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Obligados a analizarse

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Mundoagro
Obligados a analizarse

Desde hace ya un par de temporadas hay señales claras de que el negocio de los arándanos se está tornando estrecho. Retornos cada vez más mezquinos y los mercados que exigen cada vez mejor calidad generan una incertidumbre mayor al momento de decidir sobre producción y exportación de arándanos. Bajo este escenario urge analizar y replantear el negocio, ya que solo tenemos dos caminos: seguir tal como estamos o generar estrategias para rentabilizar el cultivo.

Como solución mucho se habla del recambio varietal, que muy probablemente sea la vía para lo que viene anunciando la industria. Es una respuesta para huertos envejecidos, de bajos rendimientos o variedades con mala post cosecha; sin embargo, el obstáculo es su alto costo. No solo por el valor de establecer una nueva unidad productiva, sino también porque esto conlleva tener años sin producción mientras las plantaciones nuevas puedan ser cosechadas. Esta solución puede ser aplicable para los grandes productores, quienes en su modelo de negocio son capaces de amortiguar este costo, pero no así un pequeño o mediano productor.

Entonces, ¿qué hacemos? Lo primero y más lógico es identificar, en términos de producción, cuáles son las razones por las que la fruta no tiene la calidad que buscan los clientes. Luego, buscar soluciones a esta deficiencia y, finalmente, revisar los pasos de las operaciones productivas. Ya con estos antecedentes podemos tener un panorama más claro de los puntos críticos donde enfocarnos.

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El segundo paso es identificar los costos, de la manera más detallada posible. Es común ver productores que en el ejercicio de rentabilidad reducen el análisis a la ecuación “IngresosEgresos”. Así, si esto es positivo, permanecen en el negocio. A veces ni siquiera consideran los costos financieros asociados a la operación.

Con un escenario tan estrecho, conocer los costos es vital. Saber cuánto cuesta producir y cosechar cada kilo en cada uno de las unidades productivas o centros de costos parece un trabajo tedioso y difícil, pero la herramienta en que se traduce esta información es enormemente útil y con la que probablemente podamos determinar si el negocio es viable, y de no serlo, qué medidas tomar.

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Una alternativa es tener la sensatez y capacidad de segregar el huerto, si las condiciones así lo permiten. Es posible que existan sectores o unidades productivas que, por razones de mala condición de fruta, variedades rezagas o bajos rendimientos no tienen posibilidad de ser comercializadas como fruta fresca, para lo cual es mejor considerarlas solo para congelado, con manejos adecuados y económicos para ese mercado, lo que reduce considerablemente los costos.

Además, se trata de un mercado con precios medianamente conocidos para poder presupuestar y saber (relativamente) el retorno de aquella fruta, además de generar flujo, ya que en general ésta se paga a 30 días e incluso contra carga.

Si bien cada productor tiene su modelo de negocio y sabrá cuál es su apuesta, gestionar los huertos e identificar los puntos críticos será de gran ayuda en este desafío.