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“Si mandamos calidad, vamos a seguir teniendo demanda”: Luis Schmidt sobre pandemia

“Si mandamos calidad, vamos a seguir teniendo demanda”: Luis Schmidt sobre pandemia

Mundoagro
“Si mandamos calidad, vamos a seguir teniendo demanda”: Luis Schmidt sobre pandemia

Junto con la tragedia a nivel humano, la otra gran consecuencia del Covid-19 es el panorama de incertidumbre que se vive a nivel mundial, sin claridad respecto de cómo continuará el funcionamiento de los países en torno a distintas temáticas, y en especial el consumo. Existen una serie de inquietudes muy puntuales: ¿habrá un reordenamiento del mapa exportador?, ¿puede disminuir el consumo de productos importados? Si bien aún no hay una respuesta absoluta, todo indica que existen nuevas oportunidades y Chile tiene condiciones para aprovecharlas.

Un claro ejemplo de ello es lo que ocurre con China, el principal socio comercial de nuestro país y un mercado que pese al contexto que se vive, seguirá siendo igual de relevante. Al analizar las exportaciones silvoagropecuarias realizadas entre enero y mayo, se observa que un 31,1% tuvo como destino China, seguido por Estados Unidos (20,2%) y la UE (15,6%), según consignó Luis Schmidt, embajador de Chile en China. En cuanto a los envíos de fruta, especificó que crecieron un 2,4% en volumen, mientras que en términos de precio cayeron 13,7%, lo que se atribuye a la pérdida de calidad que sufrieron por estar paralizados. Las cifras contrastan con las que se registraron en los envíos de fruta a EE.UU., donde se disminuyó en 11,5% en volumen y un 28,6% en precio.

Tras analizar estos datos Schmidt es enfático en señalar que la pandemia efectivamente va a generar un cambio, no sólo en China, sino en el planeta completo, pero a su vez y refiriéndose específicamente a este gran mercado, es optimista y concluye que existen grandes oportunidades.

 ¿Esta pandemia puede representar oportunidades para Chile?

Por supuesto. Toda esta pandemia si bien es cierto, va a ser terrible en los temas económicos, también representa una oportunidad. China es un país en que el consumo de alimentos es sagrado. Muchos de los negocios que se hacen acá son a través de una mesa de alimentos porque eso para ellos es un tema cultural.

El principal producto que vende Chile a China es cobre y en eso vamos a seguir. La demanda está creciendo a medida que China se está recuperando y eso está haciendo subir el precio internacional de este metal. Y está muy bien que así sea. Pero a pesar de que tenemos las reservas de cobre más grandes del mundo, en algún momento se nos va a acabar, entones tenemos que buscar algunas estrategias para contar con productos que de alguna manera no sean materias primas que se van a terminar, sino que sean productos como la agricultura, que podemos ir renovando año a año.

“Si mandamos calidad, vamos a seguir teniendo demanda”: Luis Schmidt sobre pandemia
“Yo empezaría a preocuparme de poder mandar cerezas a mercados que están abiertos y que también pagan buenos precios como Corea, Japón, Malasia e India”.

Eso hay que tenerlo claro. En Chile trabajamos el cobre, ahora hablamos del litio, pero los productos agrícolas y alimenticios cada vez van a ser mucho más importantes en el mundo y para eso nosotros debemos empezar a trabajar y hacer desde ya unas campañas promocionales enormes. Por otro lado, debemos trabajar en inocuidad alimentaria, productos funcionales y orgánicos, temas muy importantes no solamente acá en China, sino que en el mundo.

Otro tema que hemos visto acá es el gran incremento del comercio electrónico. China, que es uno de los países más importantes en esta temática, venía creciendo a tasas del 15% o 20% por año y producto de esta pandemia, grupos como Alibaba o JD.com han tenido aumentos de 300%, dado que la gente no quiere ir al supermercado. En JD.com tenemos un portal de productos chilenos e hicimos un video que lo vieron 300 millones de chinos. Mientras dimos a conocer el video el comercio de productos chilenos creció un 70%. El tema de cómo promocionamos nuestros productos y cómo nos interrelacionamos entre los distintos países son cosas que están por verse pero que evidentemente van a cambiar.

