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Qué valor le asignamos a la acción polinizante de los insectos

Qué valor le asignamos a la acción polinizante de los insectos

Qué valor le asignamos a la acción polinizante de los insectos

¿Se imaginan qué podría pasar si en nuestro planeta se extinguieran los insectos voladores? Si la abeja desapareciera del planeta, al hombre le quedarían solo cuatro años de vida. La razón de esta afirmación es que el 80% de los cultivos del mundo dependen de polinizadores como las abejas y, por lo tanto, su desaparición sería devastadora para la humanidad, al disminuir drásticamente la producción de alimentos vegetales.

Esta realidad pone de manifiesto la importancia de la biodiversidad y la necesidad de fomentarla, sobre todo en el sector agrícola, ya que para producir cultivos sanos y de calidad es fundamental la polinización, es decir el transporte de polen desde una flor a otra para fecundarla y hacer posible la producción de los frutos.

En los frutales, la polinización ocurre gracias a movimientos naturales del aire y, en especial, gracias a los insectos polinizadores, que visitan las flores en busca de néctar o polen para alimentarse. La polinización entomófila, la realizada por los insectos, es fundamental para la producción de muchos cultivos. Alrededor del 75% de las especies cultivadas dependen de este tipo de polinización y el 35% de la producción de alimentos de origen vegetal proviene de plantas polinizadas por insectos.

Además, su acción mantiene la variabilidad y diversidad de especies en el lugar donde habitan, lo que permite una mayor regulación general de los servicios ecosistémicos. De hecho, la polinización en sí es un servicio ecosistémico clave, que beneficia tanto al medio ambiente como a la humanidad.

Hace ya varias décadas que este servicio está cada vez más amenazado, como consecuencia, entre otros, de la pérdida de hábitat de los polinizadores y el uso de plaguicidas.

ABEJAS, LAS MÁS EFICIENTES

Uno de estos insectos polinizantes es la famosa abeja melífera (Apis Mellifera); sin embargo, no solamente las abejas polinizan los árboles, sino que existe una serie de otros insectos que actúan de polinizadores (escarabajos, polillas, mariposas, moscas y avispas). De todos ellos, las abejas son las más eficientes, ya que visitan una gran cantidad de flores para poder satisfacer sus requerimientos alimenticios.

En Chile, existen cinco familias de abejas, compuestas por 400 especies nativas. La mayoría de estas especies son de hábitos solitarios.  Sólo el abejorro anaranjado o moscardón, Bombus dahlbomii Guérin (familia Apidae), tiene comportamiento social, estableciendo colonias temporales durante la primavera y el verano.

La abeja melífera también forma parte de esta familia. Pero a diferencia del moscardón, la abeja melífera es una especie introducida.  Debido a su fácil manejo, la abeja melífera ha sido extensamente utilizada como polinizador de varios cultivos frutales económicamente importantes como cerezos, manzanos, ciruelos, frambuesas, arándanos, kiwis, cítricos y paltos. Además, esta abeja es la que produce la miel utilizada en la alimentación. Por lo tanto, tiene un doble propósito.

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VALOR ECONÓMICO

Se debe potenciar la presencia de polinizadores con acciones sencillas, como cultivar una mezcla de especies con flores que atraigan a los polinizadores que queramos favorecer y reducir la aplicación de insecticida, sobre todo a la hora de más actividad de estos seres. Ya está probado en los campos agrícolas que, si no se actúa a favor de los ciclos naturales del medio ambiente, como lo es la acción polinizante de los insectos, poco a poco se dirige a la degradación de todos los niveles del ecosistema, y así este dejará de brindarnos sus servicios beneficiosos tan importantes para que nuestro cultivo crezca sano y vigoroso. Si se actúa correctamente, se puede lograr aumentar la biodiversidad del campo y por lo tanto los ciclos naturales.

Para que el productor entienda la importancia de estos insectos en sus campos, es necesario comprender mejor el valor económico generado por el servicio de polinización y la pérdida de valor de producción atribuible a una disminución de polinizadores. Se han realizado numerosos estudios con diferentes metodologías para identificar el valor comercial de la polinización de insectos; sin embargo, existe una necesidad urgente de revisar otros posibles métodos de valoración, ya que en la actualidad aún no se ha valorado económicamente a la polinización como debiese según los estudios.

Algunos estudios indican que el valor económico de la acción de los insectos polinizantes oscila entre el 1% y el 16% del valor de mercado de los productos agrícolas, aunque es muy variable según el cultivo y las condiciones del mercado. Otro estudio indicó que el valor económico medio de la polinización es de aproximadamente 81,3 millones de dólares para este período.

Por lo tanto, se deben realizar estimaciones y análisis del valor de la polinización y las vulnerabilidades de los cultivos, que permitan obtener información vital que determine las estrategias adecuadas de gestión de los polinizadores a diferentes escalas ecológicas y de mercado. Así lograremos cuidar de estos tan bondadosos insectos que hacen el trabajo de polinización por sí solos.

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