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Virus Sharka: estrategias para mitigar esta plaga cuarentenaria

Virus Sharka: estrategias para mitigar esta plaga cuarentenaria

Mundoagro
Virus Sharka: estrategias para mitigar esta plaga cuarentenaria

La Enfermedad de Sharka es una plaga cuarentenaria que genera pérdidas económicas para la industria frutícola nacional, especialmente en frutales de carozo como: ciruelos, damascos, durazneros y nectarinos. Fue determinada por primera vez en 1994, por investigadores de INIA, en una colección de durazneros ubicada en la Región Metropolitana. A raíz de esto, el SAG estableció inmediatamente una normativa de control oficial de la enfermedad que se encuentra en vigencia desde 1994 (Resoluciones 796, 534 y 4906).

La normativa establece que anualmente todos los viveros de frutales de carozo y todo aquel que reproduzca plantas de Prunus debe declarar al SAG la intención de extraer material de reproducción ya sea desde las plantas madres de las variedades o portainjertos.

Para asegurarse de que el material esté libre de PPV, laboratorios y tomadores de muestras reconocidos por el SAG realizan análisis de muestras foliares y ramillas. Esta normativa establece, además, un programa de vigilancia para huertos que es ejecutado por inspectores del SAG.

CARACTERIZACIÓN DE SHARKA

La Enfermedad de Sharka es causada por el virus de la viruela del ciruelo (Plum pox virus, PPV) y es considerada la virosis más devastadora que afecta a frutales de carozo, pues aun cuando las plantas infectadas no mueren, la fruta se ve afectada con síntomas que causan pérdida de los atributos cosméticos y organolépticos, haciendo que pierda su valor comercial.

Virus Sharka: estrategias para mitigar esta plaga cuarentenaria

Desde la década de los 70 se estima que en el mundo se ha invertido alrededor de 10 000 millones de euros en toda la gestión relacionada a la enfermedad (Cambra et al., 2006).

La severidad con que el virus afecta a su hospedero depende principalmente de la raza del virus, hospedero y condiciones agroclimáticas. Hasta el momento se han descrito 10 razas del virus. Una de las más atenuadas es la raza D que afortunadamente es la que está presente en Chile.

Esta raza afecta al damasco, ciruelo, duraznero y nectarino. En el caso del damasco, es altamente susceptible frente a la infección, por lo cual la fruta se ve muy afectada e incluso las pérdidas pueden llegar al 100%. Aun cuando PPV-D afecta las cuatro especies descritas, la eficiencia en la transmisión natural del virus no es muy eficiente, a excepción de lo que ocurre entre damasco y ciruelo (Figura 1).

¿CÓMO SE TRANSMITE?

La transmisión natural de PPV es en forma horizontal, es decir, el virus se mueve desde plantas infectadas a plantas sanas. Por lo tanto, la transmisión de PPV no ocurre a través de semillas. El movimiento a corta distancia, entre planta y planta, está dado por vectores que son los pulgones, ya sea especies que colonizan Prunus o especies polífagas. Hay alrededor de 20 especies de pulgones que son capaces de transmitir el virus, una de las más eficientes es el pulgón verde del duraznero (M. persicae).

La forma en que el pulgón transmite el virus es no-persistente, lo que quiere decir que basta con que el pulgón realice una prueba de alimentación de tan sólo algunos segundos, en un hospedero infectado, para que quede virulento con la capacidad de transmitir el virus inmediatamente a otro hospedero sano.

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Síntomas causados por PPV-D en hoja. A: Argollas cloróticas en hojas de ciruelo; B: deformación de hojas en portainjerto Nemaguard; C: Manchas cloróticas en espacios intervenales de la hoja de duraznero; D: Argollas cloróticas en hoja de damasco.

La condición de virulento en el vector dura tan sólo algunos minutos. Esta forma que tiene el pulgón de transmitir el virus, favorece enormemente la diseminación entre plantas y dificulta mayormente el control químico del vector, pues este debe ocurrir antes que el pulgón aterrice en el hospedero y haga una prueba de alimentación.

El movimiento del virus a larga distancia es mediante material de propagación, así la enfermedad se puede establecer en regiones libres del virus al incorporar al país material de propagación previamente infectado, ya sea ramillas, portainjertos o plántulas de viveros.

Considerando la estrategia de diseminación que tiene el virus causante de la Sharka, se puede comprender que no existe una medida de control absoluta, sino que el control debe estar dado por una serie de estrategias que permitan mitigar la enfermedad y, en el mejor de los casos, cuando la enfermedad está en regiones geográficas aisladas, erradicarla.

¿CÓMO MITIGAR LA ENFERMEDAD?

La principal medida de control es el establecimiento de normativas que impidan el libre movimiento de material de propagación (yemas, estacas enraizadas, plantas injertadas), ya sea a nivel internacional mediante cuarentenas o a nivel local controlando a nivel de viveros la producción de plantas libres del virus y la venta de portainjertos y variedades.

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Síntomas de PPV-D en fruta. A: Argollas cloróticas en nectarino; B y C: Argollas cloróticas en damasco

La segunda medida de control es a nivel de huertos, donde se requiere la colaboración de productores que comprendan la importancia de erradicar las plantas infectadas, pues estas son una importante fuente de inóculo para que los pulgones diseminen el virus. Para esto es de vital importancia la capacitación de los fruticultores en aspectos tales como: reconocimiento de la enfermedad, correcta erradicación de plantas infectadas y eliminación de desechos y prácticas culturales para el buen control de maleza.

