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Consecuencias de las lluvias de fin de año

Consecuencias de las lluvias de fin de año

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Consecuencias de las lluvias de fin de año

En el mes de diciembre nos sorprendió con dos episodios de precipitaciones. En la primera ocasión, a principio de mes, las lluvias estuvieron presentes desde Atacama hasta la región de O’Higgins; luego las lluvias se repitieron la cuarta semana de diciembre desde Coquimbo hasta Los Lagos.

Lo que ambas situaciones tuvieron en común fue una lógica preocupación entre los productores de arándanos, carozos y de uva de mesa, ya que en el caso de las variedades más tempranas se encontraban ya en plena cosecha cuando sucedieron las precipitaciones.

Respecto del primer evento climático, la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF), a través de Agroclima, elaboró un reporte que indica que en algunas zonas de la V región, como Cabildo, Petorca,  Quillota, La Cruz, Casablanca y Llay-Lay, registraron entre 1mm y 9mm. En las zonas de Putaendo, Calle Larga, Rinconada, Curimón, Santa María, San Felipey Los Andes, las precipitaciones alcanzaron entre 10mm y 21mm. En la zona pre-cordillerana de San Esteban, la estación meteorológica de agroclima.cl registró 45mm. En la zona central la comuna de Pirque registró 16mm, un volumen menor la zona de Buin, Paine, Melipilla y Huelquén, donde se observaron niveles de entre 1mm y 7mm.

De acuerdo a Luis Schmidt presidente de Fedefruta, si bien la lluvia de diciembre es una situación anómala, los agricultores ya están acostumbrados a estos temas. “La lluvia en la V región nos complicó un poco porque es una gran zona productora de uva, provocando hongos y pudrición, por lo que es necesario emplear fungicidas para controlar la botrytis”.

Si bien existieron daños, estos no fueron significativos, más aún si se tiene en cuenta que en un principio se llegó a hablar de pérdidas de hasta el 50% de la producción. Carolina Cruz, presidente de Uvanova, indica “actualmente las altas exigencias de los mercados, sumado a los malos resultados en venta de fruta con problemas, descartan de plano el enviar uvas complicadas, por lo que las medidas que se toman ante eventos de este tipo son fundamentales y a conciencia. Ningún productor está dispuesto a recibir un resultado negativo por enviar fruta que no califique”.

Para Cruz, las variedades que se vieron más afectadas por las precipitaciones fueron Flame y Superior, que son especialmente sensibles por tener cutículas más débiles. “Existe un daño de tipo físico, que consiste en la ruptura de las bayas, por exposición al agua libre, lo cual no sólo puede ocurrir por lluvias sino también por neblinas abundantes o periodos de alta humedad relativa, como sucedió el año pasado”.

Sin embargo lo que más complica a los productores son las microfisuras que se producen como consecuencia de las lluvias, las que pueden ocasionar enfermedades como botrytis y otras pudriciones. El director de Uvanova, Christian Urban, explica que la pudrición en las bayas no se puede limpiar en los packing porque es un proceso muy lento y antieconómico, por lo que provoca una merma en volumen.

Así es que los fruticultores debieron realizar aplicaciones de fungicidas frontales, ya sea botriticidas como aficidas, que son una de las herramientas que se pueden utilizar para defenderse del desarrollo de enfermedades en forma preventiva a las lluvias o lo más temprano posible una vez ocurrido el evento.

Carolina Cruz indica que “el énfasis real debe estar en tomar medidas de tipo cultural como el manejo de canopias livianas que permitan ventilación, un adecuado manejo del riego, racimos sueltos y bien descolgados, nutrición balanceada que favorezca cutículas firmes, entre otras”.

Medidas preventivas en uva

La tecnología está avanzando a pasos agigantados por lo que los agricultores hoy cuentan con equipos para predecir los eventos climáticos, como pequeñas estaciones agroclimáticas.

Junto con esto, Carolina Cruz comenta que otra medida de prevención es mantener los huertos bien limpios y sanitizados con aplicaciones invernales. “Las medidas más efectivas son los manejos culturales: tener parrones ventilados, equilibrados, con fruta suelta y bien descolgada que le permitan un secado más rápido en caso de lluvias”.

La presidente de Uvanova agrega “en un estudio reciente de Uvanova en conjunto con Inia y Fedefruta, se pudo constatar que el uso de sistemas de conducción tipo Open Gable, pueden ser un aporte ya que al ser hileras independientes, se mantiene una ventilación permanente, mejorando las condiciones que impiden el desarrollo de hongos”.

Una medida de largo plazo es la utilización de cubiertas de plásticos, especialmente para huertos de la zona sur donde la probabilidad de lluvias durante la cosecha es más alta. De este modo se evitan las micicrofisuras y además permite relizar la cosecha sin ningún inconveniente.

Otras frutas bajo la lluvia  

Respecto al daño en cerezas Ronald Bown, presidente de Asoex, indica que no se registraron daños en las exportaciones, debido a que la cosecha se encontraba terminada al momento de las precipitaciones.

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Distinto es el caso de los arándanos: Felipe Jullierat, presidente del Comité de Arándanos de Asoex, indicó que en las zonas productivas donde se registraron precipitaciones se perdieron alrededor de dos días de cosecha, por lo que mucha de la fruta se envió a proceso, ya que no puede ser exportada en fresco.

Jullierat comentó que hasta la última semana de diciembre la industria presentaba un avance de un 40% de los envíos correspondientes a la temporada 2016-2017, con más de 37 mil toneladas de arándanos exportados a los diferentes mercados de destino.

En el caso de los carozos, Bown destacó que no existieron mayores daños, a excepción de los nectarines blancos, cuyo principal destino es Asia, y que podrían presentar manchas producto de la lluvia. Por eso los productores debieron reforzar la condición fitosanitaria de los carozos porsuelo y al estar en presencia del agua, como una gota que puede saltar al fruto o el polvo del huerto, contamina la fruta”. Para su prevención, los productores deben utilizar fungicidas específicos, algo que fue recurrente en las últimas temporadas.

Lemus explica que para prevenir el hongo Geotrichum, el packing debe tener una higiene completa tanto en las máquinas de proceso como en la infraestructura del packing.

“Otra práctica de prevención es que los bins de cosecha no estén en contacto con el suelo y no tengan restos de cosechas pasadas. Los que tienen hidrocooling, en el lavado previo al ingreso de la fruta se debe utilizar cloro como un desinfectante primario”.

Como una medida de largo plazo, para prevenir los daños en los nectarines producto de las lluvias, los expertos coinciden que el inóculo se encuentra siempre presente, por lo que es fundamental tener una planta limpia, vigorosa y equilibrada. Otra medida que pueden tomar los productores es evitar el exceso de polvo en el huerto y cosechar en el momento adecuado es fundamental para que la fruta tenga mayor resistencia a la enfermedad.

 

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