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Fondos de inversión agrícolas: características y beneficios

Fondos de inversión agrícolas: características y beneficios

Mundoagro
Fondos de inversión agrícolas: características y beneficios

Financieramente, todos recordamos la fecha: septiembre 2008. La crisis sub-prime trajo consigo una serie de consecuencias que no pensamos que volverían a ocurrir, al menos tan pronto y de forma más dura, y que la pandemia de Covid-19 hizo presente: los países dejan de crecer, aumenta el desempleo, las tasas de interés mundiales caen, las rentabilidades de muchos negocios bajan y diversos negocios ‘too big to fail’ finalmente también caen. Pero hay un denominador común, en un sector particular. Donde hay activos reales y tierra agrícola, el daño es menor.

Por otro lado, el dilema de la alimentación mundial continúa. Al 2050 la población será de 9.000 millones de habitantes y Naciones Unidas estima que la oferta de alimentos deberá aumentar entre un 25% y hasta un 70% para poder cubrir la demanda. Otras organizaciones indican que la comida para lograr esto ya está presente, y que el problema es más bien de distribución, conservación y acceso, todo lo cual requerirá igualmente una gran inversión en los diferentes niveles de la cadena productiva. Independiente de la posición, sabemos que la disponibilidad de tierra y agua para producir alimentos es escasa o al menos limitada, y que junto con una mayor urbanización y un cambio climático en desarrollo, esta clase de activo productivo se convierte en un bien aún más escaso. Por ello, la tierra agrícola se ha convertido en un importante refugio para la inversión en tiempos turbulentos.

La rentabilidad de la tierra tiende a estar asociada a los precios de los alimentos producidos en ellas. Con una demanda de alimentos estable y firme aún en pandemia, el sector ha sido declarado como estratégico por muchos países, lo que le otorga estabilidad adicional como inversión. Adicionalmente, un tipo de cambio favorable para exportar, como para comprar activos localmente en moneda extranjera, una dura realidad de cientos de negocios locales en crisis y crecientes problemas de gestión y sucesión explican el creciente interés de los fondos de inversión por invertir en nuestra agricultura.

POLÍTICAS DE INVERSIÓN

La presencia de fondos de inversión en la región no es nueva. Los hemos visto aparecer en forma creciente al menos en los últimos diez años. A pesar del gran hermetismo de muchas oficinas de fusiones y adquisiciones (Mergers & Acquisitions o M&A en inglés) sobre quiénes son, los nombres aparecen en una búsqueda rápida en internet y foros especializados. Si antes era sólo algunas decenas, hoy hay más de seiscientos nombres según el tamaño y tipo de inversión. Al menos ochenta de estos, tienen un interés especial en América Latina, y el número crece año a año.

Los fondos de inversión se pueden clasificar o segmentar por múltiples criterios, pero el más relevante es el que indica su política de inversión. Esta política define los mercados en los que puede invertir, el tipo de activos y el horizonte de inversión.

En relación con la política de inversión, muchos fondos agrícolas tienen, al igual que la agricultura, los mismos dos objetivos de rentabilidad: 1) el flujo del negocio agrícola, variable en su naturaleza, y 2) una rentabilidad sobre el capital proveniente básicamente de la tierra (y/o agua), que en algunas regiones podría eventualmente asegurar una rentabilidad mínima anual.

Fondos de inversión agrícolas: características y beneficios

Algunos fondos inmobiliarios obtienen su rentabilidad de las rentas que genera el inmueble con fines comerciales. Así también, existen grandes fondos que replican esta práctica en el agro, comprando el activo para luego entregarlo en arriendo a operadores experimentados (figura conocida como Buy&Lease), pero al final (en la salida o exit), todos los fondos apuestan en algún grado a la plusvalía de la tierra, pudiendo participar en proyectos nuevos (greenfields), en desarrollo (brownfields) u operaciones agrícolas ya en marcha (y con flujos), pero todavía con potencial de crecimiento.

TIPOS DE FONDOS DE INVERSIÓN EN AGRO

Grandes instituciones privadas e intermediarios. Grandes fondos de capital privado o private equity, o sub-fondos de fondos, que generan a su vez fondos más pequeños para explorar internacionalmente oportunidades. Algunos grandes nombres son Aquila, Panda Agriculture, BlackRock, Amerra, Macquaire Group o a nivel regional Adecoagro con más de 340.000 hectáreas propias en Argentina, Brasil y Uruguay, y con inversionistas de la talla de George Soros.

