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La suma de todas las eficiencias

Se dice que la productividad en el agro, así como para otros rubros industriales, se mide al dividir la producción total por los factores de producción involucrados e integrados en una unidad de producción. En esta ecuación, la eficacia y eficiencia en cómo se usan los recursos es vital y se expresa como un porcentaje de producción entre los factores.

Sin embargo, al aterrizar este concepto y llevarlo a cuestiones prácticas que puedan incorporarse para mejorar la gestión de huertos industriales va mucho más allá. Antes de aterrizar este concepto en cuestiones concretas, y siguiendo la línea abstracta de tratar de definir cuál sería el camino para aumentar sustantivamente la productividad en la agricultura, se podría decir que, hoy en día más que nunca, la incorporación del conocimiento, avances tecnológicos y de tecnologías de la información es cada vez más relevante para mejorar estos índices.

Al echar un vistazo a las recomendaciones de los expertos para aumentar la productividad salta a la vista que el agricultor debe más que nunca adelantarse a los escenarios que va a enfrentar según los recursos con que cuenta. Es así como se hace cada vez más importante planificar muy bien el diseño de los huertos, según la especie a implantar. Esto pasa por pensar concienzudamente factores agronómicos como la combinación de patrón/variedad para producir huertos más bajos, de mayor densidad que permitan una eficiencia de la mano de obra en todas las tareas y labores productivas, factor este último, que se repite una y otra vez como una de las principales variables que tienen el potencial de elevar sustancialmente este índice de productividad.

Racionalizar la gestión de las tareas claves de un huerto, como por ejemplo la aplicación de agroquímicos o la manera en que se riega, y hacer que esta “gestión racional” arroje índices de eficiencia que vayan mejorando la productividad a través del tiempo es una tarea pendiente entre los agricultores medianos y pequeños. La verdad es que este último punto es demasiado importante para mencionarlo sólo como una tarea pendiente. La racionalización aquí va sin duda por el lado de las economías de escala. Debido a que las brechas más importantes se producen en las empresas de menor tamaño, el agricultor debe más que nunca pensar en conformar una unidad económica que tenga la capacidad suficiente para solventar financieramente, a través de la distribución a prorrata por unidad productiva, esta gestión racional de los recursos, que obviamente requiere de un mayor costo en inteligencia, conocimiento e integración de nuevas tecnologías. Aquí existe una tarea pendiente de la banca privada y del sector público al fomento productivo, para implementar estructuras de apoyo financiero que permitan solventar adecuadamente estas mejoras.

Existen también factores intangibles a mejorar en la gestión de recursos humanos en el campo. Hoy en día la agricultura es capaz de pagar mejores remuneraciones que el retail y la minería, sin embargo los trabajadores prefieren otro tipo de trabajos. Esto da cuenta que estamos al debe en la preocupación por propiciar mejores condiciones de trabajo, un mejor clima laboral y mejorar la motivación entre los trabajadores agrícolas.

 

directoreditorial @mundoagro.cl

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Robert Edition

6 minutes ago

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