Estás leyendo
Recuerdo de la gran maestra

Recuerdo de la gran maestra

Mundoagro
Recuerdo de la gran maestra

El legado es inmenso y su huella permanecerá presente. A los 96 años murió la profesora e investigadora, Margot Loyola, la mujer que en 1994 obtuvo el Premio Nacional de Arte y que fue entrevistada en septiembre de  2010 por Mundoagro. En este artículo, revivimos la entrevista hecha por el periodista Luis Muñoz,  que estuvo presente en el número #10 de la revista.

MAESTRA DE LA PATRIA

Así, tal como me la había imaginado desde niño, la vi asomarse por el pasillo de su casa en la comuna de La Reina. La emoción, por un minuto, me consumió: no todos los días se tiene el gusto ni el honor de compartir con una persona tan admirada y querida por un país entero. La historia de Margot Loyola, la maestra, ha estado marcada –tal como ella cuenta—por las más dulces alegrías y la más negras penas, pero por sobre todo por un amor inconmensurable por su Chile querido.

Para esta folclorista, investigadora y amante de las tradiciones patrias, nada de lo que ha vivido en sus 91 años ha sido en vano. Menos el haber conocido a Osvaldo Cádiz, su fiel compañero desde hace más de treinta años, y hoy prácticamente su asistente personal. Pese a que por estos días la sordera la tiene un poco inquieta, Margot no cede en su lucha diaria por seguir viviendo y aportando a su país. Parte de este desafío los ha emprendido junto a sus cercanos, quienes la siguen y la apoyan en todo lo que pueden.

Osvaldo cuenta que, por estos días, ambos están embarcados en el desarrollo de una serie de actividades y proyectos que tienen que ver con difundir todo lo nuestro, lo realmente chileno. Dos ejemplos claros de aquello, son la edición que están preparando de “El libro de la cueca”, un trabajo que contiene 120 cuecas de todo Chile y que será editado por la Universidad Católica de Valparaíso, y el programa radial “Conversando Chile”, donde a través de la experiencia y una simple charla, Margot y Osvaldo recorren el país de norte a sur y de cordillera a mar.

Pese a que el tiempo ha ido dejando su huella en el cuerpo de Margot, ella sigue siendo la misma, la que alguna vez Neruda definió como “emperatriz absoluta de Chile y de sus canciones”. Hace falta escuchar una sola de sus frases para darse cuenta que la lucidez y la viveza no la han abandonado jamás.

– ¿Cuál es el motor en esta etapa de su vida?

– El amor por Chile. El amor por toda mi gente. Me mueve la vida, porque no quiero morir, porque no me gusta la muerte, porque no quiero dejar mis caminos, no quiero dejar a mi gente. Quiero estar por siempre en Chile, porque considero que es el país más hermoso que existe sobre la tierra.

 – ¿Cuántos años lleva recorriendo y estudiando los distintos caminos de Chile?

– Llevo cincuenta años y creo que aún es muy poco. Podrían ser unos quinientos años y quizás ahí andaríamos mejor (Sonríe, toma aire y vuelve a atacar). Es muy corto el plazo para decir Chile, muy corto. Cien años. Qué son cien años en la eternidad. Es una ráfaga, un suspiro, Entonces vivo apurada, porque quiero merecer, además, todos los homenajes que me está haciendo mi pueblo a través de todo el país. Considero que es muy poco lo que he podido hacer. Me discuto. Yo discuto a Margot Loyola y muchas veces me enojo con ella, porque no logro el nivel que quiero o lo que deseo. Hay muchos imposibles y siempre serán imposibles, pero ahí estamos, igual que esa bandera (Apunta hacia el antejardín de su casa, donde flamea una bandera chilena).

– ¿Ha estado al tanto de lo que ocurre con los mineros atrapados en el norte?

