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Hortalizas que pueden viajar

Hortalizas que pueden viajar

Hortalizas que pueden viajar

La tendencia mundial de consumir alimentos beneficiosos para la salud se ha vuelto en un imprescindible de muchos mercados internacionales, aumentando la demanda por los bien llamados alimentos funcionales que cumplen con mejorar la salud y disminuir riesgos de contraer ciertas enfermedades. En este contexto, las hortalizas se han convertido en protagonistas, ya que su consumo diario ayuda a la salud humana sustancialmente, trayendo inesperados beneficios tales como el control de peso.

De esta forma, para abastecerse de hortalizas, distintos tipos de mercados recurren a la importación y producción interna para suplir la demanda de los consumidores.

hortalizas 5APor su parte, según ODEPA, Chile es un país que cultiva alrededor de 70 mil hectáreas de diversas hortalizas a lo largo del territorio nacional. Si bien, la producción de Chile está mayormente destinada a mercado interno, la búsqueda de nuevas tecnologías y variedades de cultivos hortícolas pueden potenciar el rubro hacia mercados internacionales. En este contexto, el principal desafío para lograr exportar dichos cultivos es la vida en poscosecha y seleccionar correctamente la especie y variedad para el fin de exportación.

Por otra parte, se debe mejorar la regulación en cuanto al uso de pesticidas en hortalizas, la obtención de certificados de inocuidad y de buenas prácticas agrícolas, debido a que los mercados de destino seguramente exigirán estos documentos y prácticas, tal y como ocurre en el mercado frutícola.

A continuación, se detallan aspectos que son importantes para mejorar la condición en poscosecha de tres de las hortalizas más representativas a nivel nacional: las cebollas, incluyendo de guarda y tempranas, con 6.700 hectáreas cultivadas a nivel nacional; el tomate, con más de 5.000 hectáreas; y el melón, con 3.200 hectáreas cultivadas.

Cebollines y cebollas

Los cebollines pueden ser almacenados a 0ºC bajo una humedad relativa del 95% por diez a veinte días. En caso de elevarse la temperatura a 5ºC, éstos podrían durar una semana sin presentar problemas. En cuanto a las cebollas, se puede hablar de una regla general: aquellas de día largo con hartos sólidos solubles, tienen un potencial mayor de vida en poscosecha que aquellas de día corto con pocos sólidos solubles. En otras palabras, las variedades más dulces tienen más vida en poscosecha que las menos dulces. Por ejemplo, un bulbo que ha pasado por un proceso de curación de día largo con altos sólidos solubles, puede almacenarse hasta por un año en condiciones óptimas.

En cambio, otros bulbos pueden durar tan sólo un par de meses. Ahora bien, si se quiere lograr una mejor poscosecha de cebollines y cebollas, se presentan los siguientes consejos:

1.- Posterior a la cosecha, los bulbos deben ser curados, lo cual es un proceso de secado al que deben ser sometidos los bulbos recién maduros, que hayan sido arrancados del terreno, para que sanen las heridas. Esto mejora la condición en poscosecha, además de promover un atractivo visual de las cebollas mediante el aumento de la coloración de las capas exteriores. El proceso de curado se debe realizar en el campo por varios días hasta que el cuello se haya sellado. En caso de realizar el proceso de curación en indoor, se debe considerar secado por aire o almacenamiento en cajas con ventilación. Se puede realizar curación forzada a 30ºC con baja humedad relativa y flujo de aire durante 12 a 24 horas.

2.- Para disminuir el riesgo de enraizamiento y/o brotación, las cebollas o cebollines deben ser almacenados a 0ºC con un 65-70% de humedad relativa. Algunas variedades se pueden almacenar a temperatura ambiente por meses sin presentar estos problemas, pero al removerlos de estas condiciones pueden comenzar a brotar más rápidamente.

3.- Tener en cuenta que debido a la respiración y traslocación de carbohidratos, los bulbos pueden reducir su tamaño.

4.- Al respirar, los bulbos, producen aumento de calor. Esto debe controlarse mediante ventilación o refrigeración.

5.- Atmósferas modificadas ricas en CO2 y pobres en O2 favorecen las condiciones de poscosecha.

6.- Alta humedad relativa previene una pérdida de tamaño importante por desecación.

