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Álvaro Eyzaguirre: la innovación y los desafíos del agro nacional

Álvaro Eyzaguirre: la innovación y los desafíos del agro nacional

Mundoagro
Álvaro Eyzaguirre: la innovación y los desafíos del agro nacional

Para un país que busca ser referente mundial en exportaciones agrícolas, los resultados de la XI Encuesta de Innovación del Ministerio de Economía deberían ser un llamado de atención. De los catorce sectores analizados, el agro quedó en el noveno puesto de los que más innovan, con una tasa del 13,8%. Vale decir, y mal que nos pese, el agro hoy día es un sector conservador.

Sin embargo, hay excepciones, hay materia prima y hay, sobre todo, intenciones de modificar el presente. Desde hace tres años, FIA (Fundación para la Innovación Agraria) empezó un proceso de modernización necesario para potenciar la innovación en el sector silvoagropecuario y la cadena agroalimentaria asociada. Lo primero fue advertir cuáles eran los obstáculos que inhibían un mayor desarrollo. Por eso, conversamos con Álvaro Eyzaguirre, director de FIA, sobre los desafíos que enfrenta el agro nacional y cómo su proceso de modernización ha contribuido a subsanarlos.

¿Qué es la política de innovación por desafíos?

Frente a los desafíos de mediano y largo plazo del planeta y la agricultura, la fundación comenzó un proceso de modernización, orientado a actualizar los servicios de apoyo que ofrecemos a los distintos tipos y perfiles de usuarios. Para ello, comenzamos escuchando sus necesidades y, también, las visiones de todos nuestros stakeholders, tanto internos como externos de FIA.

Álvaro Eyzaguirre: la innovación y los desafíos del agro nacional

Es así como trabajamos en una nueva misión de FIA que manifiesta el espíritu por actualizar el trabajo de nuestra fundación a los desafíos que hoy interpelan a la agricultura y la innovación. Así, hoy estructuramos el trabajo en base a tres grandes desafíos: adaptación al cambio climático y eficiencia hídrica; desarrollo de mercados innovadores; y procesos innovadores. Estamos llamados a contribuir a la solución eficiente de desafíos estratégicos del sector silvoagropecuario nacional y de la cadena agroalimentaria asociada, por medio del fomento, articulación y difusión tecnológica de procesos de innovación orientados al desarrollo sustentable.

¿Dejó de ser la productividad el principal incentivo para innovar? ¿Qué rol juega hoy la presión por ser cada vez más sustentables en las formas de producir?

La productividad no ha dejado de ser un incentivo para innovar; al contrario, sigue presente. Sin embargo, se han ido sumando otros factores que hacen que la innovación cada día sea más global. Por ejemplo, la agricultura tiene el desafío de alimentar con productos frescos y nutritivos a una población cada vez mayor, pero con menor disponibilidad de recursos hídricos y de tierra cultivable. Se suma el compromiso de Chile de cumplir con la Agenda 2030, que apunta a mejorar la condición de vida de las personas, logrando sostenibilidad, pero respetando el medioambiente. El uso de las nuevas tecnologías disponibles, especialmente el big data (Agro 4.0), es una de las principales soluciones para lograr ese aumento de productividad con menor impacto.

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Justamente al tener el desafío de la falta de agua y suelo, tenemos que ser realmente eficientes en el uso de los recursos, tenemos que ser muy creativos al usar estas tecnologías que nos van a hacer que el riego sea más eficiente que el porcentaje de alimentos que normalmente se pierde. Tenemos grandes oportunidades respecto a la economía circular, que permite darle valor agregado a algo que habitualmente se bota y pasa a ser un producto de desecho; en ese sentido la economía circular ofrece oportunidades para un mundo más sustentable.

Según la XI encuesta de innovación del Ministerio de Economía, la tasa de innovación en el sector es de 13,8%, lo que lo ubica noveno entre los catorce sectores analizados. ¿Cuáles son los principales obstáculos? ¿Qué expectativas de cambio se tiene?

