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Nuevas alternativas en la producción de frambuesas

Nuevas alternativas en la producción de frambuesas

Mundoagro
Histórico acuerdo de frambuesas chilenas con importante agroexportadora española

La Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica y el Consorcio Tecnológico de la Fruta desarrollaron las tres nuevas variedades de frambuesa chilena: Santa Teresa, Santa Clara y Santa Catalina las que están actualmente licenciadas en España y Portugal, se espera que próximamente serán testeadas en Italia, México, Perú y Australia.

Marina Gambardella, académica que ha trabajado durante siete años para llegar a estos resultados, comenta “para que Chile pudiera mantener el liderazgo en este mercado, el desafío fue crear variedades en las condiciones chilenas de cultivo, con buen rendimiento, fruta de mayor tamaño y muy buen sabor”.

Agrega que “normalmente la creación de una nueva variedad de frambuesa se logra en un período de 10 a 12 años, pero nosotros sabíamos que debíamos acortar este proceso, porque era urgente aumentar la rentabilidad de este cultivo del cual dependen muchas familias, con una planta más productiva y fruta de calidad”.

Las nuevas variedades destacan por su precocidad y capacidad de florecer a lo largo de toda la caña. Además, son productivas entre febrero y fines de abril. Su producción por hectárea es mayor, lo que beneficia al pequeño productor y también, a largo plazo, al consumidor, porque reducirá su precio.

Marina Gambardella, explica respecto al mejoramiento genético de frutas en Chile, existe un retraso si nos comparamos con otros países competidores. “Esto le está causando problemas al mercado chileno porque no puede acceder a ciertas variedades, por ejemplo, hay algunas que son de uso exclusivo de sus creadores y no se autoriza su uso fuera de una cierta área. Recientemente, instituciones de Gobierno han tomado conciencia de esta debilidad de la fruticultura chilena y se están impulsando políticas de desarrollo para la actividad de mejoramiento varietal en especies de alto impacto económico”.

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Indica que el trabajo genético requiere conocer bien las especies desde el punto de vista fisiológico, fitotecnia, fitopatología, biotecnología etc., y acudir a expertos para evaluar ciertos aspectos de la variedad que se está desarrollando.

Actualmente existen 40 hectáreas plantadas comercialmente, desde la zona de Santo Domingo hasta la Araucanía, aunque la mayor cantidad de plantaciones están en las regiones del Maule y Biobío.

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