Una tercera estrategia de control, que va de la mano con las dos primeras, es el control químico de vectores. Un eficaz control de vectores disminuye la diseminación de la enfermedad, pero no la controla, pues debido a la forma en que el vector transmite el virus (no persistente), el control químico sería eficaz sólo si el pulgón fuese eliminado antes de picar la planta.

Otra forma de controlar la enfermedad, y tal vez la más eficaz de todas, es el uso de materiales con resistencia genética. En este aspecto el mundo científico realiza día a día grandes esfuerzos por encontrar fuentes de resistencia genética que puedan ser integradas en cultivares comerciales mediante mejoramiento genético tradicional. Lamentablemente, luego de largos años de búsqueda, no son muchas las fuentes de resistencia que se han logrado identificar, pero se sigue trabajando en esta área.

SINTOMATOLOGÍA DEL VIRUS

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Síntomas de PPV-D en fruta.D: Argollas cloróticas en ciruelo; E: Argollas necróticas y deformación de fruta en ciruelo; F: Argollas cloróticas en carozo de damasco.

Los virus son agentes infecciosos submicroscópicos conformados por material genético protegido por una cubierta proteica. Los virus carecen de estructuras reproductivas y organelos celulares. Por lo tanto, para poder cumplir con su objetivo, que es la infección del hospedero, están obligados a utilizar la maquinaria metabólica del hospedero utilizando los insumos de la planta que tiene disponibles para su propio desarrollo. Al final de cuentas, el hospedero sufre un desbalance en sus metabolitos lo que se manifiesta como una sintomatología.

En el caso del virus de la Sharka, los síntomas se pueden manifestar en hojas y frutos y, en ciertas ocasiones, se ha visualizado en flores (Stobbs et al. 2005). No siempre la sintomatología es evidente, pero la primavera es la mejor época para observar síntomas, ya que las temperaturas no exceden los 30 °C.

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En hojas, la sintomatología se manifiesta como argollas cloróticas o manchas cloróticas que se ubican entre las venas, deformación de hojas y en algunos casos clorosis en las venas secundarias.

En el caso de la fruta, la sintomatología se manifiesta como argollas cloróticas sólo en la piel a excepción de la fruta del damasco en donde el halo clorótico se mantiene hasta el carozo. En algunas variedades de ciruelo se puede observar necrosis en la fruta. La deformación de fruta también se observa habitualmente en damasco y ciruelo. Finalmente, la sintomatología descrita para flores corresponde a estrías cloróticas en los pétalos.

PROYECTO PARA SOLUCIONAR

El año pasado la encargada del laboratorio de virología de INIA La Platina, Mónica Madariaga, recibió el apoyo formal de la FIA para desarrollar un proyecto que busca dar solución a los efectos de la Sharka. Para abordar la problemática, la especialista de INIA La Platina se propuso generar, en un plazo de cuatro años, una estrategia de mitigación para esta enfermedad.

La iniciativa la están desarrollando profesionales de INIA La Platina, junto a equipos técnicos Asoex, Fedefruta, la Asociación de Viveros de Chile (AGV) y la participación de profesionales de la Universidad de Talca. Además, cuenta con el apoyo directo del Ministerio de Agricultura, a través del SAG e Indap. “Sin duda, la coordinación entre el sector público y privado ha sido el elemento fundamental para encontrar soluciones a los desafíos que enfrenta la agricultura actual”, destacó Madariaga.

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Mónica Madariaga, encargada del laboratorio de virología de INIA La Platina

El proyecto logrará su objetivo mediante un trabajo coordinado de un grupo multidisciplinario de especialistas de INIA, Universidad de Talca y SAG, quienes iniciaron en agosto de 2019 estudios epidemiológicos, interacción virus-vector, ratificación de la raza del virus presente en Chile, capacitación de los actores de la cadena productiva de frutales de carozo, desarrollo de una estrategia comunicacional y la generación de un prototipo de modelo predictivo inicial que permita pronosticar los momentos en que aumentará la población de vectores del virus.

La alerta se emitirá desde la Red de Pronóstico Fitosanitaria (RPF) del SAG y, con ella, los productores y viveristas podrán realizar un control eficiente de los vectores. Si bien la ejecución del proyecto lleva poco menos de un año, hasta la fecha existen interesantes avances para ir construyendo paulatinamente la estrategia. La pandemia por covid-19 no ha sido impedimento.

La primera parte del trabajo se centró en la recopilación de antecedentes epidemiológicos, porque no hay estudios en Chile desde 2008. “No sabemos cómo se comporta la enfermedad frente a las condiciones que el cambio climático nos impone”, enfatizó la especialista.

Posteriormente, se efectuaron análisis de laboratorio para determinar la presencia del virus en muestras colectadas desde huertos y viveros de las regiones Metropolitana, O´Higgins y de Valparaíso. Esto sumado a la conformación de seis Grupos de Transferencia (GTT) en esas mismas regiones. “Esto resulta de gran importancia, porque podremos capacitar a pequeños productores, desarrollar la estrategia comunicacional y evaluar el comportamiento de la enfermedad en las principales zonas productoras”, señaló Madariaga.

Además, hasta junio de 2020 se han realizado capacitaciones en línea que lograron reunir en cuatro jornadas a más de 400 personas. Asimismo, se elaboró material divulgativo que puede revisarse en https://www. inia.cl/ppv/ y en el sitio web de la Biblioteca Digital de INIA http://biblioteca.inia.cl/link.cgi/

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