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La floración de la biodiversidad

La floración de la biodiversidad

Mundoagro
La floración de la biodiversidad

Los agricultores enfrentan un sinnúmero de desafíos, pero actualmente no sólo se tienen que preocupar de producir más y con mayor rentabilidad, sino que también deben estar atentos a los requisitos de los consumidores, que son cada vez más exigentes en la inocuidad de los alimentos. Por lo que hoy la agricultura se ve en la obligación de reducir los residuos, incrementar la productividad sin utilizar más tierras, agua e insumos y mejorar la fertilidad de los campos. Como si esa ecuación no fuera lo suficientemente compleja, desde hace algún tiempo se ha sumado un nuevo requerimiento: promover la biodiversidad, que está asociada a un elemento clave en el agro, como es la polinización.

Dada la relevancia que tienen los polinizadores en el aumento de la cantidad y calidad de la fruta, permitiendo mejorar la gestión fisiológica del raleo natural y artificial de los árboles, es necesario aumentar la biodiversidad en nuestro país. Para ello Syngenta está desarrollando el programa Operation Pollinator, que tiene como objetivo aumentar y mejorar la salud de los insectos polinizadores en paisajes agrícolas a través de una combinación de tipo de flores atractivas y nutritivas.

Según explica Pedro Donoso, Director de la Unidad Comercial de Chile en Syngenta, muchas flores de frutales no son atrayentes para los insectos. “Cuando uno ve el programa en los campos se da cuenta de que son puentes que unen campos, provincias y regiones, donde los distintos tipos de polinizadores pueden encontrar un hábitat de descanso y obtener polen”.

La productividad de muchos cultivos está asociada a la polinización. Pamela Pastene, Coordinadora nacional de Stewardship de Syngenta, aclara que se trata de parcelas de flores “que irradian un impacto de 28 hectáreas y el parche de flores es de 80 metros cuadrados”. Eso permite aumentar la oferta de polen y néctar a los polinizadores nativos, ofreciendo una floración extendida.

El programa considera la siembra de diferentes semillas de flores, evaluadas respecto a su atracción a los insectos polinizadores. Los productores reciben las semillas, un manual de campo que especifica cómo realizar el proyecto desde la siembra a la mantención; junto a la asesoría de la empresa.

Raúl Pizarro, Jefe de Asuntos Regulatorios & Stewardship de la entidad indica que buscan incrementar la productividad de los cultivos, especialmente en aquellos agricultores que buscan incorporar tecnología y cumplir con las buenas prácticas agrícolas. “Nuestro objetivo es obtener un 20% de mayor productividad a nivel global, sin utilizar más tierras, aguas ni insumos. Ya lo hemos conseguido los últimos años trabajando con agricultores de trigo y papa, quienes han conseguido aumentar los rendimientos. Nuestro objetivo es incorporar estas y otras prácticas que aporten a la biodiversidad en muchos agricultores en diferentes rubros”.

Beneficio y experiencia

Uno de los beneficios que han observado los productores es el aumento de la polinización en el campo. El palto es una especie que se caracteriza por su difícil polinización por lo que algunos productores han colocado islas de biodiversidad que atraen a los polinizadores. Ellos han observado el aumento de la polinización en los bordes. Pamela Pastene explica que por lo general llevan cajones de abejas a los campos, las que son distribuidas en distintas zonas, para que logren la polinización en la parte interna del cultivo, “pero la parte externa se ve beneficiada por todos los insectos que pudiesen estar en las islas de biodiversidad”.

Otra ventaja de quienes han integrado los jardines de flores en los campos es que cumplen con los protocolos internacionales, que exigen áreas de biodiversidad o de conservación dentro del campo. En ese sentido, Macarena Villasante, Jefa de investigación y desarrollo de Agrícola Garcés, analiza los beneficios que han tenido al participar del proyecto, señalando que los ayuda a obtener las certificaciones internacionales, ya que buscan el desarrollo de la biodiversidad. “Queremos implementar el programa en las 2.000 hectáreas, ya que el mercado europeo es el que pide la certificación de sustentabilidad”.

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Villasante agrega que en Agrícola Garcés quisieron implementar el programa en la entrada del campo, que se encuentra ubicado en la VI región. “Queríamos que fuese más visual y la gente lo pudiese ver. Además aporta a la parte sustentable que comparte la misión de nuestra empresa, ya que luego de la etapa de floración de nuestros carozos, principalmente cerezas, los polinizadores no tienen dónde estar y una forma positiva es que estén en estos jardines; es una forma de ayudar a la naturaleza y a la biodiversidad”.

Raúl Pizarro especifica que por medio de un manejo tecnológico y agronómico, sumado a un sistema de riego por goteo, una fertilización adecuada y fechas apropiadas de siembra, el campo de flores está permanentemente produciendo flores en periodos donde algunos cultivos no son atrayentes para los polinizadores. “Nuestro concepto es que ojalá siempre haya flores en el campo, lo cual es muy difícil, pero la idea es que en periodos muy largos tengan flores”.

Otro de los que tuvo la oportunidad de implementar el programa es Alejandro Paredes, subadministrador del Fundo Santa Inés de Agrícola La Hornilla, quien indica que la presencia de las flores en el campo fue una buena oportunidad para las distintas alternativas que tienen en el campo. “Lo primero fue darle un uso a un suelo que no estaba siendo utilizado, con un espacio verde con flores, que embellecen el fundo, con el fin de ser atrayente a los polinizantes y se convierta en un espacio de refugio para ellos”. Paredes explica que uno de los requisitos de las exportadoras y clientes de Agrícola La Hornilla es tener elementos que vayan hacia la sustentabilidad y Operation Pollinator va en esa línea. La experiencia del asesor y productor Oscar Aliaga fue de interés inmediato al conocer el programa. “Me interesó el objetivo de alojar a las especies silvestres dotándolas de polen y de néctar. Tenemos ochenta metros cuadrados y hemos visto la visita de abejas silvestres y abejorros, a futuro espero que tengamos más especies de este tipo. Tenemos un campo en Rengo y queremos replicar el proyecto. El programa creo que hay que fomentarlo, promoverlo y desarrollarlo más”.

Actualmente se han beneficiado 2.800 hectáreas de un total de cien campos que van desde Arica a Punta Arenas. El objetivo es que más agricultores se sumen al cuidado y desarrollo de la biodiversidad. Ante este panorama es necesario comenzar a trabajar en la implementación de prácticas que vayan en esa dirección, para unir los campos por medio de puentes polinizadores, para que estos tengan las condiciones óptimas para su propagación. Ya sea por exigencia de los consumidores como por conciencia del valor que tiene, poco a poco la agricultura chilena integra en su ADN las prácticas de cuidado y desarrollo a la biodiversidad.

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