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Edición 135

A la altura de los desafíos

Chile es hoy un país más productivo, más próspero y más abierto al mundo que hace cuarenta años. Hemos avanzado en consolidar nuestra posición como líder en rubros y mercados que nunca hubiésemos pensado que podríamos explotar con tan buen rendimiento, calidad, y por qué no decirlo, también cantidad. Es indiscutible que existe un margen para mejorar y corregir. Estamos conscientes de las desventajas de contar con un mercado interno pequeño, por un lado, y con una menor superficie productiva total (respecto a otros países que tienen una mayor población), por el otro. Sin embargo, el éxito de ser, por ejemplo, los primeros productores mundiales de cobre, no radica solo en poseer altas reservas del mineral, sino más bien en la capacidad humana y técnica para aprovechar esta ventaja. Algunos críticos del sistema afirman que Chile es un país “extractivista”, queriendo decir que nuestra economía se basa en la explotación de los recursos naturales sin agregarles valor y de acuerdo a un esquema o estructura de explotación no sustentable.

Sin pretender negar que han existido abusos y casos en los que la explotación irracional de los recursos naturales ha contribuido al deterioro de ecosistemas, hay que señalar de forma firme y clara que también existen innumerables ejemplos que superan con creces a los primeros, de cómo los profesionales y técnicos involucrados en los procesos productivos y operacionales de los sectores productivos en base a recursos naturales, se rompen la cabeza día a día para agregar valor y hacer que estos sistemas sean sustentables y amigables con el medio ambiente, además de hacerlos más favorables en lo económico y social. Agregar más inteligencia y conocimiento para hacer de ellos, modelos de desarrollo productivo sustentable no es una tarea menor.

Chile y su agricultura está llena de estos ejemplos. Los agricultores y agrónomos sabemos, quizás más que nadie, que para tener un suelo fértil en la próxima cosecha, debemos dejar la tierra descansar para que realice sus procesos microbiológicos que desencadenan las transformaciones químicas y físicas que le otorgan la fertilidad al suelo. Sabemos que para poder ser productivos debemos respetar prácticas naturales básicas como la rotación de cultivos y sabemos que el agua es la sangre de nuestra agricultura. Sabemos que todo en la naturaleza se basa en una relación de equilibrio entre entregar y recibir del medio ambiente lo que este requiere, para así recuperarse después de un ciclo productivo. Esta comprensión es inherente a nuestra actividad.

Dentro de este esquema de desarrollo sustentable, y de nuestra capacidad para utilizar la mejor gestión técnica agronómica, de recursos humanos y tecnológicos de punta, es que existe un rubro digno de ser destacado por sobre los demás: la uva de mesa. Chile se ha convertido desde hace muchos años, en el principal exportador mundial de esta especie, y gran parte del éxito se debe a su capacidad técnica y asociativa como rubro. En estos últimos años, un grupo de importantes asesores y productores ha creado la Comisión de Investigación y Desarrollo para la Uva Chilena, Uvanova, con el fin de encontrar y dar soluciones a las dificultades y desafíos que enfrenta la industria hoy. Esta asociación ha jugado sin duda un papel fundamental integrando y difundiendo soluciones para mejorar la productividad y rentabilidad del sector.

En esta edición, Mundoagro en alianza con Uvanova, presentan un especial de uva de mesa con lo último que existe en el mundo sobre tecnologías productivas y análisis del sector, que esperamos sea para muchos una motivación por seguir mejorando, y para otros, un aliciente para incorporarse a este rubro productivo con un gran futuro y con muchos interesantes desafíos por delante.

JULIO RODIÑO, DIR. EDITORIAL MUNDOAGRO

A la altura de los desafíos

EL PUNTO DE QUIEBRE Y EL NUEVO ESCENARIO PARA EL 2021

A lo largo de más de nueve décadas, en Chile hemos desarrollado y cultivado las uvas de mesa hasta llegar a posicionar a nuestro país como el mayor exportador a nivel mundial. Junto con la expansión a través de nuestro territorio vino una gran proliferación de tecnologías, conocimiento y apertura de mercados en todo el mundo.

Desde hace ya algunos años se advierte el impacto de grandes transformaciones en el planeta, no solo en lo que a cambio climático se refiere sino también en tendencias de consumo, sociales, nuevas tecnologías asociadas a la producción, genética, etc. Esto ha marcado a esta especie que, como todos conocemos, es prácticamente un producto artesanal, donde cada racimo es trabajado, cosechado y embalado manualmente.

El efecto de la pandemia provocado por Covid-19 cambió nuestras vidas, nuestra forma habitual de trabajar y el autocuidado fue una exigencia básica en nuestros hogares y empresas, agudizando aún más la marcada tendencia a falta de mano de obra en el campo. Las precipitaciones registradas a fines de enero, seguidas de un clima casi tropical en la primera quincena de febrero fueron un duro golpe para la industria uvera, donde se puso a prueba la fragilidad de esta especie. Hubo grandes pérdidas por daño directo a las bayas y luego la proliferación de pudriciones en los racimos.

El año pasado nuestro gran fantasma fue la mega sequía, que nos acompaña desde hace años y que aún no es problema resuelto. Todo lo anterior confabula para que el escenario no esté fácil para nuestras queridas uvas, pero junto con las crisis vienen los aprendizajes y la detección certera de los puntos críticos a sortear más adelante. Ya conocemos mejor el comportamiento del nuevo componente varietal, cómo se pudo mitigar los efectos de la lluvia a través del uso de plásticos, los sistemas de conducción que permiten mayor y más rápida ventilación, arreglos de racimos más sueltos y mejorar la estructura de los parrones para evitar caída; en fin, un sinnúmero de medidas que podemos implementar. Todas estas lecciones no cumplirán su objetivo si no se comunican de forma correcta y eficaz. Otro efecto de la pandemia es que impuso nuevos modelos de información y noticias por suscripción con alta transparencia, credibilidad que dejen fuera las tan dañinas fake news.

Las personas ya no quieren información liviana, prefieren aquella que provengan de expertos con los que puedan interactuar. Esto nos motivó a llevar a cabo esta alianza con Mundoagro en generar un especial de uva de mesa en el que comunicáramos toda la experiencia vivida en estos últimos años y que llegara a ustedes de primera fuente, por los integrantes de Uvanova. Si bien estamos en el punto de quiebre, tenemos las herramientas para transformar el cultivo de las uvas y volver a liderar las exportaciones mundiales. No es casualidad que la palabra “agro” está inserta en “milagro”.

CAROLINA CRUZ, PRESIDENTA DE UVANOVA

directoreditorial @mundoagro.cl

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Robert Edition

6 minutes ago

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