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Resguardemos nuestra agricultura

Resguardemos nuestra agricultura

Mundoagro
Más diálogo y menos monólogo

Ser optimista en estos momentos es algo difícil y quizás poco creíble, pero lo cierto es que si hacemos un balance del sector agrícola chileno y lo comparamos con las consecuencias que está provocando la pandemia a lo largo del mundo, debemos reconocer que estamos saliendo airosos. Las complicaciones podrían haber sido mucho mayores si, por ejemplo, esta situación nos hubiera sorprendido en primavera y con labores de cosecha por delante. Algunas industrias pueden suspender sus actividades, pero no es el caso de la agricultura, y sobre todo en tiempos de cosecha, cuando se necesita de la disponibilidad inmediata e inevitable de la mano de obra. Ser considerada una actividad esencial para la subsistencia del ser humano tiene ventajas y desventajas.

La temporada de cosecha en Europa, dependiendo de la especie, comenzó ya hace unos meses. Acabamos de conocer un reporte de la enorme cantidad de cosechas y alimentos que han tenido que dejarse podrir en los campos como consecuencia de que la mano de obra, que en general se desplaza desde los países del este de Europa hacia Francia, Alemania, Italia y España, no pudo hacerlo por razones de seguridad sanitaria y porque las fronteras del llamado Espacio Schengen (grupo de 26 países que abolieron los controles migratorios en sus fronteras comunes, funcionando en términos de fronteras exteriores como un solo país) estaban absolutamente cerradas para el tránsito de personas o con restricciones para actividades esenciales como esta. Incluso, a pesar de los permisos específicos que se les otorgaron, mucha gente prefirió evitar el traslado.

Sólo por mencionar algunos de los casos más dramáticos que se han presentado en estos meses. Para la cosecha de espárragos, Alemania emplea al año cerca de 32 mil trabajadores, entre ellos polacos que, en esta ocasión, rechazaron la posibilidad de trabajar en las cosechas debido a que el gobierno polaco les impuso una cuarentena obligatoria de 15 días al volver. Un grupo de agricultores estaba tan desesperado que arrendó un avión para trasladar 200 trabajadores desde Rumania. Está claro que no bastó para lo que usualmente se necesita en las cosechas de espárragos, por lo que se piensa que gran parte de la cosecha se habrá perdido. Si bien las restricciones se han flexibilizado, y con diversos cultivos por cosechar, el temor que existe es todavía muy grande y se espera que de los 300 mil trabajadores temporeros que utiliza Alemania –al menos un 30% extranjero– sólo una fracción esté finalmente disponible.

Un ejemplo en el sentido opuesto son los trabajadores temporeros de flores en Holanda que, habiendo advertido el problema, se anticiparon y gestionaron permisos especiales de desplazamiento para las labores de cosecha. Sin embargo, el completo derrumbe de la demanda externa e interna por flores, producto considerado suntuario, ha dejado a estos trabajadores varados y en una precaria situación económica, al igual que a los agricultores.

A nivel general, existe la percepción de que la agricultura es un fenómeno local, donde el comercio global tiene poca incidencia. Nada más errado. De las 8.000 millones de bocas que la agricultura debe satisfacer todos los días sin excepción, el 80% es alimentado directa o indirectamente con productos importados. Esto grafica en parte la compleja arquitectura del comercio agrícola mundial. Miles de cerebros involucrados en la planificación logística y comercial, batallones de camiones y flotas de barcos viajando diariamente, para conectar de la mejor manera y en el menor tiempo posible, lo que se produce en los campos con la cocina de un consumidor en cualquier parte del mundo.

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Volviendo a la situación nacional y siendo uno de los países que más productos de origen agrícola exporta en el mundo, tenemos la obligación de anticiparnos a muchos de los obstáculos que van a presentarse en la próxima temporada. No tenemos los problemas que tiene Europa ahora mismo, pero sabemos de ellos y lo que pueden provocar.

Hacemos un llamado a las autoridades en fuerte combinación con los gremios y entidades públicas y privadas para que se coordinen desde ya, y anticipen escenarios a nivel interno y externo para enfrentarlos de la mejor manera posible. Tenemos el tiempo para prepararnos gracias a que nuestra agricultura se encuentra hoy en receso vegetativo. Es una tarea que no se nos puede pasar de largo.

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