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Aventuras en dos ruedas

Aventuras en dos ruedas

Aventuras en dos ruedas

Desde niña escuché las innumerables aventuras de mi papá en su moto BMW 600. Luego, la vida hizo que conociera a Alejandro, mi marido, también un apasionado por las motos. Él me enseñó a conducir a los 23 años mi primera moto: una Yamaha FZ16 de 150 cc azul, que es una moto súper liviana, fácil de maniobrar y con una cilindrada perfecta para principiantes; la recomiendo para quienes quieran aprender. 

Un día en la noche, Alejandro me comentó que vio un aviso de una BMW R80 de 1985 en venta en Santiago. Con sólo ver las fotos le dije “la quiero” y al día siguiente fuimos a verla. Para mí que partiera y se moviera era suficiente razón para comprarla, a pesar de que el motor sonaba pésimo y yo aún no tenía idea de cómo funcionaba un motor bóxer, que tenía una bobina de un Opel Corsa, que los flotadores de los carburadores se quedaban pegados, que debía cambiar las empaquetaduras, que los amortiguadores estaban prácticamente reventados, que la luz frontal alumbraba como una vela, que tenía la batería en mal estado y así un montón de cosas que puede tener una moto antigua y abandonada. Sin embargo, que la patente de la moto tuviera mis iniciales fue una señal para mí: la moto me eligió.

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En ese tiempo mi suegro tenía un taller mecánico en Viña del Mar, por lo que tenía quien me revisara y arreglara la moto. Pasaron unos meses y mi moto pasó a convertirse en un proyecto padre-hijo-nuera con su restauración y arreglos para dejarla con estilo Café Racer. Encargábamos todos los repuestos y piezas a distintos países, hasta que una vez lista nos fuimos de luna de miel a Bariloche y pude notar lo agradable que es tener una moto con más motor: al fin adelantar camiones o autos en carretera ya no era un problema. También, al comenzar a viajar más en moto, conocí la fraternidad que existe entre motoquer@s en las rutas, en la que uno siempre se saluda con las demás, como si nos acompañáramos en las rutas o nos cuidáramos entre los que andamos en dos ruedas, cosa que no pasa cuando viajas en auto. De hecho, cuando conduzco un auto tiendo a proteger a las motos.

Aventuras en dos ruedas

Andar en moto se convirtió en mi hobby de fin de semana. Nos gusta pasear y descubrir nuevos lugares, me da una sensación de libertad increíble. Todo esto me ha permitido disfrutar la naturaleza desde otro punto de vista, desde ir a acampar hasta recorrer paisajes y castillos en Alemania, pero siempre sin perder el respeto a la moto.

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Heide Elisa Rösch Antinopai es Ingeniera Agrónoma (PUCV). Desde que se recibió ha trabajado en el rubro de producción de semillas y ahora ocupa el rol de Coordinadora de Optimización de Campo en Bayer con foco en la implementación de nuevas tecnologías para producción de semillas en vegetales y row crops.

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