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Pedro Bustos, Director Nacional de INIA analiza el camino a seguir para lograr la sustentabilidad

Pedro Bustos, Director Nacional de INIA analiza el camino a seguir para lograr la sustentabilidad

Mundoagro
Pedro Bustos, Director Nacional de INIA analiza el camino a seguir para lograr la sustentabilidad

Existe una larga lista de consignas y objetivos que todos los que participan en el sector agropecuario parecen saber casi de memoria: sustentabilidad, productividad, inocuidad y calidad acorde a las exigencias del consumidor. Lo saben, en los extremos de la cadena productiva, tanto los investigadores que generan el conocimiento científico como los agricultores, que son finalmente quienes lo deben asimilar e incorporar a su kit de herramientas. Uno de los mayores desafíos no está tanto en obtener las respuestas para esos desafíos sino en lograr que finalmente se pongan en práctica.

Pedro Bustos, Director Nacional de INIA analiza el camino a seguir para lograr la sustentabilidad

Durante mucho tiempo se repitió hasta convertirlo en una verdad indiscutible (más allá de si era cierta o no) que los investigadores de Chile estaban encerrados en sus laboratorios, por completo ajenos a la realidad productiva y a las necesidades de los agricultores, del mismo modo que estos últimos daban la espalda a cualquier propuesta que pudiera provenir los centros de investigación nacionales.

Algo cambió y no fue un trabajo de un día ni de una sola persona. El INIA, como institución, es un claro ejemplo del cambio: sus aportes al sector agropecuario son moneda corriente y hoy puede verse su sello en los más diversos rubros, lo que muestra que finalmente los eslabones han logrado unirse.

Conversamos con el ingeniero agrónomo Pedro Bustos Valdivia, Director Nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias para conocer su mirada sobre los próximos pasos a nivel estratégico, los desafíos que el cambio climático presenta para los agricultores a lo largo del país y las medidas que deberíamos implementar para transitar con éxito en un escenario cambiante.

Después de años de extensión en aspectos vinculados al cambio climático y sus consecuencias, ¿cree que los productores han logrado finalmente adaptarse?

– Creo que existe plena conciencia del cambio climático por parte de los agricultores. Sin duda, muchos de ellos ya están sufriendo las consecuencias de este fenómeno y vemos, en consecuencia, que adoptan cada vez más tecnologías y manejos más amigables con el medio ambiente y los recursos naturales. La adaptación es un proceso lento. En nuestra experiencia, la plena adopción de una tecnología se alcanza a partir del año 7. Nuestra agricultura está progresando, pero aún queda mucho por mejorar. Pienso que, afortunadamente, la juventud está muy consciente de la problemática que implica el cambio climático y que contribuirá a un avance más acelerado.

¿Cuáles son los rubros que mejor se han adaptado y en cuáles advierte que falta aún camino por recorrer o medidas por implementar?

Pedro Bustos, Director Nacional de INIA analiza el camino a seguir para lograr la sustentabilidad

– Creo que el rubro de la fruticultura es el que mejor ha respondido a este desafío. Hoy, el cambio de la frontera agrícola hacia el sur nos ha permitido producir vino de excelente calidad en Chile Chico, Región de Aysén, así como también cerezas de exportación. Este trabajo requiere de biotecnología, para determinar la caracterización de las plantas (marcadores moleculares) y no necesariamente materiales genéticamente modificados. En la actualidad, obtener una nueva variedad empleando herramientas biotecnológicas, acorta el proceso en más de la mitad del tiempo, lo que es muy valioso si consideramos que en forma tradicional el proceso puede tardar 15 a 20 años en frutales y entre 10 y 12 años para un cultivo anual. Otros ejemplos significativos son los nuevos portainjertos o variedades resistentes a sequía o a enfermedades, y la recuperación de materiales genéticos ancestrales, entre otros.

Adicionalmente, INIA ha generado recomendaciones para reducir la evapotranspiración y aumentar la eficiencia del riego en frutales y hortalizas y, en los últimos dos años, ha generado variedades de papas y trigo adaptadas a condiciones de déficit hídrico, como una herramienta para avanzar en la adaptación de nuestros cultivos más tradicionales.

¿Cree que el sector agrícola ha hecho suya la consigna de buscar más sustentabilidad o aún es considerado un mero slogan?

– Creo que el tema de la sustentabilidad no es solo un slogan, sino que es uno de los pilares estratégicos del Ministerio de Agricultura, por la importancia que tiene para el desarrollo mundial. Además, la trazabilidad de la producción será muy importante para la comercialización, por lo que Chile y su agricultura –por tener un carácter exportador- están adoptando rápidamente esta filosofía. No respetar el medio ambiente podría convertirse en una barrera para avanzar en el futuro, pues los consumidores lo exigirán.

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¿Qué prejuicios nota que aún persisten entre los agricultores para adoptar prácticas ligadas a la sustentabilidad?

– El principal prejuicio está ligado al factor económico. Se piensa que es más barato producir en la forma tradicional. Un ejemplo de esto es la quema de rastrojos, que efectivamente permite una preparación de suelos más económica, pero que a la larga perjudica la biomasa del suelo.

¿Qué estrategias considera que han sido las más efectivas en los últimos años para maximizar la eficiencia en la producción agrícola y producir finalmente más con menos?

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– Creo que la incorporación de riego tecnificado ha sido una tecnología realmente exitosa. Nuestro trabajo de los últimos años ha estado orientado a capacitar a los usuarios en cómo hacer un uso eficiente de los sistemas implementados, en muchos casos con fondos CNR, y en los procesos de mantención que requieren. Aquí también es muy importante la Agricultura 4.0, que usa nuevas tecnologías para transformar datos en información para la toma de decisiones: información climática, uso de sensores, conectividad digital, entre otras. Adicionalmente, los desarrollos en robótica para la producción y cosecha en el huerto, y el uso de imágenes para la implementación de manejos son hoy una realidad.

¿Por qué es tan relevante considerar la inocuidad desde la producción primaria? ¿Cree que es un factor considerado por los agricultores en el manejo en terreno en el día a día?

– La inocuidad de los alimentos es fundamental porque afecta la salud humana y está asociada a la nutrición; son factores relevantes en el futuro. Cada vez más, los consumidores exigen una adecuada trazabilidad de los productos que consumen, y el sector debe estar preparado para estos desafíos. Para el sector agroexportador o la industria de los alimentos, estos requisitos son conocidos y se cumplen sin inconvenientes. Para el sector de producción primaria destinada al consumo nacional aún queda mucho por hacer, y en ello la formación y extensión que realiza INIA contribuye al uso de tecnologías de menor impacto y más amigables con el medio ambiente.

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