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Hombre de hierro

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Cuando tenía 10 años fui maravillado por la intención de mi abuelo, Jaime Figueroa Muñoz, de hacerme volver a las raíces de mi madre, que en busca de mejores oportunidades para la familia que formaba junto a mi padre y hermana se había venido a vivir a la ciudad. Sin embargo, esa sabiduría de mi abuelo de cuidar sus frutos (nietos), terminó enamorándome de la esencia del campo y su gente. Desde entonces solo quería estar allá, con los tractores, los vacunos, los caballos, el sol, la tierra, reparando un cerco o raspando un reguero y ayudando a los trabajadores, sintiéndome uno más de ellos. Fue tanto que le dije a mi madre que me quería salir del colegio para irme a trabajar al campo, pero ella encontró la solución: un liceo agrícola. Me encantó porque un día a la semana me tocaba trabajar en las labores del campo. Mi conducta cambió radicalmente y mis calificaciones mejoraron un montón, tanto así que fui becado para estudiar Agronomía en la Universidad de Talca.

Hombre de hierro

En paralelo entré a trabajar en una empresa de maíces semilleros en la que estuve durante seis temporadas consecutivas (mi único trabajo). Con un currículum ideal, formaba así mi carrera hasta que el 21 de enero del 2015, con tan solo 24 años de edad, camino a ver unos agricultores, la caída de un árbol sobre la camioneta que manejaba impactó de lleno en el parabrisas y me rompió la cervical y, en consecuencia, una tetraplejia. Pasé casi ocho meses encerrado en un hospital para meditar y pensar en qué hacer, pero el apoyo de toda mi familia, mi polola de ese entonces, y que hoy es mi esposa, y mi pequeña hija de seis años estructuraron a un hombre de hierro que buscó la propia reinserción.

De vuelta del hospital terminé mi carrera de Agronomía, volví a conducir e inmediatamente inicié actividades para trabajar como agricultor, sembrando principalmente remolacha azucarera, semilleros de maíz y otros cultivos anuales. En esta nueva vida me encontré con grandes personas que me invitaron a Santiago en el año 2017 a participar del QuadRugby o Rugby en silla de ruedas, deporte que me enseñó a perder muchos miedos y fantasmas que tenía producto del accidente. Para eso, conté con el apoyo de Iansa como sponsor, lo que me ayudó a conseguir la silla de ruedas que necesitaba. Actualmente me desempeño como agricultor teniendo mi propias siembras y gente a cargo; además junto a un grupo de amigos formamos en Talca el club de QuadRugby “Guerreros”, fui director del “6° Torneo Nacional de QuadRugby 2019 Talca” y en diciembre del 2019 fui llamado a la Preselección Nacional de QuadRugby, un desafío personal que asumo con muchas ganas.

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Ariel Francisco Jara Figueroa, de 30 años, es ingeniero agrónomo y agricultor de la Región del Maule

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