Tomate

Una vez cosechados los tomates son sensibles a estrés por frío bajo temperaturas inferiores a los 10ºC. Si son mantenidos por dos semanas bajo estas condiciones, muchas hortalizas 2Avariedades podrían verse afectadas. Y, si la temperatura ambiental es inferior a 5ºC, los frutos no durarán más de una semana. El estrés por frío causa que la producción de la hormona etileno disminuya, lo que significa que los tomates fallan en su maduración, trayendo consecuencias en el color y sabor. Además, los frutos se pueden ablandar prematuramente y presentar desórdenes como el pitting, semillas muy oscuras y volverse sensibles a pudriciones (como la de Alternaria spp).

El daño por frío es acumulativo y puede arrastrarse desde precosecha. Algunas recomendaciones para evitar este tipo de problemas son las siguientes:

1.- Considerar en poscosecha una humedad relativa entre 90 a 95%, para prolongar la poscosecha y evitar la desecación del fruto.

2.- Mantener una temperatura de poscosecha entre 12,5 a 15ºC.

3.- Cosechar tomates en estado verde maduro, ya que pueden durar hasta catorce días bajo temperaturas comerciales de poscosecha, señaladas en el punto anterior.

4.- Considerar temperaturas entre 7 a 10ºC si los tomates alcanzan el estado de color rojo bajo condiciones de poscosecha.

5.- Utilizar temperaturas más bajas a las señaladas sólo si el mercado de destino está a corta distancia.

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6.- Aplicar etileno a los tomates en casos particulares, si se necesita que lleguen bajo un estado de maduración avanzado al mercado de destino. Aconsejablemente, cuando están un poco más avanzados que en la etapa de verde maduro, con 100 a 150ppm de etileno.

7.- Para obtener hasta seis semanas de almacenamiento en poscosecha, se debe considerar almacenaje en atmósfera controlada, utilizando 13ºC de temperatura con 3% de oxígeno y 97% de dinitrógeno.

8.- Para obtener hasta siete semanas de almacenaje se deben considerar atmósferas de 4% oxígeno, 2% dióxido de carbono y 5% monóxido de carbono. No se deben elevar los niveles de dióxido de carbono más de lo aconsejable, de lo contrario se puede dañar la fruta. Por su parte, bajo oxígeno puede causar mal sabor, mal olor, pardeamiento interno, entre otros defectos.

Melón

Con el fin de evitar que las altas temperaturas afecten la poscosecha de melones, es recomendable realizar la cosecha de noche o temprano de madrugada. De esta forma se reduce el impacto del calor del suelo en horas del día donde la temperatura es muy alta.

Sin embargo, el trabajo recién chortalizas 3Aomienza, ya que una vez que esta hortaliza fue cosechada, recomendamos seguir los siguientes pasos:

  1. Enfriar los melones a temperatura ambiente de 10 a 13ºC. Dicha acción en poscosecha es muy importante, ya que reduce la tasa de respiración del fruto y su maduración. No obstante, la temperatura no puede ser menor a la indicada, ya que, al igual que los tomates, los melones son sensibles al frío.

2. Se debe considerar que los melones de superficies rugosas pueden albergar patógenos en su epidermis, por lo tanto, en caso de que se vayan a exportar como melones procesados, la superficie del melón debe ser apropiadamente sanitizada antes de trozarlos.

3. Se recomienda utilizar una solución clorada para lavar los melones, debido a que puede ayudar al control de algunas pudriciones en poscosecha.

4. Por último, utilizar atmósfera controlada puede contribuir a que los melones toleren viajes de 14 a 21 días, bajo 3% de oxígeno y 10% de dióxido de carbono, hasta temperaturas de 3ºC.

Finalmente, la posibilidad de llegar a mercados internacionales abre un potencial comercial muy importante para las regiones hortícolas del país. El desafío más importante es lograr que los productores de hortalizas adopten una cultura de metodología que implica cumplir las exigencias de mercados internacionales, como la regulación de pesticidas, certificados de inocuidad y de buenas prácticas agrícolas, para asegurar que su producción sea bien catalogada internacionalmente.

Por otra parte, se requiere un conocimiento científico importante acerca de nuestras hortalizas debido a los desafíos técnicos que implica el traslado de los productos hortícolas a mercados extranjeros muy distantes. Por lo tanto, para explotar el potencial de exportación de nuestras hortalizas ya existente en Chile, hace falta difundir el conocimiento científico que actualmente se tiene de nuestras hortalizas, ayudar y reforzar la labor de capacitación a productores locales. Como también exigir cumplir las regulaciones, que ciertamente ayudan a establecer confianza en los mercados internacionales hacia nuestros productos.