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Cubiertas para protección de arándanos: el impacto en el uso del agua

Cubiertas para protección de arándanos: el impacto en el uso del agua

Mundoagro
Cubiertas para protección de arándanos: el impacto en el uso del agua

La actual condición de calentamiento global producto del cambio climático, el incremento de la temperatura, demanda hídrica, disminución de las precipitaciones y, en especial, el aumento de la frecuencia y magnitud de eventos climáticos extremos (lluvias torrenciales, heladas, granizos y exceso de radiación), hacen del uso de coberturas una tecnología de alto interés para que -a través de sus beneficios- el productor evite las pérdidas de rendimiento y condición de fruta.

La gestión del riesgo climático en fruticultura es producto de la interacción entre las componentes exposición, amenaza y vulnerabilidad frente a la ocurrencia de un fenómeno que provoque daño al cultivo. Cuando se desencadena un fenómeno climático, se transforma en una amenaza ya que afecta los componentes del rendimiento y la calidad de los frutos, provocando pérdidas económicas acotadas a una unidad productiva, a todo el huerto o hasta llegar a cubrir extensas zonas productivas. Lo anterior causa efectos detrimentales tanto a la sustentabilidad financiera del productor como en toda la cadena de valor asociada, incluyendo la fuerza laboral que la rodea. Se entiende como vulnerabilidad al grado de resistencia del cultivo o infraestructura instalada frente al daño ocasionado por un evento climático.

En este sentido, gestionar el riesgo climático tiene relación con saber identificar claramente por parte del productor, el valor de los elementos en riesgo y la probabilidad de ocurrencia de la amenaza. Así, frente a una helada en floración un huerto de mayor superficie expuesta tiene un impacto económico distinto que un huerto de menor superficie. Además, un huerto de menor superficie pero más productivo, muestra un mayor valor de elementos en riesgo, respecto a uno menos productivo, pero más expuesto, por ejemplo, frente a la ocurrencia de granizos en etapa de formación de frutos. Un huerto monovarietal es más vulnerable que un huerto con más de una variedad. A su vez, una variedad de alta productividad es más vulnerable que una variedad menos productiva.

PRECIPITACIONES EN COSECHA Y FLORACIÓN

El uso de información agroclimática es una herramienta clave para determinar la probabilidad de ocurrencia de la amenaza de eventos climáticos en una zona particular. INIA tiene a disposición una potente red agrometeorológica (www. agromet.inia.cl) con más de 400 estaciones meteorológicas a través de todo Chile, incluidas importantes zonas productoras de arándano. Esta herramienta permitirá obtener información actual e histórica respecto de variables climáticas como variación de temperatura de aire (media, máxima y mínima), de suelo (bajo 10 cm), humedad relativa, velocidad del viento, radiación global, entre otras, las que son registradas en intervalos de horas, días, meses y años.

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Como ejemplo de manejo de información, es ampliamente aceptado que en el sur -desde el Biobío a Los Lagos- la alta frecuencia e intensidad de precipitaciones en floración y en periodo de cosecha son la causa de las mayores pérdidas de productividad y condición de fruta en destino. Por otra parte, en verano existen altas probabilidades de precipitación en los meses de cosecha al producirse un evento de lluvia, y bajo estas condiciones las labores de cosecha deben detenerse hasta que la fruta sea secada por el sol, produciéndose, colateralmente, sobremadurez y ablandamiento de los frutos cosechados.

Sumado a lo anterior, la fruta embalada para fresco en años con altas precipitaciones en cosecha presenta problemas de condición en destino expresados principalmente en la presencia del micelio y pudrición por Botrytis cinerea y ablandamiento de fruta, principales causas de rechazo en destino, lo que obliga a redestinar un porcentaje importante de fruta embalada para fresco en origen a destinos muchas veces menos rentables como el IQF (Gráfico 1).

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Como se observa en el Gráfico 2, la frecuencia de ocurrencia de heladas es alta en los meses de floración del cultivo de arándanos. Si bien, es más frecuente que ocurran eventos de temperaturas bajo el nivel cero, en superficies acotadas, existe la probabilidad de que ocurran heladas de mayor envergadura, producto del movimiento de extensas masas de aire frío que incluso pueden cruzar varias regiones, como lo fue la gran helada de noviembre de 2012, que produjo daños irreparables para la industria.

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En cuanto a radiación solar, el Gráfico 3 muestra que a medida que avanzamos a latitudes más altas la radiación disminuye sostenidamente. En un reciente estudio realizado por los equipos de INIA Carillanca e INIA La Platina, se hizo un análisis exploratorio con el fin de describir los principales efectos en calidad y condición de fruta, y su relación con las fuentes de variación climática en distintas zonas del país. El estudio consideró 42 huertos desde Chillán hasta Osorno con análisis de calidad y condición de fruta. Las variables estudiadas fueron firmeza (g*mm-1), y la incidencia (%) de fruta blanda, deshidratación, pudriciones y hongos.

De este estudio fue posible evidenciar que la variable más asociada a la variación de la radiación fue la firmeza de los frutos, por lo que en aquellas latitudes donde hay más radiación, el arándano podría ser más propenso al ablandamiento, considerando que ésta es una más entre diversas variables que inciden en este indicador y cuyo origen es de carácter multifactorial.

