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Un diálogo constructivo: carretera hídrica, disponibilidad y crisis hídrica

Un diálogo constructivo: carretera hídrica, disponibilidad y crisis hídrica

Importante pérdida de bosque nativo en dos cuencas de la zona central de Chile

El proyecto de trasvase de excedentes de cuencas desde los ríos del sur de Chile hacia el norte, como el Río Submarino Sur Norte Chile, ha provocado comentarios reiterativos sin argumentos nuevos y sin cabida para el diálogo y la reflexión profunda. 

En una constante repetición de los mismos argumentos, quienes se oponen a que se lleve a cabo este proyecto, difunden un sesgado análisis que tiene como eslogan: “el agua no se pierde en el mar”, lo que es hartamente sabido de cualquier actor del mundo del agua desde numerosos decenios. Sin la muestra de argumentos nuevos, insisten en criticar el proyecto, actualmente en tramitación en la Dirección de Concesiones del MOP.

CONCEPTO DE DISPONIBILIDAD

Estos opositores actúan como si desconocieran el concepto de disponibilidad.  La disponibilidad de agua en la desembocadura es la diferencia (A ‑ B), entre (A) el caudal físico real que llega a ese punto y (B) el caudal ecológico que requieren los ecosistemas (fauna y flora) del pequeño tramo de río hasta el mar y de la pluma del río en el mar, con todos los servicios que prestan, por ejemplo para la pesca artesanal en esa zona. 

Por definición, al ser el último tomador de agua río abajo, dichos ecosistemas son los únicos cuyos intereses tienen que ser preservados, y precisamente esa es la finalidad del caudal ecológico. Existen metodologías y expertos que saben utilizarlas, tanto en Chile como a nivel internacional, desde numerosos años, como lo prueba de manera sólida la extensa literatura científica que trata de este importante tema: el caudal ecológico requerido para satisfacer las necesidades de los ecosistemas río abajo de la toma.

La intervención de las autoridades fiscalizadoras de un proyecto de esta envergadura así como los procesos de Evaluación de Impacto Ambiental, Análisis Costos-Beneficios, Consulta Ciudadana, Consulta Indígena; aseguran que esos expertos aplicarán esas metodologías adecuadamente para una definición correcta de dicho caudal ecológico y consecuentemente de la “disponibilidad” y por último de la toma real que se autorizará para el proyecto.

ESTUDIO CORFO/UCH

En nuestro conocimiento, existe un único estudio que ha realizado una primera aproximación de esta “disponibilidad”: el Estudio Corfo/UCh de julio 2019. Su conclusión es que alcanza un total de aproximadamente 1.000 m3/s en promedio anual desde Valparaíso hasta Puerto Montt, esencialmente concentrado en 4 ríos: Maule, Biobío, Imperial y Toltén. Este mismo estudio indica que la demanda de agua de Valparaíso hasta Arica para el 2050 podría llegar a un máximo de 378 m3/s. Lo que deja un margen de 1 a 3, para suplir cualquier aproximación de este primer estudio y sobre todo para enfrentar cualquier reducción de la “disponibilidad” en razón del Cambio Climático. Las recientes proyecciones para el impacto del Cambio Climático sobre la hidrología de los ríos de toma indican la posibilidad de una reducción de un 25%, vale decir que la “disponibilidad” seguiría siendo el doble de la demanda máxima nortina.

ANÁLISIS

Por otra parte, cabe destacar en contraparte beneficiaría enorme y principalmente al consumo urbano (5% de la demanda) y el sector agrícola (90% de la demanda) en las localidades costeras nortinas y con posibilidad de abastecer también a los sectores interiores a través de sistemas de bombeo.

Los mismos opositores advierten del riesgo para las regiones “beneficiarias” de transportar contaminantes (plaguicidas, dioxinas y furanos, hidrocarburos aromáticos policíclicos, bacterias y virus), contenidos en el agua trasvasada, como resultado de los usos en las regiones “proveedoras” (consumo humano, actividad silvoagropecuaria, acuícola, industrial – particularmente celulosa-), poniendo en duda la eficacia de cualquier tratamiento capaz de evitar dicho riesgo.

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Sin miedo a la contradicción, recomiendan, en prioridad, que se estudie la alternativa de usar esa misma agua -con los mismos contaminantes-, en las cuencas “proveedoras” para similares usos potencialmente contaminadores en los sectores residencial, industrial, agrícola, forestal, acuícola, turístico y recreativo.

Estos opositores no exigen que se remedien las contaminaciones pasadas. No solicitan la fiscalización de los contaminadores para que cesen en el futuro las contaminaciones, imponiendo la implementación de los tratamientos que sí existen y son eficaces para conseguir un buen estado de las aguas.

UN DIÁLOGO CONSTRUCTIVO

Para un diálogo más constructivo sobre la manera de detener la creciente amenaza de la escasez hídrica, que lamentablemente ya está cobrando fuerza en cada vez más territorios del país, es deseable no entrar en polémicas estériles y sobre todo desproporcionadas, las cuales sólo logran reducir las posibilidades reales de encontrar un camino posible y sostenible al problema que hoy afecta, y que en el futuro afectará aún más, a muchas comunidades de Chile que verán impedido su desarrollo, debido a la falta del recurso hídrico.

Estamos seguros que prontamente se despejarán todas las dudas que provengan de distintos ángulos y visiones, para que finalmente se lleve a cabo un proyecto que no solamente beneficiará a una parte importante del territorio chileno, sino que también marcará un hito a nivel internacional como uno de los proyectos más importantes de la región. 

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