Estás leyendo
De excepción en el caos de las exportaciones de uva hacia USA

De excepción en el caos de las exportaciones de uva hacia USA

De excepción en el caos de las exportaciones de uva hacia USA

Una realidad paralela es la que vivió Sociedad Agrícola Santa Ana Ltda. Mientras la mayoría de los productores de la zona norte enfrentó una complicada temporada de uva de mesa, esta compañía tuvo un periodo normal. Y es que si muchos se concentraron en Estados Unidos como principal destino, ellos habían optado por mirar hacia el otro lado del Atlántico. Hoy se dedican casi en un 100% a Inglaterra, donde la clave del éxito pasa por contar con un packing de última generación. Sociedad Agrícola Santa Ana Ltda.

Todo se remonta unos quince años atrás, cuando mientras los asesoraban para cumplir con las BPA, les comentaron que estas eran básicamente para Europa y que a su vez contaban con un buen producto para enviar a Inglaterra. Así fue como los pusieron en contacto con Richard Hochfeld, recibidor con quien trabajan desde entonces y mantienen una relación más allá del área comercial, basada en confianza.

Antonio Chacón, a cargo del área productiva de la compañía, recuerda que partieron con un pequeño volumen que con el tiempo se fue incrementando. Si bien antes hacían grandes envíos al gigante norteamericano —hoy sólo envían 100 toneladas—, al ver las fluctuaciones que se experimentaban en este tipo de mercado, hace ocho años tomaron la decisión de enfocarse en el país europeo.

Y es que Estados Unidos cuenta con una limitante denominada marketing order, un límite para la entrada de fruta, que a esta empresa los deja con mucha fruta sin cosechar. “Nosotros empezamos la cosecha el 1 de marzo y el marketing order comienza unos 10 o 15 días después. Justo cuando se empiezan a incrementar los volúmenes de cosecha está el marketing order, con un riesgo enorme de que no puedas mandar la fruta a California. Si no cumples las normas del Estado, se va para Canadá, con todos los riesgos que ello conlleva. Inglaterra no tiene un marketing order, es abierto y en ese sentido uno no se preocupa”, profundiza  Luis Chacón, padre de Antonio y fundador de la compañía.

A juicio de Antonio, podrían enviar fruta a Estados Unidos post marketing order. Pero el problema es que se trata de un mercado fluctuante. “No hay nadie que me asegure que por un exceso de fruta, no me van a rechazar la mía. Al otro lado, donde cuesta mucho llegar y más aún mantenerse, sé que tengo que ir con mayores requerimientos pero no hay un exceso de fruta porque trabajan en base a programas. Te elimina un riesgo”.

La estrella Crimson 

La uva pisquera fue el producto al que se dedicó esta empresa familiar en sus inicios, pero cuando apareció el horizonte de exportar uva de mesa, decidieron incursionar en este sector.

Hoy cuentan con 120 hectáreas plantadas de uva, de las que aproximadamente un 5% corresponde a uva pisquera, producto que le entregan a Capel.

Dentro de la uva de mesa, la variedad estrella es la Crimson, de la que Don Luis destaca una serie de características, como su crocancia y firmeza, pero especialmente, que se trata de un producto que le gusta al mercado al que llegan. Antonio indica que los factores que la convierten en atractiva para Inglaterra son, básicamente, que se trata de una uva tardía y que se encuentra en una zona con un muy bajo riesgo de lluvia.

Ubicados en la parte baja de Ovalle, es raro que les llueva antes de mediados de mayo o junio. “En este momento estamos cosechando (20 de abril), cuando para el sur está casi todo el mundo terminado. Y nos queda, calculo, por lo menos dos semanas más de cosecha”, aclara.

La calidad de la fruta es uno de los factores que les ha permitido posicionarse en este mercado. Y es que se trata de un producto firme, de buen sabor y con buenos calibres: El 80% de su fruta se encuentra sobre los 19 o 20 milímetros.

A ello se suma el hecho de que cuentan con fruta sana que llega en buenas condiciones a destino, aspectos en los que los ha ayudado la incorporación de biopesticidas. A juicio de Germán Schwenn, ingeniero agrónomo y asesor del campo, estos productos han sido una gran ayuda en el control de enfermedades, y señala que cuentan con alternativas como trichoderma y bacillus.

Schwenn  agrega que también se han enfocado a lo relaciona do con el suelo, trabajando con ácidos húmicos, ácidos fúlvicos y uso de supresores biológicos de nematodos, hongos, bacterias e insectos; factores que han contribuido a la calidad  y condición.

