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Impacto y esperanza: las enseñanzas de la crisis sobre aseguramiento de la calidad

Impacto y esperanza: las enseñanzas de la crisis sobre aseguramiento de la calidad

Mundoagro
Impacto y esperanza: las enseñanzas de la crisis sobre aseguramiento de la calidad

La pandemia de COVID-19 plantea niveles de riesgo bajo escenarios de incertidumbre hasta ahora desconocidos para la industria alimentaria, poniendo en evidencia los vacíos y debilidades de los sistemas de aseguramiento de la calidad más utilizados hoy en día en la industria (basados en HACCP, estándares GFSI, CODEX, OIE entre otros), para hacer frente a peligros como una crisis sanitaria global o una catástrofe natural de gran entidad.

Sin representar un riesgo directo de sanidad animal ni de inocuidad (así lo han comunicado la OIE, la EFSA, el BrF y la OMS entre otros), la violenta e intensa diseminación del Covid-19 ha tenido en primer lugar un dramático impacto sobre la salud de las personas y, a consecuencia de ello y de las medidas para su contención, ha derivado en efectos multivariados que ponen en riesgo la mantención de la cadena de suministros de alimentos en prácticamente todos sus eslabones (producción primaria, procesamiento, almacenaje, distribución y consumo).

Ello puede acarrear complejas situaciones de detención o ralentización de faenas, con potenciales consecuencias en: (1) la salud y bienestar de animales y deterioro de productos agrícolas, (2) diseminación de plagas y enfermedades, (3) contaminación ambiental, (4) pérdida de inocuidad y calidad de los alimentos, (5) desabastecimiento de mercados (o percepción).

Son situaciones que a su vez podrían empeorar las condiciones de salud pública, ambientales, productivas, económicas, laborales y sociales. De ahí la necesidad de enfrentar la emergencia, tomando medidas de aislamiento (cuarentenas obligatorias) y reducción de movimientos (barreras y cordones sanitarios), que contemplen asegurar el funcionamiento crítico de la cadena, como se ha estado realizando, no sin dificultades.

En este contexto resulta evidente que la sustentabilidad y proyección de las empresas del sector alimentario dependerá de una adecuada gestión de los riesgos e incertidumbre que se haga en la coyuntura y luego de ella. Sin embargo, hasta la diseminación de Covid-19, probablemente ninguna empresa en Chile, ni a nivel global, contaba con estrategias, planes y/o programas para anticipar y/o convivir con niveles de riesgo de esta magnitud. Es claro que a partir de hoy ninguna empresa podrá proyectar su desarrollo competitivo y sustentable si no tiene en consideración en sus programas de gestión de riesgos, los efectos devastadores de catástrofes naturales como el 27F o pandemias como Covid-19.

NUEVOS MODELOS DE GESTIÓN
Es esperable que en el corto plazo, luego de superada la crisis, se dé inicio a una profunda reflexión y ajuste del paradigma que ha dominado durante los últimos treinta años la gestión de aseguramiento de la calidad en la industria alimentaria. Más allá de la coyuntura, el nuevo escenario que nos deja esta crisis, es por una parte una experiencia de la que debemos sacar aprendizajes y lecciones respecto la simultaneidad, la inmediatez y la multivariabilidad de los peligros y sus efectos, lo que inevitablemente vincula la gestión de riesgos sanitarios y de inocuidad, con los de salud laboral y ambiental y los comunitarios, por mencionar los más evidentes.

Esta situación ya la veníamos observando en relación a salmonella, un peligro que no representando un problema de sanidad animal es una zoonosis, una enfermedad laboral y una ETA (Enfermedad de Transmisión Alimentaria), al mismo tiempo. Hoy el Coronavirus SARS-CoV-2, responsable de Covid-19, no habiendo sido reportado hasta ahora como un problema de salud animal, ni zoonosis ni ETA, como ya se señaló, tiene un impacto en la salud laboral tan significativo que una de sus posibles externalidades es la interrupción de la cadena de suministros con potenciales impactos en salud animal, ambiental e inocuidad.

A mi juicio, aspectos centrales de los nuevos modelos de gestión de riesgos que surjan de esa reflexión, serán: (1) el alto grado de incertidumbre que a pesar de los avances tecnológicos, sigue gobernando en la gestión de riesgos, (2) la cada vez más compleja multidimensionalidad de los peligros y sus impactos, que obligan a una mirada conceptualmente más sofisticada y tecnológicamente más compleja (trasformación digital) de la gestión de riesgos de sanidad/inocuidad/sustentabilidad/salud pública, y (3) la necesidad de desarrollar una cultura de resiliencia en las organizaciones que permita enfrentar las crisis y salir fortalecidos.

Para quienes nos desarrollamos profesionalmente en el mundo de los servicios de gestión de riesgo y contingencias sanitarias, esta emergencia es también una oportunidad de fortalecer capacidades, competencias y experiencias para transformarlas en servicios pertinentes que permitan en el corto/ mediano plazo enfrentar los riegos del Covid-19 (u otros peligros/catástrofes) en la cadena de suministros desde la perspectiva de la sanidad, la inocuidad y la sustentabilidad así como el desarrollo de servicios para el escenario de post contingencia, en el que ni las empresas, ni sus sistemas de aseguramiento de calidad ni sus proveedores de servicios podremos seguir haciendo lo mismo que veníamos haciendo.

El desafío está en desarrollar paquetes tecnológicos como una alternativa oportuna, efectiva y eficiente en la gestión de riesgos multivariados en sanidad, inocuidad, sustentabilidad y salud pública. Para ello el marco de referencia que ofrece la aproximación de “un planeta, una salud” parece ser preliminarmente una aproximación conceptual adecuada a esta nueva configuración que le da marco a una oferta de servicios de gestión de riesgo integrado en sanidad/inocuidad/sustentabilidad.

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En síntesis, la crisis pasará y el futuro es incierto, pero existe. Por eso, gestionar la incertidumbre y prepararnos en forma resiliente para enfrentar nuevas emergencias es una tarea ineludible a la que estamos todos llamados, sector público, privado y sociedad civil.

Finalmente, no puedo dejar de escribir estas palabras sin hacer un afectuoso reconocimiento, lleno de admiración, a toda/os esa/os mujeres y hombres trabajadores, operaria/os, profesionales, técnica/os, directiva/os y empresaria/os que en medio de la crisis, mientras muchos tenemos el privilegio de poder continuar con nuestras labores desde el aislamiento, se han mantenido al pie del cañón a lo largo de toda la cadena de suministros, asegurando a riesgo de su propia salud, la continuidad del abastecimiento de alimentos para sus compatriotas. Felicitaciones y muchas gracias a cada una/o de ella/os.

Por: Michel Leporati Néron, director de CERES BCA y director de Transferencia Tecnológica de la Universidad De Talca



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