– Sí y he estado muy preocupada. Con esto, he recordado mucho a los mineros que murieron con gas grisú el año 1945 en Sewell. También los he recordado porque en esa ocasión yo estuve con ellos, les escribí y les canté. Entonces esto me tiene muy alterada. Afortunadamente Dios ha querido tenerlos con vida y estamos esperando que puedan salir pronto a mirar el sol y las estrellas nuevamente. No he dejado de recordarlos, porque quiero mucho a la clase trabajadora, pero los mineros son los más sufridos. Son los que hacen patria, los que exponen su vida cada día. Pero todos sufren, los leñeros, los pescadores, los agricultores, todos sufren por igual.

– ¿Cree que la juventud chilena por estos días está preocupada de acercarse a lo que son nuestras raíces?

– Indudablemente. Veo que todo Chile se levanta. Percibo que se levanta para buscar su identidad. La juventud está alerta, quiere saber. Nosotros trabajamos mucho con la juventud y nos damos cuenta que es muy receptiva y siempre responde.

– Osvaldo: Lo que pasa es que muchas veces nosotros medimos estos fenómenos por lo que ocurre en las grandes ciudades, pero si sales un poco fuera de Santiago y recorres zonas como la Patagonia, Chiloé o el norte, verás que las tradiciones están vivas. Y con estas tradiciones vivas, la juventud vibra, porque son parte de ella. En todo caso en las grandes ciudades hemos visto que ha habido un resurgimiento en el mirar hacia lo que somos y por qué somos así.

var cpo = []; cpo[“_object”] =”cp_widget_94c4e118-e7a8-4c41-bf2d-46ae24f08311″; cpo[“_fid”] = “AkOApwcxgeI8”;
var _cpmp = _cpmp || []; _cpmp.push(cpo);
(function() { var cp = document.createElement(“script”); cp.type = “text/javascript”;
cp.async = true; cp.src = “//www.cincopa.com/media-platform/runtime/libasync.js”;
var c = document.getElementsByTagName(“script”)[0];
c.parentNode.insertBefore(cp, c); })();

Osvaldo, aclara que por estos días ellos prefieren hablar de cultura tradicional identitaria y no de folclore, pues a su juicio, éste último restringe demasiado las distintas expresiones del alma. “Hay muchas cosas que te identifican y que las sientes tuyas, pero que no caben dentro de lo que es el folclore”, argumenta.

– Margot, una vez un periodista le preguntó: “qué debemos hacer con el folclore”. Usted le contesto: “hay que dejarlo tranquilito”. ¿A qué se refería con eso?

Te podría interesar
Sector vitivinícola cierra el 2014 con cifras récord en exportaciones de vino embotellado

– Creo que esto hay que sentirlo muy profundamente. Hay que sufrirlo también. La persona que estudia esto fríamente, a mí no me sirve. Sólo me sirve la gente que realmente siente todo lo de Chile. ¿Y qué es todo?, no es solamente la alegría, sino también la tragedia. Hemos tenido dos grandes tragedias este año y todos hemos sufrido, pero también nos hemos unido. El pueblo de Chile entero se une para vivir, para sufrir y para llorar. Esa bandera (vuelve a apuntar a la bandera que está flameando en su antejardín) llora a veces, mientras que otras flamea orgullosa. Esa bandera habla.

– ¿Tiene alguna relevancia especial para usted la celebración del bicentenario?

– Para mí todos los 18 de septiembre son importantes. Así como la gente está vibrando ahora por el bicentenario, debería hacerlo así de fuerte cada día. Deben estar atentos a la emoción, atentos a la vida, atentos a Chile y atentos a su naturaleza también.

– ¿Qué le parece lo que somos hoy en día como sociedad?

– Me gusta.

– ¿Hay algo que le cambiaría?

– La nivelación de todos. Cada uno con lo que merece, con lo que puede, con lo que alcanza. Pero dentro de todo, con una cierta nivelación.

– ¿Qué les diría a los jóvenes?

– No les diría nada. Soy yo la que aprende de los jóvenes. Ellos me enseñan a mí. Un niño me hace una pregunta y yo aprendo de ella.

Suscripción

Ver comentarios (0)

Escribe un comentario

Tu dirección de email no será publicada.