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Director Editorial

Edición 143

Una labor titánica pero ineludible

Sabemos que la agricultura como actividad económica es un gran emisor de gases de metano y óxido nitroso (26 de GWP – Potencial de Calentamiento Global- de AR5 a 20 años) que inciden fuertemente en el calentamiento global, y por lo tanto, tiene a la vez, el potencial de convertirse en uno de los mayores contribuidores para su mejoramiento, al limitar su emisión neta. Sin embargo, no todos quieren darle la oportunidad de recuperarse y restablecerse y es imperativo que a nivel global se comprenda está problemática.

Al año 2050 seremos 10 mil millones de habitantes en el planeta y se espera que el consumo per cápita de alimentos en la población mundial crezca en un rango que variará entre 8% y 12%. Como resultado de esta ecuación (aumento de las dos variables), las emisiones de la agricultura podrían incrementarse entre un 15% a un 20% si seguimos haciendo las cosas igual que en los últimos cuarenta años.

Del total de las emisiones de origen agrícola, la gran mayoría (70%) sabemos que proviene de la ganadería y lechería en su conjunto por ser los rumiantes, durante el proceso de digestión, generadores de metano, junto con CO2 y otros gases. Le siguen las labores culturales de movimiento de suelos y, en tercer lugar, el cultivo del arroz.

Tomando en consideración sólo dos variables innegables e indiscutibles, -la primera, el promedio del consumo mundial de carne, que supera tres veces el consumo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, y la segunda, algo que hasta hace poco muchos pensaban que era un mito: que un tercio del total de alimentos producidos por la agricultura se pierde o desecha- es que sabemos que un cambio en el comportamiento de billones de personas podría tener un efecto dramático en profundizar la crisis o salir de ella si se toma conciencia de esta situación y se cambia el comportamiento de los consumidores a nivel global. En cualquier caso, se sabe que una gran parte de la solución a las emisiones agrícolas, se puede abordar con las tecnologías ya existentes. Sólo por mencionar un ejemplo, algunas empresas están ofreciendo y comercializando aditivos para alimentación animal que reducen en 30% las emisiones de la digestión en rumiantes.

En conclusión, abordar esta problemática para reducir drásticamente las emisiones en la agricultura requerirá cambiar la manera en que cultivamos, la forma en que nos alimentamos y la manera en que gestionamos nuestros bosques y recursos naturales. Una labor titánica que debió comenzar hace veinte años y que ya no tolera la inacción ni la desconexión de la clase política ante esta problemática.

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Robert Edition

6 minutes ago

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