Inversionistas institucionales. Solo en EE.UU. los fondos de inversión son probablemente los inversionistas más importantes en private equity, y seguramente también en agricultura. Fondos de pensiones y compañías de seguros son actores relevantes, con grandes volúmenes de capital para invertir en el agro y específicamente en tierra. Un clásico es el fondo de pensiones de profesores de EE.UU., con más de 487 mil millones en fondos administra – dos, que es uno de los mayores inversionistas de tierra agrícola en el mundo, y está presente en Chile. Fondos equivalentes de Canadá y otros países están también invirtiendo en nuestro país hace ya bastantes años.

Además, hay importantes universidades extranjeras, con sus fondos de estudiantes y otros intereses privados, comúnmente conocidos como endowment funds, con Harvard (HMC) como uno de los más conocidos localmente.

En el caso específico de Chile es pertinente comentar el cambio regulatorio que permite a las AFP invertir en activos inmobiliarios. Aunque será un proceso que tomará tiempo, no nos extrañemos de ver pronto a AFPs participando en agricultura, lo cual dará un impulso transversal al sector agroalimentario, como ya ocurre hace muchos años en otros países desarrollados.

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Agencias gubernamentales y bancos de desarrollo. Estos tienen mayormente foco en países en desarrollo, con fondos provenientes de impuestos y motivados por un amplio espectro de intereses políticos y económicos. Un clásico en este grupo es el IFC (International Finance Corporation), que es el brazo de inversión privado del Banco Mundial. En el otro lado del mundo, parti – cularmente en los países del medio oriente, con excesos de caja producto de la riqueza del petróleo que deben ser diversificadas, grandes fondos soberanos de inversión (FSI) de países como Kuwait, Arabia Saudita, Catar o los Emiratos Árabes Unidos buscan igualmente invertir fondos en agricultura, y Chile no es la excepción.

Corporaciones multinacionales y otros agronegocios en proceso de internacionalización. Este grupo incluye a grandes corporaciones que generan sus propios fondos de inversión, negocios familiares y family offices invirtiendo en agricultura.

En Chile algunos grandes fondos externos que han generado transacciones conocidas son Cosco (Viña Bisquert), Joyvio (Subsole) o Yantai Changyu Pioneer Wine. A nivel de una combinación público-privada de menor tamaño un referente es el Fondo Sembrador y otros en formación. Otros ejemplos exclusivamente privados son el aumento de capital por Drake (ex D&S – Lider) en Manuka por USD 25MM, la compra de Limoneira (EE.UU.) de Agrícola San Pablo (Larrain Vial), la fusión de Hortifrut con el negocio de arándanos de Talsa-Perú u otros grupos de inversionistas de Nueva Zelanda, Reino Unido y otros países en el sector lácteo en el sur de chile.

Inversionistas individuales. Aunque de menor escala, no hay que olvidar a los individuos de alto patrimonio que, ya sea vía family office o en forma directa, podrían aportar varios miles o incluso millones de dólares para algún desarrollo o inversión agroalimentaria. En definitiva, un vecino, algún familiar, el socio de su planta de recepción o empresa exportadora, podría ser un potencial inversionista.

¿QUÉ BUSCAN?

Los tres grandes móviles para invertir en agricultura son: rentabilidad, seguridad alimentaria y/o mayor control de una cadena agroalimentaria, y si es en contra estación mejor.

Pero además de lo evidente, que es invertir exclusivamente en tierra agrícola, algunos buscan operaciones integradas o invertir en aquellas soluciones a problemas de mayor productividad como son más tecnología aplicada al agro, logística, almacenamiento, conservación y sustentabilidad. Por ello, hay fondos especializados en pequeñas start ups o empresas ya en marcha que apoyen el sector agrícola, como el riego, desarrollo de nuevas plantas, GMO o Non-GMO, proteínas vegetales, nuevas tecnologías de manejo de datos, en almacenamiento, etc., pues sin más y nueva tecnología no será posible alimentar a la humanidad en el año 2050. La aceleradora The Yield Lab, con oficina en Chile desde 2020 y su reciente inversión en la empresa PolyNatural es un buen ejemplo en este segmento Agtech.

