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Cadena de beneficios

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Mundoagro
Cadena de beneficios

Ante la exigencia de producir alimentos más sanos, con atributos de calidad específicos y obtenidos de forma ambientalmente sustentable, la actividad agropecuaria empieza a dar un giro hacia el uso de los bioinsumos. Lo anterior marca una nueva tendencia al complementar y/o sustituir agroquímicos convencionales por insumos biológicos, los cuales se corresponden con servicios ecosistémicos tales como la biopolinización, el ciclaje y disposición de nutrientes y el control natural de plagas, entre otros.

cadena de beneficios 3Es importante destacar que, a diferencia de otro tipo de tecnologías de insumos (como en el caso de los agroquímicos de síntesis), los bioinsumos agropecuarios complementan y fortalecen los procesos ecológicos (tecnologías de procesos) necesarios para el funcionamiento y productividad de los agroecosistemas permitiendo desarrollar una pro ducción más sustentable (Ej. La utilización de un agente de biocontrol o un biofitosanitario, complementa el control biológico natural de las plagas).

Del gran universo de insumos biológicos, podemos mencionar algunos casos exitosos en la nutrición y sanidad tanto vegetal como animal:

· En lo que respecta a la nutrición vegetal, el mayor mercado de bioinsumos está representado principalmente por los inoculantes (en particular, para gramíneas y leguminosas) representados por especies de Rhizobiumspp.; Bradyrhizobiumspp.; Azospirillumspp.; Pseudomonasspp.; etc. Sin embargo, en la actualidad el mercado de los biofertilizantes crece al compás de productos en base a extractos vegetales, hidrolizados proteicos ricos en aminoácidos y otros microorganismos como es el caso de las micorrizas (Glomusspp., Acaulosporaspp., Scutellosporaspp., etc.)

· En el caso de la sanidad vegetal, los biofitosanitarios más representativos corresponden a las bacterias del género Bacillusspp., siendo B. thuringiensisde carácter insecticida y B. subtilusde carácter fungicida. Asimismo, cabe destacar el accionar biofungicida del hongo fitopatógeno Trichodermaspp. En la actualidad, la paleta de opciones se complementa con otros microorganismos (como hongos y virus entomopatógenos) así como numerosos extractos botánicos (cítricos, ajo, neem, etc.) y macroorganismos benéficos (insectos y ácaros, tanto predadores como parasitoides).

· En lo que respecta a la nutrición animal, crece a paso sostenido la utilización de enzimas (como por ejemplo las proteasas, lipasas, amilasas, etc.) que enriquecen los piensos en todo tipo de sistemas ganaderos (en particular, para los aviares).

· Por último, en lo que concierne a la sanidad animal, la utilización de probióticos (tanto en forma uniespecífica como en consorcios microbianos) y de extractos botánicos está creciendo en forma sostenida, particularmente ante la problemática de la resistencia microbiana a los antibióticos.

VENTAJAS DE LOS BIOINSUMOS

• Contribuyen a suplementar y fortalecer los servicios ecosistémicos necesarios para mejorar la eficiencia agropecuaria y los rendimientos de forma sustentable, tanto en producciones intensivas como extensivas.

• Mayor especificidad por lo que se minimiza el riesgo de generar resistencia genética en las plagas.

• Son insumos biodegradables que no dejan residuos tóxicos en el ambiente y su utilización no implica riesgos para la salud de los productores ni de los consumidores.

• Permiten obtener productos agroalimentarios de calidad, lo que agrega valor en origen en las diversas economías regionales, ya sea tanto para producciones convencionales como para las que presentan atributos de calidad específicos, como es el caso de la producción orgánica.

• Contribuyen al mantenimiento e inserción de las producciones en los mercados y a la aceptación de los consumidores, ante la demanda de alimentos obtenidos de forma ambientalmente sustentable.

INCONVENIENTES PARA SU ADOPCIÓN

• Su efectividad depende en mayor grado de las condiciones ambientales adecuadas (temperatura, humedad, heliofanía, etc.) y de las características bioecológicas del cultivo/plaga.

• Ausencia de un plan concertado público-privado (un programa nacional) que permita fomentar el trabajo interdisciplinario (investigadores, desarrolladores, emprendedores, etc.) para el desarrollo, promoción y adopción exitosa de los bioinsumos.