La encuesta señala que existe incertidumbre respecto a la demanda por bienes o servicios generados por la innovación (62,2%), y también, la estructura del mercado actual, dominada por empresas ya establecidas (60,5%), lo que genera aún mayor incertidumbre.

De acuerdo con los resultados de la encuesta, los mayores obstáculos que tiene el sector privado al momento de innovar se asocian al alto costo de la innovación (68%), la carencia de fondos propios (66,3%) y la falta de financiamiento externo a la empresa (60,3%). Es decir, por un lado, está el hecho de que los agricultores tienen desafíos propios de su gestión muy complejos, por ejemplo, el hecho de que haya un granizo, una lluvia que afecte el proceso, o una sequía, variables que hacen que el agricultor no siempre tenga un margen de recursos para poder invertir en innovación. Además, históricamente Chile ha sido un país que produce y exporta muy buenos productos, pero en general son commodities, por lo que tampoco hay una oferta de productos con valor agregado. Y finalmente hay una falta de conocimiento sobre recursos: por ejemplo, hay beneficios tributarios en el tema de la ley de investigación y desarrollo. Hay agricultores que no saben y no recurren a recursos como los que tiene FIA, CORFO y otras instituciones.

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En este contexto, FIA rediseñó el servicio de incentivo financiero y el instrumento de proyectos, el cual busca hacerse cargo de todo el ciclo que implica el desarrollo de la innovación por parte de las empresas del sector. Este año tuvimos la primera Convocatoria Nacional con estos cambios, donde en primer lugar, los postulantes debían autoclasificarse en uno de los tres desafíos estratégicos de FIA. Además, se separó la postulación entre bienes privados (proyectos de innovación) y bienes públicos (proyectos para impulsar un sector innovador), con el fin de “emparejar la cancha” entre los postulantes con menos espaldas y aquellos que cuentan con el respaldo de la institucionalidad (universidades, centros de investigación, etc.). Por último, se agregó la gran posibilidad de solicitar financiamiento parcializado según el avance del proyecto de innovación. Por ejemplo, si una iniciativa ya tiene la innovación creada y solo necesita validar el producto y luego ponerlo al servicio de la comunidad, FIA le ofrece la alternativa de apoyar con recursos solo esas etapas y no el proyecto completo.

Los resultados de estos cambios fueron excelentes. Aumentamos el número de postulaciones, más de la mitad de los postulantes acceden por primera vez a FIA (ampliamos el alcance de nuestros servicios) y recibimos propuestas desde todas las regiones del país.

¿Cambió la percepción que existe en el agro sobre la necesidad de innovar?

La agricultura vive hoy un momento de protagonismo inusitado. Cumple un rol clave en los dos grandes desafíos que tensionan a nuestro planeta a corto y largo plazo. Por un lado, el agro debe seguir funcionando en tiempos de pandemia para asegurar la cadena de abastecimiento alimenticio. Por otro lado, hacia el futuro, se tiene que aumentar la producción de alimentos saludables para sostener a una población cada vez mayor, pero con menos recursos hídricos y tierra cultivable disponible debido al cambio climático.

La innovación ha sido y seguirá siendo la receta para que el agro se adapte rápida y eficientemente a los cambios en los sistemas de producción y nuevas necesidades de los consumidores. Es a través de ella, también, que se pueden aprovechar las oportunidades que se van abriendo gracias a la tecnología.

Innovar no es sinónimo de inventar, sino de agregar valor a lo que ya hacemos. Es responder a los problemas que se presentan o aprovechar las oportunidades que surjan con nuevas o mejoradas formas de hacer las cosas. Este quizás ha sido uno de los grandes aprendizajes que esta pandemia nos está dejando: los que salen adelante son aquéllos que mantienen una mente abierta y alerta para aprovechar los nuevos caminos que se van formando. Y esto es a todo nivel, no solo los grandes. Todos los productores agrícolas -chicos, medianos o con más espaldas- tienen un gap con el que pueden crecer gracias a la innovación.

