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Con estrategia renovada: entrevista a Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi

Con estrategia renovada: entrevista a Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi

Mundoagro
Con estrategia renovada: entrevista a Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi

Mucho y poco ha cambiado la industria del kiwi chilena. Surgida a comienzos de los 80, protagonizó un boom que la situó como uno de los emblemas de la fruticultura chilena. Pero en los casi 40 años que pasaron desde entonces el rubro no supo avanzar a la par de otros cultivos, por lo cual si bien existen productores de kiwi modernos y hasta de vanguardia, otros mantienen aún sus huertos originales, con bajas productividades.

En medio de ese panorama ambiguo, conversamos con Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi, sobre las perspectivas del sector y sus posibilidades de revitalizarse. “Desde hace siete años a la fecha hemos pasado casi de 11.000 a 8.000 hectáreas. Hay una tendencia a arrancar los huertos más antiguos, que tienen bajos niveles de producción y no es razonable invertir en tratar de recuperar ese huerto porque el esfuerzo puede no dar buenos resultados”.

¿Qué se está haciendo para renovar la industria?

Como Comité estamos trabajando en determinar tipos de huerto, las plantas que poseen los productores y estamos trabajando con drones para estudiar el vigor de las plantas y la capacidad productiva como una herramienta para nuestros socios. Esperamos que con esos datos los productores puedan tener índices para mejorar su productividad o bien para hacer un análisis sobre arrancar su huerto. Están recién llegando algunas nuevas variedades, hay una o dos verdes que se están explorando cómo van a funcionar, la idea es que sean más cilíndricas, eventualmente más productivas y más dulces. Desde hace 15 años o 20 años se ha hecho un esfuerzo, que no ha sido tan exitoso, por incorporar variedades amarillas. Han tenido dificultades por distintas razones: adaptación al suelo, al clima, y son manejos bastante distintos.

En una primera etapa se creyó que era copiar lo que se hacía con el verde y avanzar, y la verdad es que en algunos casos requieren malla, en otros casos requieren de condiciones climáticas especiales, son más susceptibles a algunas enfermedades, etc. Por lo tanto, no ha sido tan fácil su establecimiento. Sin embargo, ha crecido en la superficie y actualmente tenemos un 3 o 5% de la superficie con nuevas variedades. También existe la posibilidad de abordar las variedades rojas, que son muy interesantes y que tienen una difícil adaptación en general a las condiciones climáticas de Italia o de Chile. En una primera etapa y más importante es tratar de adaptar el amarillo y la segunda sería encontrar una variedad roja interesante.

¿Qué desafíos se ven en los huertos productivos actuales?

Hay varios temas que son muy importantes. Por ejemplo, lograr que las cosas ocurran en los tiempos que realmente se requieren, de manera rápida y efectiva. Hay mucha información que es entregada por los equipos técnicos que, si se siguieran al pie de la letra, respetando los plazos y tiempos, el resultado que tendríamos sería mucho mejor. Existe el hábito de no seguir estrictamente los plazos que hay para cada actividad y, por lo tanto, se dilatan, se hacen más tarde y pierden significativamente su efectividad. Uno pierde productividad y gasta dinero innecesariamente.

Otro tema muy importante tiene que ver con producir en el 100% de la superficie. Por una enfermedad de la madera que presentaron los kiwis hace ya 15 o 20 años y un manejo insuficiente de la higiene, faltan muchos brazos, faltan a veces plantas, faltan cargadores y esa falta hemos visto que puede llegar hasta el 30%. Lo que significa que la producción exportable baja inmediatamente de las 30 toneladas y se mueve en el rango de 20-25 toneladas, por lo tanto, ya no es un negocio viable.

Se ha mencionado que uno de los objetivos de la industria es “volver a plantar kiwi”. Para eso, ¿qué imagen del rubro hay en el sector?

Yo diría que en general hay una mirada de poca rentabilidad y un poco la gente se siente un poco aburrida con el kiwi, lo cual es una percepción real, pero tiene que ver con que ha pasado por años de pérdida de rentabilidad producto de situaciones de adaptación de mercado mundial. Hoy día los mercados están más abiertos, se han desarrollado los mercados de China, India, de todo lo que es el sudeste asiático, por lo tanto, hay un crecimiento fuerte por la demanda y eso está haciendo que el negocio vuelva a tomar una posición razonable y rentable.

¿Es rentable entonces volver a plantar kiwis?

Primero, hay que saber en qué condiciones es rentable un kiwal que ya existe. La respuesta es entre 30 y 40 toneladas productivas por hectárea, más o menos eso es lo que indican todos los estudios que realizan los especialistas. Sobre todo en huertos que ya tienen sus amortizaciones y todo su payback realizado. Aquellos huertos maduros o viejos pero que tienen producciones entre 30 y 40 ton/ha están en condiciones de seguir compitiendo y tienen resultados en general “azules”.

Existen huertos antiguos de 40 toneladas exportables que tienen un muy buen resultado, y básicamente la clave del éxito de esos productores — que la hemos tratado de difundir masivamente— es que son productores muy conscientes de que tienen que producir en el 100% de la superficie, de que no deben faltar plantas, ni brazos, ni cargadores, que son conscientes de que tienen más yemas de las que necesitan. Por lo tanto, no se equivocan en dejar demasiadas yemas sino que al contrario dejan las cantidades justas, para hacer un raleo más barato, más rápido, siempre a tiempo, ojalá el 80 o el 90% del raleo realizado antes de plena flor y, posteriormente, un raleo ya más cosmético, pero siempre considerando que lo que buscan es una alta productividad.

