tintas.
  • Inicio  de  cosecha,  según  variedades  y  zonas,  con  retraso  de  entre  1–2  semanas,  respecto  a  fechas  históricas  de  cada  viñedo  (promedio  últimos  cinco  años).
  • Alta  presión  de  oídio  (Erysiphe  necator),  manifestado  sobre  todo  en  Casablanca,  Curicó  y  Maule.
  • La  posterior  aparición  de  condiciones  favorables  al  desarrollo  de  botritis  (Botrytis  cinerea)  fue  una inquietud  importante  en  muchos  viñedos,  sobre  la  que  se  puso  especial  atención,  sobre  todo  considerando  que  la  condición  de  mayor  humedad  en  el  suelo  favoreció  un  mayor  desarrollo  de  copa,  racimos  más  grandes  y  más  compactos.
  • Desde  hace  varias  temporadas,  la  escasa  disponibilidad  de  mano  de  obra  es  un  elemento  preocupante  en  algunas  regiones,  aunque  no  fue  crítico  para  esta  temporada.  La  mayor  disponibilidad  de  mano  de  obra  no  ha  incidido  en  el  ritmo  de  mecanización  en  la  vitivinicultura,  la  cual  es  una  tendencia  generalizada.
  • Rendimientos  en  general  buenos,  principalmente  debido  a  racimos  con  mayor  peso  y  bayas  de  mayor  diámetro.  Uvas  del  secano  obtuvieron  rendimientos  cercanos  a  un  año  normal.  La  mayor  producción  se  generó  principalmente  en  viñedos  con  irrigación  y  sobre  todo  de  la  zona  central,  aproximadamente  20%  más  que  el  año  2017  y  levemente  mayor  al  de  un  año  normal.
  • En  resumen,  la  temporada  2018  se  puede  considerar  como  una  vendimia  poco  común,  ya  que  se  conjugaron buenos  rendimientos  y  excelente  calidad  de  los  vinos,  con  buena  acidez  natural,  más  frescos,  de  alcoholes  moderados  y  buenos  colores.  Un  año  de  más  fineza  y  menos  potencia.

BALANCE  DE  TEMPORADA

Al  concluir  la  vendimia  y  balancear  todos  los  elementos  antes  mencionados  se  pueden  considerar  los  siguientes aspectos  para  definir  la  temporada:

vendimia 3En  un  balance  general,  la  temporada  2017  -  2018  presenta  más  aspectos  positivos  que  negativos  a  destacar,  por  lo  que  hay  consenso  en  señalarla como  una  cosecha  para  recordar  de  buena  manera  en  el  caso  de  los  vinos  embotellados  de  calidad.

  • Al  compararla  frente  a  la  vendimia  2017  (muy  cálida  y  adelantada),  la  vendimia  2018  se  percibió  como  algo  tardía,  pero  al  revisar  las  fechas  históricas  de  cosecha  de  distintas  zonas  se  puede  decir  que  fue  un  año  normal  promedio  en  este  aspecto.
  • Los  rendimientos  estuvieron  alineados  o  fueron  superiores  a  las  expectativas,  recuperando  los  niveles  previos  a  las  dos  últimas  cosechas.
  • Los  viñedos  sanos,  no  afectados  por  enfermedades  de  la  madera,  y  con  buen  manejo  fitosanitario  no  se  vieron  afectados  por  oídio  ni  botritis.  En  este  sentido  la  mayor  presión  detectada  en  diversas  zonas  fue  bien  controlada  por  los  equipos  técnicos  de  las  viñas,  disminuyendo  los  posibles  efectos  negativos  que  pudieron  haberse  presentado  en  caso  contrario.
  • Un  aspecto  sobre  el  cual  poner  atención  fue  la  ampliación  del  área  de  captura  de  Drosófila  de  Ala  Manchada  (Drosophila  suzukii (O’Higgins, Maule,  Biobío),  que  representa  una  expansión  respecto  a  la  temporada  anterior  (La  Araucanía,  Los  Lagos).  Esto  debe  considerarse  como  un  riesgo  grave  de  plaga  vitivinícola  emergente  e  invasiva.
  • Las  condiciones  climáticas  de  esta  cosecha determinaron  vinos  de  mayor  frescura,  mayor acidez  y  alcoholes  moderados,  con  buena  intensidad  y  estabilidad  de  color,  lo  que  les  permitirá  tener  buena  expectativa  de  guarda.  La  misma  condición  de  maduración  más  lenta  y  menores  alcoholes  totales,  por  otra  parte,  no  se  califica  tan  positiva  para  vinos  masivos  y/o  graneles.

De  esta  manera  la  vendimia  2018  genera  buenas  expectativas  para  el  medio  vitivinícola  nacional,  tanto  en  volumen  como  en  calidad.  Las  amenazas  fitosanitarias  fueron  controladas  de  manera  eficiente,  oportuna  y  adecuada,  demostrando  el  alto  nivel  técnico  de  productores, ingenieros  agrónomos  y  enólogos  de  las  distintas  zonas  del  país.

El  Informe de  Vendimia  2018  en  detalle  puede  encontrarse  en  el  sitio www.enologo.cl. Se  invita  a  aportar  con  información  relevante  de  cara  a  la  vendimia  2019.

 

 

 

 

 

 

 

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