Justamente esta nueva tecnología en el agro es la que ha aumentado el control e interés de inversionistas de incursionar en este ‘riesgoso’ o más bien variable negocio agrícola.

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Otra forma de mitigar riesgos es diversificar en grados de participación y en portafolio. Mientras algunos fondos prefieren adquirir el 100% de un campo o empresa y administrarlos directamente o entregarlos a un operador confiable, otros toman posiciones mayoritarias (90%-51%), pero mantienen al fundador o equipo original, para crecer y administrar en conjunto. También están aquellos que prefieren participar en el negocio, pero no controlarlo, sino aprender en el proceso con participaciones de 50%, 34% o menos.

Finalmente, el ticket y el problema del tamaño de la inversión es un tema relevante, y dependiendo de las extensiones disponibles y los valores de la tierra o del negocio, no es evidente la combinación de escala de inversión – tipo de negocio buscado – estabilidad socio- política deseada por un fondo en particular. Rangos comunes son USD <1MM, entre USD 1-5MM, USD 5-10MM, USD 10-20MM y sobre USD 50MM. Sin embargo, nuestra agricultura y cadena agroalimentaria es diversa, y debería haber un negocio para cada tipo de fondo e inversionista.

QUÉ BUSCA UN AGRICULTOR EN ESTOS FONDOS

Los fondos de inversión agrícolas vienen a complementar bien algunas de las necesidades y problemáticas comunes en la agricultura regional:

Endeudamiento: Cuando el negocio ha tocado techo en su nivel de deuda, el siguiente paso es el capital. Ya sea las 3F (friendsfamily-fools), nuevos inversionistas profesionales, o un fondo de inversión especializado en agro puede ser el camino para aportar ese capital con valor agregado al negocio. Adicionalmente, algunos fondos tienen también divisiones de deuda senior, subordinada o mezzanine, que podrían complementar a la banca agrícola local o regional, antes de considerarlos como socios en el capital. Acá habría que agregar los fondos de inversión especializados en capital de trabajo y trade finance, todo un mundo en sí mismo.

Directorios familiares: Un fondo agrícola, como cualquier otro fondo, agrega profesionalismo y mejores prácticas al negocio familiar. Con esto aportará uno o más directores externos a la mesa directiva, enriqueciendo la conversación y manejo de la empresa. Uno de los grandes beneficios de incorporar a un fondo de inversión es poder llevar a la compañía a ese ‘siguiente nivel’ que con crecimiento orgánico hubiese tomado más tiempo.

Estrategia: Un fondo agrícola podría ser parte de la estrategia de corto, mediano o largo plazo para crecer más rápido local, regional o globalmente. Puede ser para ampliar el canal comercial, generar una integración vertical por medio de otros negocios en el fondo, o abiertamente ser parte de un plan de sucesión o salida. Consecuentemente hay fondos para el corto, mediano o largo plazo. En la mayoría de los casos, y dada la especialización del negocio junto a la idiosincrasia local, requerirán mayormente la presencia del fundador, ya sea en la administración, la propiedad o en el directorio.

Desarrollo sustentable: Contrario a la creencia común de que los fondos son depredadores de negocios agrícolas, muchos de estos fondos tienen estrictas polí – ticas de inversión, donde la sustentabilidad y el desarrollo de las comunidades son fundamentales, además de tener recursos importantes para apoyar el crecimiento de los negocios. Según FAO, los fondos de inversión agrícola pueden ser positivos aceleradores de la cadena de valor en países en desarrollo, en la medida que sus intereses (ej. exportación) requieran de un mayor desarrollo de los productores primarios (los agricultores). Luego, la incorporación de un fondo además de solucionar un problema particular puede generar también un gran bien general.

En definitiva, los fondos de inversión cuentan con importantes recursos, conocimientos y equipos en búsqueda de reservas de valor, protección contra la inflación y mayores rentabilidades resilientes a los ciclos económicos, encontrando en el sector agrícola una clase de activos cada vez más importante. Por otro lado, la agricultura es muy intensiva en uso de capital, tanto para operar y crecer como para reconvertir un sector cada vez más importante para la economía general y sus consumidores con nuevos y siempre desafiantes hábitos de consumo.

Por ello, hoy más que antes, los fondos de inversión agrícolas son una alternativa relevante para el empresario agrícola local, que podrá encontrar en ellos una alternativa que agregue valor, algo tanto más necesario a partir de este inolvidable año 2020.

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