¿Se puede volver a crecer?

Sí, pero depende. Sí en términos del kiwi Hayward, en la medida que las nuevas plantaciones tengan entre 30 y 45 toneladas, lo cual se puede obtener trabajando en una densidad más alta y no teniendo pérdidas de brazos, ni de zonas productivas. También están volviendo a plantar aquellos que saben manejar el kiwi y que a pesar de que tienen la opción de poner más cereza, lo que les interesa es mantener la productividad en kiwis y plantar más para tener una oferta de fruta invernal que le permita hacer una sincronía entre los requerimientos de mano de obra de la cereza, por ejemplo, y luego con el aporte que puede hacer el kiwi durante el invierno y posteriormente después de terminar de sus labores de primavera, vuelve a entregarle esa mano de obra a la cereza. Por lo tanto, aquellos que están mirando de manera estratégica la sustentabilidad de la cereza, han establecido el kiwi como complemento para mantener sus equipos disponibles y trabajando muy activo y eficientemente.

Con estrategia renovada: entrevista a Carlos Cruzat, presidente del Comité del Kiwi

¿Qué lugar ocupa el aspecto tecnológico (ya sea variedades nuevas, tecnología de los cultivos, etc.) en las causas de la disminución de superficie?

Hay dos elementos. El tema que tiene que ver con el precio, que pasamos por un ciclo en el cual hubo un mal resultado, efectivamente la falta de seguimiento de las tecnologías que son correctas y de la oportunidad para hacerlo ha generado que los productores entren en ciclos de baja productividad y con resultados comerciales en algunos años no tan buenos, que han afectado la intención de seguir produciendo. Y sin lugar a duda, durante la década de 2010 hasta hoy día, la aparición de la PSA ha generado un costo mayor, ha generado aplicaciones que no existían antes, genera permanentemente zonas con daños que deben ser renovadas, genera dificultades a veces durante el periodo de floración, por lo tanto es un nuevo elemento que también ha sido relevante en esta disminución de superficie.

¿Se puede revertir este fenómeno?

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Se puede revertir, pero requiere de que los productores entiendan que hay un esfuerzo, que el kiwi a lo mejor no va a ser un cultivo de alta rentabilidad como la cereza, pero puede ser un kiwi de rentabilidad razonable y estratégicamente complementario. En la medida que el mercado mundial vaya apoyándolo con precios y nosotros apoyemos con kilos y calidad, probablemente se pueda revertir. Necesitamos que los productores se orienten a cosechar más tarde porque la fruta que está mejor terminada, es una fruta que tiene un mucho más largo almacenaje, tiene un comportamiento mucho más homogéneo y por lo tanto nos permite darle al comercializador una fruta que es confiable para ser manejada, tanto al exportador como a quien hace la venta final en destino.

¿Qué se espera de la temporada próxima a iniciar?

Lo primero es que esta es una temporada en que estamos esperando lo que va a ocurrir con China antes de poder saber cómo se va a desenvolver bien la temporada. El escenario de China es muy relevante y por lo tanto puede modificar significativamente lo que va a ocurrir con el resto de los países. Chile viene con una menor cantidad de fruta, producto de estas arrancas y del estrés del verano, probablemente vamos a estar cerca de las 150 mil toneladas lo que significa un poco inferior al año pasado que ya fue un año de baja y donde se mostró una significativa disminución. Además, la temporada partió muy temprano porque el mercado está despejado y se ha vendido rápido por lo tanto el stock de fruta es menor. Sin embargo, lo que han mostrado como tendencia los últimos años los europeos, es que están cada vez guardando fruta hasta más tarde —mayo, junio, y en algunos casos hasta julio—, en busca de vender eventualmente más lento, pero a precios más altos, lo que nos retrasa la entrada de los precios de kiwi de Chile.

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En general, creemos que este año la posición de Chile va a estar influenciada significativamente por China y por los grandes volúmenes que trae Nueva Zelanda. Europa va a ser un mercado más tardío, tiene mucho calibre grande y por lo tanto hay que resolver aún de qué manera se va a despejar la importante capacidad de consumo que tiene China, porque si eso no ocurre, vamos a tener que repensar bastante las estrategias.

¿Cómo han evolucionado los mercados internacionales? ¿Hay interés de ingresar a otros mercados?

En el caso de Asia hemos estado creciendo en los últimos años significativamente, mientras que Europa se ha comprimido. China hoy día es el mayor productor mundial con fruta local que todavía no se exporta, pero que este año tiene una buena producción que probablemente va a estar presente hasta abril o mediados de mayo, y por lo tanto tampoco debería ser tan temprana la solicitud de fruta desde China.

India ha sido un crecimiento muy significativo los últimos cuatro años, es un mercado en el cual colocar ciertos volúmenes es atractivo. Esperamos seguir creciendo en mercados como EE.UU. y la India, por eso estamos desarrollando campañas de promoción en esos dos países. La posición en Europa hoy en día es más consolidada; en China depende de tener una fruta un poco mejor en términos de materia seca y de maduración en destino.

En EE.UU. hay un mercado donde tenemos menos competencia de Nueva Zelanda y además, naturalmente es un mercado muy cercano a Chile, por eso estamos haciendo campañas de promoción en distintos formatos, haciendo una exploración de cuál debería ser nuestra campaña de largo plazo.

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