• Falta de información, capacitación y asistencia técnica a los productores sobre la disponibilidad y Buenas Prácticas necesarias para el almacenamiento, manipuleo y aplicación efectiva de los bioinsumos.

El último punto me recuerda una cita del libro Biotecnología, de María Antonia Muñoz de Malajovich: “…El desconocimiento aumenta el riesgo de rechazar tecnologías promisorias que pueden abrir nuevas perspectivas de desarrollo sostenible en áreas tan críticas como la salud, la producción de alimentos, la energía y el medioambiente…”.

DESARROLLO DE BIOINSUMOS COMERCIALES

En cuanto al desarrollo comercial de los bioinsumos de uso agropecuario, aunque depende de cada organismo o producto bioactivo en particular, la investigación tiene pasos en común:

1 Si quisiéramos, por ejemplo, encontrar para un cultivo en particular algún agente fúngico como biocontrolador de algún artrópodo plaga, debemos realizar una prospección a campo a los fines de hallar individuos afectados. Comúnmente los identificaremos como individuos muertos con el hongo esporulado, sobre diferentes porciones de la planta (hojas, tallo, corteza, etc.) o el suelo / hojarasca.

2 Las muestras son llevadas al laboratorio, donde se realiza el aislamiento del hongo a partir del material colecta do (por lo general se aísla del tegumento) con el fin de obtener una cepa pura y poder realizar su correcta identificación y caracterización. Es importante trabajar con Buenas Prácticas de Laboratorio para evitar contaminaciones indeseadas en el material.

3 Bioensayos: Tienen como finalidad evaluar al Agente de Control Biológico Microbiano (ACBM) por su patogenicidad (mata o no mata al “blanco”), virulencia (¿cuánto mata?), especificidad (¿mata sólo al “blanco”?) y la compatibilidad con productos químicos o con otros organismos benéficos.

4 Una vez seleccionada la o las mejores cepas para el control de la plaga en estudio, se realizan las primeras formulaciones experimentales, las cuales serán ensayadas nuevamente sobre la plaga bajo condiciones ambientales de laboratorio (control de temperatura, humedad, fotoperiodo, etc.). Hasta aquí podemos decir que el micoinsecticida ha sido desarrollado a nivel experimental, por lo que para su fase industrial y comercial se requieren una serie de pasos en los cuales intervienen los organismos reguladores pertinentes (particularmente el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria-SENASA).

5 Para realizar los ensayos a campo con fines de registro, se debe solicitar autorización a las entidades regulatorias competentes. Para el ámbito agropecuario, los ensayos tienen la finalidad de evidenciar la eficacia agronómica del ACBM. También se trabaja con diferentes parámetros (formulación, dosis, momento de aplicación, etc.) para obtener un producto que resulte efectivo al momento de su comercialización.

6 Finalmente, ante la aprobación y consiguiente registro del producto, se autoriza su comercialización garantizando la inocuidad y calidad del producto. A su vez, si se utiliza correctamente se garantiza la efectividad ante la plaga a controlar, sin afectar la salud del ambiente y de las personas.

LA EXPERIENCIA ARGENTINA

En cuanto al marco institucional argentino, se puede indicar que el inicio de una política explícita en materia de bioinsumos agropecuarios tuvo lugar a mediados del 2013 a partir del “Taller sobre la institucionalidad para el desarrollo y comercialización de bioinsumos en Argentina. Experiencias en países de América Latina y el Caribe”. El propósito de dicho evento fue analizar el estado de situación de la temática en Argentina, identificar a los actores principales de la industria, conocer sus demandas y comparar las experiencias de otros países latinoamericanos respecto de la regulación de los mismos, con el objetivo de poder formular políticas que promuevan el desarrollo del sector.

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cadena de beneficios 2A los fines de iniciar el cumplimiento de las demandas mencionadas, el ex Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (MAGyP) creó el Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario (CABUA), como un órgano asesor intersectorial de gestión, concertación y formulación de propuestas para el sector de Bioinsumos, que cuenta con un perfil técnico-científico (Resolución MAGyP N° 7/2013).