“Sabíamos que era un camino que había que recorrer, hace un par de años empezamos a experimentarlo, a visualizarlo y nos convencimos. No es exclusivamente así. La típica agricultura con productos químicos la mantenemos pero hemos ido sacando productos y entregándole algo de responsabilidad a estos bichos y estamos súper contentos”, comenta.

Recambio varietal menor 

Actualmente el 90% de la producción de uvas de la compañía corresponde a la variedad Crimson y están partiendo con la Autum Royal. Asimismo, esta temporada van a incursionar en nuevas variedades, por lo que están analizando otros programas genéticos. Este recambio varietal responde a una solicitud de Inglaterra de que amplíen su época de cosecha. “En muchas de esas decisiones nos ayudan desde allá. Nuestro recibidor y supermercado nos indica que necesita blancas o negras o lo que sea”.

Hoy en día envían 200.000 cajas de cinco kilos, volumen que van a incrementar a medida que entren en producción las superficies que se encuentran en formación y se ejecuten los nuevos proyectos.

La clave del éxito

Te podría interesar
SAGO llama a aumentar la fiscalización de la carne bovina que proviene del exterior

Una tecnología que les permite trabajar a velocidades fuera de lo normal y con altos rendimientos es la gran clave del éxito: ha convertido el proceso en uno más rápido y eficiente.

Desde Inglaterra monitorean a la empresa todos los años y fue en una de las visitas donde advirtieron que al llegar de terreno con una caja, se perdían dos kilos de fruta. Ante este panorama vieron la necesidad de no perder fruta y contar con eficiencia, rapidez y limpieza.

Según recuerda Antonio, el mercado inglés se está orientando mucho hacia el peso fijo como producto final de venta, sistema en el que se ha especializado esta empresa. Ante la necesidad de aumentar los volúmenes fue que hace cinco años decidieron invertir US$ 200 mil en una línea de proceso inglesa, que les generó un cambio que el propio Antonio define como diametral: si antes hacían medio contenedor al día, hoy en el periodo peak pueden producir entre cuatro y cinco contenedores día entre 9 y 10 horas de trabajo.

Al incorporar esta nueva tecnología partieron con diez balanzas a las que este año sumaron veinte dado el incremento de producción que han tenido. “Lamentablemente subestimé la velocidad porque las trabajé con la información de mis rendimientos con diez y me quedé muy corto. La eficiencia que tiene la nueva versión de estas balanzas es altísima. Por eso llegué a hacer cuatro o cinco contenedores al día y prácticamente sin moverme del escritorio”, profundiza.

El gran cerebro  

La tecnología del packing corresponde a una línea de proceso, con balanzas y una pantalla central que “conversa” con ellas. A esta máquina se le entregan instrucciones de trabajo como destinatario, fundo, cuartel y variedades. Asimismo, se le incorpora un mínimo, un objetivo y un máximo de gramos, por lo que la fruta en el producto terminado, sale con el peso justo, o a lo más con una fracción de gramos de sobrepeso sobre el objetivo. Finalmente se emite un reporte con la información de cada uno de os potes que salió del packing.

Años atrás tuvieron un problema con un recibidor, que les indicaba que el 40% de la fruta estaba bajo peso. Gracias a esta tecnología y los datos que entrega pudieron corroborar que el destinatario era quien tenía un problema de calibración.

“Eso lo logras con esta tecnología. Una de las razones de por qué nos hemos posicionado en Inglaterra es porque el consumidor recibe lo que está pagando. Le quito un problema a mi recibidor porque la fruta le llega siempre exacta, no le llegan problemas de bajo peso”.

Al final del día, esta tecnología se traduce en una empresa que no pierde fruta en el packing, que redujo las pérdidas de un 30% a un 2% y que aumentó la eficiencia en al menos un 30%. Sociedad Agrícola Santa Ana Ltda nació hace más de 20 años con la idea de Don Luis de incorporar en su negocio a sus cuatro hijos: Alexis, Luis Andrés, Felipe y Antonio. Hoy corresponde a una compañía dispuesta a realizar cambios rotundos y que vivió in situ la importancia que cobra la tecnología de punta. Así seguirán enfocados en su mercado con la confianza de que nadar contra la corriente los siga manteniendo en el lado positivo de la balanza.

Ver comentarios (0)

Escribe un comentario

Tu dirección de email no será publicada.