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Abeja nativa para asegurar la polinización

Abeja nativa para asegurar la polinización

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Abeja nativa para asegurar la polinización

El cambio climático impuso una pregunta: cómo asegurar la polinización. Y como siempre los grandes problemas tienen solución partiendo de tres aspectos muy básicos: observación, paciencia y dedicación. Hace muchos años, Einstein planteó que, al ver desaparecer a las abejas, se iniciaba la cuenta regresiva de ocho años para que desapareciera el ser humano. Ante esa premisa, un grupo multidisciplinario, que incluye a fotógrafos, entomólogos e ingenieros comerciales, se abocaron a analizar cómo evitar ese destino. Después de 16 años de trabajo y fondos nacionales y de la FAO, lograron dar con una alternativa.

La mirada múltiple fue el origen del hallazgo de la respuesta, desarrollo de métodos y encuentro de aplicación de las herramientas que siempre tuvo la naturaleza. En la misma búsqueda de respuesta a este problema, Afrusec encontró este estudio y aplicación.

Desde siempre, la naturaleza requirió de agentes polinizadores para la subsistencia de las especies y la creación de especies afines de polinización cruzada como base de la evolución. En países más tropicales, la polinización está a cargo de murciélagos, ranas o del viento. En Chile, el viento fue un gran agente polinizador, pero no el único. Muchas especies de insectos tomaron ese rol de manera constante. Esa fue la clave de esta solución.

La abeja melífera fue introducida desde Europa y todos tenemos en la memoria colectiva, que es la única que puede polinizar. Un rotundo NO. Porque al pensar en abejas se las suele asociar a miel, pero Chile ha tenido una basta y rica variedad de abejas polinizadoras, tantas como valles tenemos y tantas como especies requieren de ser polinizadas.

A estas se las denomina abejas nativas, por haber estado en Chile desde antes que los españoles. Algunas de sus características son:

1. No producen mieles extraíbles.
2. Nidifican en cualquier punto, desde rocas, subsuelo, madera en descomposición y, en especial, en el sistema radicular de flora nativa.
3. No son gregarias.
4. Sobreviven a ciclos extremos de clima.
5. Hibernan en estado de pupa hasta que las condiciones de clima las despiertan.

Abeja nativa para asegurar la polinización

Ante esta realidad, un grupo de especialistas busca incrementar los polinizadores nativos, no sólo para mejorar el rendimiento y calibre, sino también para asegurar la polinización, y además a un menor costo. Lo que ellos proponen es un control biológico dirigido. Si bien considera una metodología y patentes de diseño de los “nidificadores”, también implica la capacidad de configurarlos, territorialmente, en los predios y potenciar los cultivos.

Luego, las consecuencias que traerán aparejadas esta acción serán positivas, tales como:

1. Por el manejo que se requiere, las abejas nativas atraen a enemigos naturales de muchas plagas, dando origen a huertos con bajo impacto medioambiental, calidad certificable y que da origen a mayor valor al producto final.

2. Después de ser restablecidas, estas abejas se multiplican de manera natural, dando origen a ahorros importantes de costos de manejo de un huerto o cultivo.

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3. Las abejas nativas actúan como agentes polinizadores en condiciones extremas de clima, lo que genera un mayor potencial de producción de cualquier frutal o cultivo ante las condiciones del cambio climático.

Así, en mi opinión esta práctica solo promete beneficios para quien la introduzca al manejo de los cultivos.

Por: Jorge Andrés Ovalle Madrid, Afrusec

* Todas las fotos registro de Pablo Vial, Fundación Abejas de Chile

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