TECNOLOGÍAS DE PROTECCIÓN

La mejor solución para disminuir el riesgo es la adaptación, concepto que involucra todas aquellas iniciativas y medidas orientadas a reducir la vulnerabilidad de los sistemas productivos ante los efectos actuales y esperados del cambio climático. El uso de coberturas durante la etapa productiva es una de las formas de adaptación tecnológica, a partir del cual el cultivo disminuye su exposición mediante implementación de infraestructura física de protección.

Diversos son los objetivos del uso de cubiertas, siendo el más conocido el evitar pérdidas por eventos climáticos extremos (lluvia, granizo, hela – das y exceso de radiación). Sin embargo, uno de los objetivos del uso de coberturas que menos se ha estudiado y que puede ser un impulso para acelerar la adopción de esta tecnología, será evaluar el impacto de su uso sobre la productividad.

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En los últimos 20 años, la producción de arándano highbush (Vaccinium corym – bosum L.) se ha expandido a todo el mundo, utilizando cultivares adaptados originalmente para EE.UU. Lo anterior ha causado que países productores de arándano presenten inestabilidad en el rendimiento, debido a la variabilidad climática, sobre todo en etapas vulnerables del desarrollo de la fruta. Entre los factores internos de la planta que causan inestabilidad en el cultivo está la presencia de bajas temperaturas a salidas de invierno y primavera, lo cual interrumpe la asimilación y almacenamiento de los productos de la fotosíntesis.

La temperatura ambiente es uno de los factores clave que determina el rendimiento, vinculándose a la pérdida de estructuras reproductivas (frutos). El rango óptimo de temperatura para la fotosíntesis de variedades de arándanos arbustos altos es de 14 a 30 °C, mostrando un marcado descenso a 30 °C. De esta manera el incremento gradual de la temperatura por efecto del calentamiento global complementada con el uso de coberturas, permitiría superar la brecha de bajas temperaturas efectivas de fotosíntesis (Gráfico 4) en periodos temprano de crecimiento del arándano y otras especies en la zona sur, y con ello optimizar la actividad fotosintética, apuntando a mayores potenciales productivos.

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USO DEL AGUA BAJO CONDICIONES DE PROTECCIÓN

Las condiciones microclimáticas se ven influenciadas bajo cubiertas. Variables como temperatura, viento, humedad relativa y radiación solar determinan la demanda atmosférica por agua, lo que se expresa a partir de la evapotranspiración de referencia (ETo). En La Araucanía, bajo condiciones protegidas –como capillas de plástico (LDPE) y rafiasse ha determinado que dichos cambios microclimáticos han generado en arándanos una disminución de la demanda de agua del cultivo del arándano (Gráfico 5).

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Similares resultados fueron obtenidos por el equipo liderado por Gabriel Sellés de INIA La Platina, que determinó que en uva de mesa bajo condiciones de cubiertas plásticas tipo capilla, la evapotranspiración de referencia disminuyó alrededor de un 22% respecto a la condición al aire libre (Temporadas 2016/17 y 17/18, predio Maitenco- Subsole, Región de O’ Higgins). Estudios posteriores señalan que, bajo la misma condición, se observó una menor demanda de agua, ya que los niveles de humedad del suelo se mantienen más elevados que al aire libre, situación que se manifestó en un mejor estado hídrico de las plantas, expresado como potencial hídrico xilemático.

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Sobre la base de estos antecedentes, es preciso continuar desarrollando evaluaciones en arándano en esta misma línea de trabajo, por lo que el cambio en las condiciones microclimáticas estaría afectando las necesidades de riego bajo una cubierta y contribuyendo a la economía del agua, más aún en tiempos de escasez hídrica.

Tal como lo revela el informe del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR)2, desde el año 2010 el territorio comprendido entre las regiones de Coquimbo y de La Araucanía ha experimentado un déficit de precipitaciones cercano al 30%. Esta pérdida de lluvias ha permanecido desde entonces en forma ininterrumpida y ocurre en la década más cálida de los últimos 100 años, exacerbando el déficit hídrico a través de la evaporación desde lagos, embalses y cultivos. En dicho escenario, surge la necesidad de adaptación a través del uso racional y eficiente del agua de riego, a partir del uso de tecnologías que permitan hacer un buen control de gestión del recurso, en los momentos que los requiera la planta y con el fin último de obtener más kilos de fruta por igual o menor consumo de ésta.

Este es un desafío doble para los fruticultores del sur, donde la cultura de riego tiende más bien al exceso de riego de los cultivos, dado por la mayor frecuencia de lluvias tardías en primavera y verano. Finalmente, la fruticultura del sur de Chile tiene sus propios desafíos y no son comparables las tecnologías de manejo de zonas de tradición frutícola, por lo que las necesidades de investigación local en un entorno de permanentes cambios es crucial para sostener la mayor demanda por alimentos en el mundo.

Agradecimientos

Parte de esta investigación se ha financiado por el Programa Tecnológico para la Fruticultura de Exportación Zona Centro Sur. Paquete tecnológico del manejo de cosecha de nuevas variedades de recambio de arándanos. INIA-UDEC-ASOEX (Comité de Arándanos). Código 16PTECFS-66641.

Autores

Abel González G., Ing. Agrónomo, M. Sc. Investigador Inia Carillanca, y
Bruno Defilippi B., Ing. Agrónomo, Ph.D. Investigador Inia La Platina

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