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Análisis: qué esperar de la nueva temporada de arándanos

Análisis: qué esperar de la nueva temporada de arándanos

Mundoagro
Análisis: qué esperar de la nueva temporada de arándanos

Llegó la primavera y comenzaron las cosechas. Como ha sido la tónica del 2020, la incertidumbre se instaló y nos deja en una posición en la que debemos jugar con la especulación y la rentabilidad. Desde el punto de vista técnico ha sido un año, hasta ahora, beneficioso para los cultivos, sin problemas climáticos ni fitosanitarios de relevancia, lo que nos hace suponer que tendremos buenos rendimientos y volúmenes de fruta. Los envíos a la semana 41 son un 22% mayores a la misma semana la temporada pasada.

Por lo pronto, la gran interrogante para el sector es lo que va a suceder con la mano de obra y cómo se va a articular el recurso humano con los protocolos sanitarios, por lo que la planificación de las cosechas ante este escenario y posibles situaciones restrictivas a razón de la pandemia, debe ser riguroso y calculado.

Todos los inconvenientes del año en curso, completamente anormal, por cierto, ya nos han golpeado de una u otra forma, dejando instalada la sensación de incertidumbre y aumentando la especulación.

Gestionar la cosecha y el huerto es el gran desafío y posiblemente la clave para sortear la temporada que comenzamos. Como ya lo sabemos, la falta de mano de obra es crítico; frente a este problema es importante considerar la capacidad histórica y potencial que tendremos de cosecheros para de esta manera generar estrategias anticipadas.

Una alternativa es destinar cuarteles de variedades que no son muy apetecidas o no han tenido buenos resultados como fresco, directamente a IQF (congelados), dando oportunidad a concentrar la mano de obra disponible a las variedades que históricamente traen buenos retornos.

Sabemos también, que hay variedades que solo sus primeras pasadas son de buena calidad y a medida que la cosecha avanza, la calidad disminuye. En estos casos el riesgo de obtener un buen retorno a mayor avance de cosecha es alto, por lo que se podría considerar dejar un porcentaje de fruta para fresco y el restante para IQF. Bajo esta misma lógica, ya sabemos que el final de la cosecha nacional presenta una ventana comercial entre las semanas 8 y 10, siempre que exista calidad. De no tener certeza de esto es viable considerar la mecanización de las últimas cosechas con destino IQF.

Todas estas decisiones nos pueden ayudar a bajar los costos de manejo en los sectores que serán destinados a IQF para generar un mayor retorno (menor que el fresco) a un precio medianamente conocido.

Es importante tener en cuenta que las cosechas mecanizadas probablemente van a aumentar y la demanda de este servicio podría ser mayor. De hecho, hay productores que han decidido cosechar todo su huerto para IQF. Los valores del servicio mayormente son por kg cosechado.

PRECIOS

Con respecto a los precios de la fruta fresca hay una sensación de que serán buenos, o al menos parecidos al año anterior, y sobre todo para los orgánicos, en donde las cifras muestran una mayor demanda y a un mayor precio. Según el reporte de Chilealimentos, al mes de agosto la exportación de productos orgánicos chilenos tuvo un aumento de un 15% en volumen y un aumento del 17% en su valor.

Así también los precios para la fruta congelada este año inició con valores por sobre los ofertados la temporada anterior, alrededor de los 0,2 U$/kg de alza, lo que hace un poco más auspicioso el panorama para esa calidad de arándanos. Lógicamente con el dinamismo de este mercado estos valores y rangos pueden variar con el tiempo.

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También cabe considerar que el efecto de la pandemia ha presentado un interés mayor por consumir productos poco manipulados y envasados; también enriquecer la dieta con alimentos beneficiosos para la salud, ambas características de los arándanos, lo que lo pone en ventaja frente a otros productos.

VULNERABLES

La vulnerabilidad en que nos ha dejado la pandemia es tal, que un rebrote de infectados o la determinación de cuarentena de alguna zona por motivos sanitarios, podría cambiar por completo el retorno del negocio poniendo en riesgo no solo a los productores. No podemos olvidar que las plantas de procesos también están sujetas a los efectos del Covid-19 y existen rigurosos protocolos en ellas también, por lo que si este eslabón de la cadena se ve afectado repercute directamente en toda la cadena. Casos de contagios en una planta de proceso pueden llevar, incluso, a su cierre.

Por otra parte, el transporte de la fruta, también se puede ver afectado debido a los tiempos en cordones sanitarios. La logística tampoco queda fuera de la planificación de contingencia.

En resumen, todos los actores de la cadena deben estar alineados y contar con estrategias, planificación y protocolos para enfrentar la temporada de la mejor manera. Sin duda será una de las temporadas más complejas e inciertas que hemos tenido. Es el momento en donde todos los puntos del proceso se convirtieron en críticos y en donde no debemos dejar ningún cabo suelto para poder sortear lo que viene. Esperemos que las certezas sean mayores y podamos tener una buena nueva temporada.

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