Nosotros tenemos primero que nada adaptarnos a trabajar en comercio electrónico, a trabajar la calidad de nuestros productos que están en contraestación, a buscar cómo hacernos un poco más conocidos. Antes te hablaban solamente del vino, hoy también te hablan de cereza. Pero cuando estás enviando palta, no tienen idea de dónde son. Cuando estás enviando carne de cerdo, que nosotros hoy somos el mayor proveedor acá en China, los consumidores no tienen idea de dónde viene. O sea, promoción, promoción y más promoción.

¿Es posible que se reduzca el consumo de algunos productos premium, como lo es la cereza en este mercado?

Yo creo que no. Miraba unas cifras del FMI que mostraban que este año la economía china, que venía creciendo a tasas del 6% o 7%, va a crecer a tasas de 1,2%. Es un desastre numéricamente hablando, pero cuando tienes que todo el mundo está decreciendo, que todavía estés creciendo es más que bueno. Y por el otro lado, China se defiende un poco mejor porque tiene un gran mercado interno. Es el mayor exportador de productos al mundo y el mayor importador de productos del mundo y si el mundo entero está complicado, la parte de comercio internacional a China también se le va a complicar y por eso está tratando de ayudar al resto de los países para que solucionen lo antes posible y poder tener un rebote económico.

En el caso de los productos chilenos, el año pasado las nueces, las pasas y las ciruelas, tuvieron un crecimiento espectacular aquí, de 62%, 71% y 97%, respectivamente. Este es un mega mercado que nos puede rendir una cantidad importante de posibilidades. Por ejemplo, los cítricos. Prácticamente el 80 o 90% de nuestros cítricos iban a parar al mercado americano, que con los problemas raciales y de pandemia está bastante complicado. Los chinos son los reyes de los cítricos pero tienen más bien naranjas, mandarinas y clementinas, pocos pomelos y no cuentan con limones.

Nosotros podemos tener también una gran oportunidad. Estábamos mandando casi el 90% de nuestros cítricos al mercado americano, y si ya empiezas a mandar un poco para acá, los precios en EE.UU. también empiezan a subir, porque estás enviando menos. Esas son oportunidades nuevas que nos van a cambiar de aquí para adelante.

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¿Qué pasa con la cereza? Cualquier mercado funciona por la economía básica de demanda versus precio. Si llega mucha fruta puede bajar el precio. Pero aquí tienes 1.400 millones de consumidores. El sabor de nuestra cereza y la condición con que llega son aspectos muy reconocidos por el consumidor chino. Entonces, si mandamos calidad, vamos a seguir teniendo demanda por cereza.

En el contexto que vivimos y dada la concentración de envíos de cerezas que se hacen a China, ¿Puede este mercado representar un peligro?

Nunca es bueno conservar un mono mercado. Afortunadamente cuando vino el coronavirus ya el 90% de la temporada de cereza había terminado. Mientras las cosas andan bien no hay problema, pero cuando se empiezan a poner malas no es tan fácil redistribuir el 88% de la producción de cerezas que viene a parar acá. Si esta misma producción la mando a Japón, no es capaz de consumirla.

Después de lo que pasó acá, yo empezaría a preocuparme de poder mandar cerezas a mercados que están abiertos y que también pagan buenos precios como Corea, Japón, Malasia e India, el que posee 1.250 millones de habitantes.

India es un mega mercado, que probablemente está ocho o diez años más atrasado que China pero que va siguiendo los mismos pasos. Yo lo que creo es que nosotros, en el caso de las cerezas, deberíamos estar muy tranquilos en la medida que mandemos calidad, pero siempre estás sujeto a algo. ¿Qué pasa si acá en China entra alguna plaga y nos cortan la entrada de las cerezas? Nosotros tenemos que tener otras posibilidades donde de alguna manera poder defendernos de este tema.

Gracias a Dios, Chile tiene una batería de acuerdos comerciales que nos permiten llegar al 85% del PIB del mundo en condiciones preferenciales. Eso es lo que tenemos que hacer y trabajar.

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