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Una tragedia previsible

Una tragedia previsible

Mundoagro
Una tragedia previsible

Las imágenes muestran lo evidente, pero no alcanzan a explicar el dolor, las consecuencias no inmediatas y, mucho menos, las causas de la tragedia ambiental del Amazonas. Pese a que llevaba casi diez días de iniciado el fuego, el tema aún no era portada de los grandes medios globales y ni siquiera de los brasileros. El humo debió llegar a San Pablo, la principal ciudad industrial y financiera del país, como si solo entonces el tema se hiciera tangible para quienes no tienen un contacto directo y cotidiano con la naturaleza. Ahí sí llegó la verdadera preocupación, que se extendió al mundo entero.

Junto con los deseos e imágenes que circularon en medios y redes sociales, también llegaron las acusaciones cruzadas. Contra el gobierno, por haber permitido una tasa de deforestación mucho mayor desde que se inició su gestión; contra los agricultores, que han ganado tierras al Amazonas para la producción, sobre todo, de soya y la extracción de madera. Gran parte de las acusaciones llegaron desde Europa (donde la deforestación es un hecho consumado) a través de presiones económicas. Hay quienes insinúan el origen intencional del fuego, sin claras evidencias respecto de sus autores.

Durante su campaña para la presidencia en 2018, Bolsonaro declaró que la cantidad de tierra protegida en Brasil era un obstáculo al crecimiento económico, por lo que prometió abrirlas a la explotación para fines comerciales. Desde que asumió su cargo, el área boscosa se perdió a una tasa del 39% mayor respecto al mismo periodo del año pasado, de acuerdo con la agencia del gobierno que monitorea la deforestación. Al cierre de esta edición las imágenes satelitales detectaron casi 10.000 nuevos incendios forestales en el país, principalmente en la cuenca del Amazonas donde han afectado 68 reservas protegidas por motivos ambientales o por los indígenas que viven ahí. Además, la muerte de especies animales y plantas es casi irreparable.

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Fotografía: Greenpeace