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El ataque tan temido

El ataque tan temido

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El ataque tan temido

La mosca de alas manchadas (Drosophila suzukii Matsumura) fue reportada por primera vez en Chile a principios de 2017 en la Región de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos; pero se ha dispersado a otras regiones de la zona centro sur del país, encontrándose actualmente en la categoría de plaga presente con distribución restringida (Resolución N°1943/2019). Por otro lado, a pesar de que la presencia de la plaga ha sido confirmada en seis regiones, hasta la fecha no se había correlacionado su presencia con daños productivos en cultivos de importancia comercial para el país.

Este insecto es clasificado por la Organización Europea y Mediterránea de Protección Vegetal (EPPO) como una plaga emergente e invasiva. D. suzukii es nativa del este y sureste de Asia, aunque su real origen geográfico aún es discutido. Ha sido introducida en varias islas hawaianas, América del Norte, Europa y recientemente en Irán, Argentina y luego Chile, lo que refleja su alta capacidad adaptativa. Su relevancia se debe a la alta importancia económica debido a la severidad del daño que ocasiona en diversos cultivos productivos.

Sobre su hábito de ataque se conoce que, a diferencia de Drosophila melanogaster, la mosca de las alas manchadas se desarrolla en frutos maduros y sin daños, inyectando sus huevos al interior de frutos cuando preferentemente éstos comienzan a virar de color, pues en ese periodo se produce debilitamiento de la piel del fruto y mayor concentración de azúcar. Si no existe suficiente fruta sana, también puede atacar fruta caída o deteriorada (Walsh et al., 2001).

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Presencia de distintos estados de D. suzukii en fruta descartada al momento de cosecha.

Lee y colaboradores (2011) plantean que pueden existir diferencias en la susceptibilidad de la fruta dentro de las especies y entre las variedades dentro de la misma especie de fruta.

Internacionalmente posee más de 50 hospederos reportados, entre los que destacan frutales como cerezos, moras y arándanos, pero su plasticidad incluye detecciones en frutos cítricos, guayaba y vides, entre otros.

Durante la temporada 2019/2020, a fin de conocer el comportamiento de esta plaga en condiciones naturales, se realizaron diversas prospecciones de frutos de hospederos conocidos (arándanos, frambuesas, cerezos, ciruelos) en huertos comerciales y otros posibles hospederos silvestres presentes en la Región del Ñuble (tales como maqui y boldo). Se registraron a su vez otros parámetros de interés productivo. En este reporte se informa sobre los primeros registros de daño económico ocasionado por esta plaga en huertos frutales de cerezos, en los cuales se realizaron además pruebas de eficacia en campo con diversos insecticidas, datos que posteriormente serán dados a conocer.

Los huertos monitoreados se concentraron en la localidad de Cachapoal, de la Región del Ñuble, en áreas positivas de detecciones de la plaga. Las variedades monitoreadas corresponden a Lapins, Santina y Regina, es decir, tres de las principales variedades producidas en el país.

REGISTRO DE DAÑO

El monitoreo se realizó al azar sobre muestras de cien frutos colectados en cada momento de evaluación desde el segmento medio de los árboles, tres veces por semana a partir del estado fenológico de fruto recién cuajado. El ataque de la plaga fue confirmado a partir de fruto color pajizo en adelante, coincidente con la tercera semana de noviembre del 2019. La Figura 1 resume los datos colectados según variedad durante el período de inicio de fruto pintón a postcosecha (incluye revisión de frutos remanentes del huerto).

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El peak de ataque de la plaga se registró en los periodos cercanos a cosecha, sin mayor distinción de la ubicación de los árboles al interior de los predios. Al comparar los valores registrados entre variedades no se encontraron indicios de que se presentase preferencia por una u otra variedad, aunque esta respuesta podría verse afectada por otros manejos culturales tales como el uso de cobertores y sistemas de riego que mantengan una mayor humedad relativa en el período de madurez.

Diversos estudios plantean que la temperatura óptima de vuelo de adultos se encuentra alrededor de los 20°C (con umbrales que varían entre 5-30°C), por lo que la mayor limitante de desarrollo es el requerimiento de humedad relativa alta (60-65%).

Actualmente D. suzukii sólo ha recibido la clasificación de plaga cuarentenaria en mercados de destino sin mayor relevancia para los cerezos (Israel y Nueva Zelanda), pero dado que Chile es el país protagonista de producción de este frutal en contra estación con principal destino el continente asiático, la calidad y condición de la fruta es un punto clave en la rentabilidad del cultivo pues incluso pequeñas fisuras en el fruto pueden revestir un severo aumento de pudriciones expresados durante el viaje.

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Cereza tratada con insecticidas, pero reflejando fisuras por intentos de ovipostura de D. suzukii.

Acorde a lo registrado en este monitoreo y el historial globalmente reportado para este insecto, el daño de D. suzukii fue limitante en la comercialización de la fruta debido a que la hembra genera una herida en el fruto al oviponer o incluso al intentar oviponer sobre frutos que han recibido ciertos tipos de tratamientos insecticidas, lo que genera un aumento en la incidencia de pudriciones en pre y postcosecha.

Durante la presente temporada se estimó que un 10-15% de la producción se vio comprometida por daños de la plaga, es decir, el equivalente a 1,5-2,5 ton/ha, las que fueron derivadas parcialmente a descarte o a fruta de consumo interno según el nivel de daño.

Dado que la fruta chilena requiere de una excelente condición de precosecha para poder sobrellevar el tiempo de viaje a su destino final en Asia, si bien existen tratamientos con pesticidas eficaces en cuanto a producir la mortalidad de diversos estados de este insecto, el uso óptimo en la realidad productiva de Chile posiblemente se enfocará en impedir dicho daño por intento de oviposturas, lo que conlleva a acortar los períodos entre aplicaciones y centrarse en el manejo del estado adulto.

En el seguimiento en terreno se pudo constatar que el desarrollo de larvas al interior de los frutos generó caída temprana de cerezas, las que aseguran el desarrollo de la plaga al interior del huerto y en parte la dispersión de esta a sectores aledaños. La contaminación cruzada entre hospederos fue verificada con cercos vivos de mora silvestre, maqui y Prunus cerasifera.

Agradecimientos: La autora agradece personalmente a funcionarios SAG Rodrigo Astete, Marco Muñoz, Ruth Castro, Claudio Moore, Nayadeth Álvarez, Oscar Rojas y Marta Solís.

Por: Dra. Karina Buzzetti, Directora Investigación Consultora Agridevelopment