¿Cómo se puede hacer para que no se traslapen los distintos recursos que el estado ofrece para apoyar la innovación (FIA, CORFO, ANID, etc)? ¿Cómo se articula y cómo se apunta a hacer más eficiente el sistema?

Porque sabemos que FIA posee un presupuesto más acotado en comparación con otras agencias del Estado, es de suma importancia articular nuestro trabajo con las demás instituciones del Sistema Nacional de Innovación y también con los gobiernos regionales. Nos hemos reunido con las autoridades de casi todas las regiones de nuestro país, explorando nuevos financiamientos y apoyo para el sector agro de nuestro país.

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Es decir, que es muy importante la comunicación con aquellas instituciones de gobierno que también están disponiendo de recursos, para que no nos dupliquemos y al contrario nos articulemos y complementamos.

¿Se puede cambiar la idea de que FIA no es solo quien otorga los fondos sino también quien articula la innovación?

Claro que sí, y en eso hemos estado trabajando desde que asumimos esta administración, para nosotros es clave que se entienda que FIA entrega un apoyo integral al ciclo de la innovación. Es por ello que hemos articulado y rediseñado nuestra oferta de servicios centrada en los obstáculos que dificultan el desarrollo de la innovación y los convertimos en cuatro servicios para fomentarla: incentivo financiero, capacitación, información y redes.

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Además del apoyo en términos de financiamiento, es de suma importancia poder contar con información clave para la toma de decisiones, es por esto estamos trabajando en diversas mejoras de nuestras plataformas de información. En capacitación destacamos el programa SaviaLab y Jóvenes Innovadores, instrumentos que buscan incentivar la innovación desde temprana edad. Finalmente quiero destacar la creación del servicio de Redes, que se dedica a gestionar de manera estratégica las vinculaciones con los usuarios y otros actores del ecosistema.

Así buscamos entregar una mirada multisistémica de la innovación, donde cada productor, agricultor o persona que quiere vincularse con nuestro sector, pueda contar con estos servicios de apoyo.

¿Se ha logrado descentralizar los procesos de innovación, que históricamente tuvieron como núcleo a Santiago? ¿De qué forma se busca llevar estos procesos a las regiones?

La agricultura es una actividad relevante en todo el territorio nacional. Y por eso FIA ha ampliado su presencia en todas las regiones del país para fortalecer los procesos de innovación de norte a sur. Podríamos resumir nuestra modernización en dos grandes conceptos: foco en los usuarios y trabajo regional. Y acá me quiero detener, pues democratizamos la innovación, llevamos la innovación a todas las regiones de Chile de acuerdo a las necesidades y oportunidades particulares de cada territorio.

Antes FIA tenía prácticamente todo centralizado y la logística operaba desde Santiago. Hoy día, hicimos un cambio muy importante y tenemos presencia de Arica a Magallanes, armamos nueve macrozonas, es decir, cada dos regiones hay un profesional de la región que conoce muy bien a los agricultores, a los gobiernos regionales, a los institutos tecnológicos, la academia, etc., y al momento de presentar un proyecto regional tienen el conocimiento de los dolores y desafíos de cada región.

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Este es un cambio muy potente porque al momento de evaluar un proyecto ellos defienden o representan a su región y en ese sentido hemos tenido un cambio muy significativo, en varios temas: primero, al estar un representante de FIA en la zona ayudan a la difusión, con las capacitaciones, y crean el vínculo de la fundación con los distintos territorios. Esto ha sido una oportunidad de democratizar de modo muy importante la presencia en regiones y lo hemos podido ver con resultados concretos como fue los resultados de la Convocatoria Nacional que acabamos de tener este año para proyectos 20/21, en la cual hemos tenido un 50% más de personas que históricamente no habían participado y hemos tenido participación de todas las regiones, que históricamente se concentraban mucho en la zona central. En cambio, a raíz de esta presencia regional hemos tenido una participación transversal que ha dado la oportunidad de postular a recursos del Ministerio de Agricultura para todo el territorio.

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