Como primer medida de promoción impulsada por CABUA, se creó por Resolución MAGyP N° 256/2015 el “Programa de Fomento del uso de Bioinsumos Agropecuarios (PROFOBIO)”, con el fin de promover y facilitar el uso de los bioinsumos por parte de los productores agropecuarios de la República Argentina. La convocatoria se realizó en el año 2015 y tuvo una excelente recepción, habiéndose recibido cuarenta y cinco proyectos por un total de más de diez millones de pesos (US$ 750.000 a la cotización de la divisa al cierre de ese año). Se aprobaron y financiaron doce proyectos para distintas regiones del país, beneficiando a los productores agropecuarios de los sectores nogalero, frutícola, hortícola, vitivinícola y forrajero.

Asimismo, por iniciativa conjunta entre el Ministerio de Agroindustria y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, durante el año 2016 se lanzó la convocatoria para acceder al Fondo de Regulación de Productos Biotecnológicos (FONREBIO). Este instrumento tiene por objeto financiar parcialmente, mediante créditos de devolución contingente, proyectos de desregulación de productos agrobiotecnológicos que incluyen a los bioinsumos.

En la actualidad, desde la Secretaría de Gobierno de Agroindustria se están impulsando diferentes programas (Programa de Fomento de la Bioeconomía y Programa de Bioproductos Argentinos) que permitirán continuar con las políticas de promoción que el sector de los bioinsumos requiere para profundizar su desarrollo, el cual resulta fundamental a fin de responder tanto al crecimiento de la demanda por parte de alimentos obtenidos de manera ambientalmente sustentable y sin riesgos para la salud, como así también para mantener e incrementar los mercados internacionales con regulaciones precisas de calidad.

ACCIONES PARA PROMOVER EL DESARROLLO Y ADOPCIÓN DE BIOINSUMOS

• Actualizar el marco normativo a fin de facilitar la desburocratización y regularización de los bioinsumos, generando instrumentos específicos de clasificación e inscripción que permita facilitar la regularización de los productos comerciales.

• Acompañar las políticas de fomento en lo que respecta a la promoción y adopción exitosa de los bioinsumos (Ejemplo: una nueva versión del Programa de Fomento del Uso de Bioinsumos Agropecuarios, PROFOBIO).

• Articular y acompañar el accionar de las instituciones técnico-científicas, tanto públicas como privadas, en lo que respecta al desarrollo de nuevos bioinsumos y su consiguiente regulación (Ejemplo: Acompañar a las instituciones que apliquen al Fondo de Regulación de Productos Biotecnológicos, FONREBIO)

• Articulación público-privada para facilitar la incorporación de los bioinsumos en los programas de sanidad, inocuidad y calidad agroalimentaria. En correspondencia, incrementar la vinculación con los sectores involucrados a fin de validar y transferir las experiencias en las cuales los bioinsumos podrían optimizar el desempeño de los programas (Ejemplo: Fortalecer el control biológico de plagas bajo control oficial como herramienta complementaria a los tratamientos químicos).

• Articulación público-privada para el dictado de capacitaciones en cuanto a las Buenas Prácticas para el almacenaje, manipulación y aplicación efectiva de los bioinsumos, tanto en producciones intensivas como extensivas.

El desarrollo y consolidación del sector de los Bioinsumos Agropecuarios requiere del acompañamiento y trabajo sinérgico por parte de todos los actores involucrados en las cadenas agroproductivas, a fin de constituir un marco de institucionalidad que articule las necesidades del sector con una regulación eficiente y el desarrollo de políticas de promoción en I+D+i con integración público-privada. Para ello, sería oportuna la constitución de un Programa Nacional de Bioinsumos Agropecuarios como instrumento de ejecución de las políticas en beneficio del sector ya que, aunque se han logrado avances importantes, aún resta mucho trabajo por hacer.

Por último, cabe recordar que los Bioinsumos Agropecuarios constituyen herramientas en base biológica que por sus prestaciones tienen un papel destacado en el marco de las buenas prácticas agropecuarias, contribuyendo a la salvaguarda del patrimonio zoofitosanitario y la calidad e inocuidad de los alimentos en un marco productivo, socioeconómico y ambientalmente sustentable.

Escrito por: Mariano Lattari del Servicio Nacional de Sanidad y calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina.