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Positiva y con matices vendimia 2017

Positiva y con matices vendimia 2017

Mundoagro
Positiva y con matices vendimia 2017

Para entender la cosecha de uva vinífera y el efecto sobre los vinos de esta temporada es necesario tomar en cuenta una serie de fenómenos anteriores a la vendimia, algunos de los cuales se remontan a elementos que incidieron en vendimias anteriores y cuyos efectos se perciben ahora y en algunos casos lo seguirán haciendo en los próximos años.

Entre productores, viticultores, agrónomos y enólogos se define a esta vendimia como desafiante en aspectos logísticos, de fuerte contenido técnico, pero de gran calidad tanto en uvas como en vinos. Esto último tiene matices entre variedades y valles, y es independiente de la baja de rendimientos que en términos generales se dio en esta temporada.

Elementos como diferentes eventos climáticos, el efecto en algunas zonas de los incendios, la sequía acumulada en los últimos años y la presión fitosanitaria en diversos viñedos, determinan parte de los desafíos en el proceso productivo vitícola de esta añada.

Cabe destacar que todos estos son elementos sobre los cuales se trabaja a partir de los conocimientos técnicos y la experiencia de los profesionales del área, y no determina de manera rotunda la calidad general de los vinos. Como se ha repetido múltiples veces en diferentes instancias, no existe la vendimia normal o fácil: cada cual tiene sus propias características y está en manos de los profesionales gestionar uno u otro elemento en pos de un resultado final óptimo.

En términos generales, una vez que la cosecha concluyó, que la mayoría de los vinos terminaron la fermentación alcohólica y proseguían con las siguientes etapas de la vinificación, la percepción general fue que los resultados se pueden calificar de positivos, con todos los matices que esta palabra implica.

Factores en juego

Al desglosar los factores que determinaron la produc ción vitivinícola de la temporada 2016 – 2017 nos podemos referir a los siguientes elementos:

– Desde el año 2008 las principales zonas agrícolas del país vienen arrastrando una severa sequía, la cual no se repone con un año normal de precipitaciones como ha sido el último año, si bien revierte en cierta manera la tendencia acumulada.

– Las altas temperaturas del mes de enero, con máximas superiores a 30°C todos los días en algunos valles. A lo anterior se suman mínimas también elevadas, con menor oscilación térmica, lo cual es una característica de la vitivinicultura chilena.

– Los incendios forestales, además del daño que generan en sí mismos, hacen aumentar el efecto de la ola de calor de enero y de la sequía que se venía arrastrando. Como consecuencia hay una sumatoria de estrés térmico, estrés oxidativo y estrés hídrico en los viñedos en un periodo donde su desarrollo es especialmente sensible.

Complejidad logística

A partir de lo anterior se apreció una alta heterogeneidad en los estados fenológicos del viñedo, desde envero hasta cosecha, con un proceso de maduración que recién se fue homogeneizando a medida que se acercaba la época de vendimia, aunque no en su totalidad en algunos casos. La necesidad de tener una organización logística durante la época de cosecha, como se mencionó anteriormente, se debió en gran parte a este elemento.

Agregando el elemento cualitativo al tema logístico ya planteado, tenemos que el momento de cosecha fue el punto crítico para muchos viñedos de diversas variedades y distintos valles para apuntar a vinos de alta calidad. La oscilación térmica necesaria con temperaturas mínimas inferiores a los 12°C sólo se obtuvieron hacia finales del verano, cuando la cosecha en muchas zonas ya había comenzado y ciertas variedades se encontraban prácticamente en su totalidad en bodega.

Una característica que solía apreciarse en las bodegas chilenas en décadas pasadas, e incluso no hace muchos años atrás, es que la vendimia de blancos se realizaba sin coincidir con la de tintos en términos generales. Este escenario es cada vez menos común lo que implica a los equipos agrícolas y de bodega ordenar, priorizar y coordinar el proceso de vendimia, recepción y vinificación de uvas de la manera más eficiente posible, de modo de que el momento óptimo de cosecha se aplique para la gran mayoría de los cuarteles.

Los elementos como olas de calor o estrés hídrico que podrían haber generado efectos en la composición nutricional de uvas y mostos, sólo se apreciaron de manera marginal en las bodegas, y por ende el reporte de casos con problemas en la fermentación no se advirtió como un elemento importante durante el proceso de vinificación. Esto pone de relieve la gran preparación técnica y humana con los que cuenta el medio vitivinícola nacional, el cual es capaz de prever y enfrentar situaciones en base al análisis de diferentes elementos que se van acumulando durante la temporada. En términos coloquiales, en las bodegas chilenas no se improvisa.

Merma productiva

Respecto a los rendimientos, es de público conocimiento que estos estuvieron por debajo de un año normal en términos generales, atravesando la mayoría de variedades y zonas.

Al revisar caso a caso es posible encontrar variedades que en determinados valles tuvieron alzas de producción o caídas marginales, pero al revisar la temporada en su conjuntos sí hay una disminución significativa. Cabe aclarar que esto se refiere a términos cuantitativos y no cualitativos, los cuales dependen de este y otros elementos a ser evaluados.

Entre los factores que incidieron en esta merma productiva generalizada se pueden señalar:

• Efectos de las bajas temperaturas del 2015 en la inducción de yemas.

• Sequía acumulada durante una década.

• Imposibilidad de regar viñedos que fueron diseñados para ser regados.

• Heladas tardías de primavera en algunas zonas, en especial de Curicó hacia el sur.

A lo anterior se pueden sumar la diferencia entre viñedos clonales y masales, presentando los primeros menores rendimientos. Sin embargo, esta no es una situación generalizada y es un elemento a tener en observación en siguientes temporadas y de manera más ordenada entre variedades, clones y zonas.

Aprobado en lo fitosanitario

Si bien había una fuerte presión fitosanitaria a lo largo de la temporada, la condición general de viñedos y uvas fue uno de los puntos altos, con sólo algunos focos aislados. Lo anterior se debe a un mejor manejo vitícola, capaz de prever estas condiciones de manera de llevar a cabo un trabajo preventivo y no reactivo en el viñedo. Existe el debate de si se sobreestimó la presión fitosanitaria o si los equipos agrícolas de las diferentes viñas cuentan con los elementos para reaccionar, pero lo importante es que la sanidad general del viñedo se ha transformado en los últimos años en uno de los puntos altos de la vitivinicultura chilena, con lo que se genera un llamado a no con fiarse y seguir avanzando por esta senda.

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Un punto aparte es la presencia de enfermedades de la madera de origen fúngico. Esto es especialmente notorio en viñedos inferiores a veinte años, traspasa variedades y valles. Es un tema que debe ser tratado y abordado a la brevedad por los equipos técnicos de las diferentes empresas. La extensión de las enfermedades de la madera indica que es un elemento atemporal y que puede convertirse en el mediano plazo en un elemento cualitativo, productivo y económico a tener en cuenta.

Cosecha manual vs mecanizada

El aumento de costo y disponibilidad de mano de obra ha producido un aumento generalizado de la cosecha mecanizada, hecho que aumenta temporada tras temporada. En este sentido cabe destacar que ciertos prejuicios que acompañaban esta práctica han ido cediendo de la mano de la mejora en la tecnología de esta maquinaria, la cual en años donde la logística es un elemento clave, entrega una alternativa válida y viable para muchos productores.

Alrededor del 80% de los productores hacen uso de cosecha mecánica, siendo las variedades Merlot y Sauvignon blanc las que presentan mayores volúmenes cosechados de esta manera.

Esto se acompaña de una cada vez mayor mecanización del viñedo, lo que permite un trabajo oportuno, eficiente y adecuado, centrando los esfuerzos en los elementos propios de cada temporada y no en aquellos que se pueden organizar de manera previa.

De cara al futuro

Todo lo planteado anteriormente en esta columna no tiene otro fin que entregar un contexto para evaluar cualitativamente los vinos de la vendimia 2017 en Chile.

Como ya se dijo, la oportunidad de cosecha tuvo un efecto directo en este aspecto. Así es como, si bien hay menor acidez y aumento de pH en los vinos en todos los valles producto de las características térmicas de cada uno, también hay una gran concentración en variedades tintas y excelente estado sanitario, generando vinos francos y diversos, como se espera de la vitivinicultura chilena.

De cara a la temporada que viene es importante tener en cuenta cómo se comportará el fenómeno de El Niño, respecto principalmente de las precipitaciones, ocurrencia de episodios de heladas y de fluctuaciones de temperatura. Al igual que en esta temporada se evidenciaron efectos acumulados de las temporadas 2014 – 2015 y 2015 -2016, es de esperar que para el periodo 2017 – 2018, aún veamos las consecuencias de elementos explicados anteriormente, lo que es coherente con el comportamiento integral y acumulativo de los procesos fisiológicos.

Se espera a su vez que aspectos como “vendimia logística” o “vendimia técnica” dejen de ser conceptos coyunturales y pasen a formar parte de los protocolos habituales de trabajo.

Esta es la única manera de enfrentar temporadas cada vez más heterogéneas y diferenciadas entre sí y asegurar una calidad estable con las características esperables de cada añada, pero sin sorpresas ni improvisaciones.

La coordinación entre viñedo y bodega, además de la colaboración entre empresas y organismos públicos, es la única manera de trabajar en una viticultura cada vez más dinámica, donde la información y la preparación serán factores claros para traducir en vinos de calidad todo el potencial y diversidad del terruño de cada uno de los valles de Chile. Esto no es uniformizar la producción, es simplemente tener un punto de partida sobre el cual permitir que el estilo de cada viña se exprese independiente de los desafíos de cada temporada. Un manejo sustentable e integral es la mejor y quizás la única manera de seguir avanzando en conjunto todo el medio vitivinícola nacional. Y en esto como Ingenieros Agrónomos – Enólogos esperamos aportar cada día de manera más sustantiva.

Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile

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